Si necesitáis ayuda, parpadead dos veces

Cada semana, cuando comento la última ida de olla del prusés, lo hago con la tristeza de pensar que será la última, y que a partir de ahora todo será más aburrido.

¡Qué cojones! Me apasiona ver cómo semana tras semana superan lo insuperable. Y ¿por qué no decirlo?, gracias a esto, el prusés se hace un poco más llevadero.

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Lejos queda la llamada a la oración desde el Ayuntamiento de Vic. O el baile de máscaras y palos a las puertas de Puig de les Basses. O la web de los 10 euros. O los bailes de Torra. O el patinete de Eduard Pujol. O el perro de Gallifantes.

El último hito en el mundo indepe ha sido la celebración de una suerte de ritual tenebroso, el aquelarre de Zugarramurdi a su lado palidece, en las puertas de la cárcel. Unos sonidos guturales extraños acompañaban a un tipo que berreaba cosas más extrañas todavía. Espectáculo dantesco que hizo hervir Twitter.

Esta era la fina prosa que escupía el personaje en cuestión:

Asesinos de razones,

Asesinos de vidas.

Que nunca tengáis descanso,

en ninguno de vuestros días.

Y que en la muerte os persigan,

nuestras memorias.

Y acompañaba a estos versos una invocación al señor de las tinieblas hecha por la coral del barrio, como el lector podrá comprobar en el vídeo que aparece a continuación:

Si el lector se pregunta cómo me encuentro, le diré que estoy contento, muy contento. Y muy nervioso, esperando con ansia la semana que viene para ver con qué nos obsequian.

Lo cual no me impide gritarles bien alto y a los 4 vientos a mis vecinos indepes: SI NECESITÁIS AYUDA, PARPADEAD 2 VECES.