La máquina de hacer dinero

El milagro indepe no ha consistido en que 2 millones de personas formen parte del exclusivo club de los elegidos. El milagro indepe ha sido lograr que esos 2 millones se rasquen el bolsillo, ¡y de qué manera!

Y no lo digo porque sean catalanes, no es una cuestión relacionada con el lugar de procedencia. Las colas kilométricas en Black Friday las vemos en todos lados. A todo el mundo le tiembla la voz cuando tiene que decirle a su amigo: tranquilo, te pago yo la cena. Uno entra en pánico cuando es el último en salir del bar y al ir a pagar descubre que sus amigos son unos espabilados.

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En cambio, cuando es el momento de apoquinar para el Prusés, todos los peros desaparecen, y sin rechistar ni preguntarse dónde va a parar el dinero, los billetes vuelan que da gusto.

He hecho un cálculo rápido y me han salido 145 euros fijos anuales (camiseta ANC, Consejo de la República, hacerse socio de ANC y Òmnium) más una serie de gastos adicionales: cenas amarillas, conciertos por los presos, cajas de resistencia (9 millones en un año y medio). Podemos estar hablando de la módica cantidad de 200-250 euros anuales/persona.

Y ahora díganme ustedes si no huele a chamusquina, que los cofrades de la virgen del puño, se conviertan por arte de birlibirloque en gente espléndida a tope. Sobre todo viendo lo bien que viven aquellos a quienes va destinado el dinero (porque viven a cuerpo de rey, aunque sean republicanos).

Y cuando el atraco a mano armada es tan descarado, seguir dando dinero para la causa solo puede ser síntoma de una gran indiferencia o una pérdida de juicio crítico. Ambas cosas malas para alguien que pretende construir una sociedad más justa.