El auténtico hecho diferencial en Catalunya está en la prensa

Ríete de la plaga de langostas. En Barcelona tenemos algo mucho peor, la plaga de los ultras. Nunca antes hubo algo tan devastador como este último castigo divino. En comparación, la gestión de Ada Colau, el agujero del Carmel, la línea 9 de metro, y todas las empresas que se han ido, son peccata minuta.

Desde que el hispanismo ha despertado en la región catalana uno ya no puede ir tranquilo por la calle, porque nunca sabe en qué momento aparecerá un ultra de la nada para joderle el café de la mañana o el paseo del domingo. Y si no, que se lo digan a los periodistas indepes, que de esto saben un rato. Me atrevería a decir que prácticamente se han convertido en expertos en este nuevo fenómeno. Gracias a los años y a tener los huevos pelados, han desarrollado la capacidad de diferenciar entre un ultra y un simpático antifascista.

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Consciente de la dificultad que esto comporta, y sin ninguna intención de dejar sin trabajo a los periodistas del Régimen que tan buenos momentos nos regalan cada día, intentaré explicar al lector los trucos básicos para identificar a un exaltado.

Para ello me he basado en dos prestigiosos medios de comunicación en Catalunya y en el mundo entero: VilaWeb y El Nacional. Se trata probablemente de los dos medios de mayor prestigio a la hora de conocer y reconocer a los violentos. En ellos trabajan los más reconocidos expertos en la materia.

Y puesto que no hay nada como bajar a lo concreto, he analizado el tratamiento que dieron a 4 manifestaciones que hubo en Barcelona.

La primera, la manifestación que se celebró el 9S en Avenida Paral·lel en defensa de la unidad de España.

La segunda, la que se celebró el 16S en Via Laietana en defensa de la educación en castellano.

La tercera, la de Jusapol que tuvo lugar el día 29S en Plaza Catalunya.

Y la cuarta, la que conmemoró el Butifarrendum del 1 de octubre de 2017.

El 9 de septiembre, El Nacional saca dos noticias sobre la mani. La primera reza: “Una diputada del PP multiplica por 200 el número de asistentes a la manifestación unionista”. Lo curioso es la imagen que utilizan para ilustrarla. Cualquiera que la vea, pensará que en la mani iban todos brazo en alto.

Es como si el 11S los medios españoles abrieran noticia con la imagen de los del M.I.C (Moviment Identitari Català), brazo en alto también. No lo hicimos, pero ellos no tuvieron empacho en hacerlo con nosotros.

La segunda noticia dice: Agresiones ultras al acabar la manifestación españolista.

Nadie niega que hubo una agresión cuando acabó la manifestación. Es bien cierto que un grupo de 10 chavales con ganas de guerra se fueron a tocar las narices por ahí. El problema es que leyendo estas dos noticias, se da por supuesto que el ambiente general en la manifestación era el de gente con ganas de romper cráneos y ejecutar a inocentes.

VilaWeb dedica solo una noticia a la manifestación, y la titula así: Agresiones ultras en Barcelona después de la manifestación españolista.

El lector podrá observar una coincidencia nada casual, la palabra ultra. A lo largo del artículo iremos viendo que por alzar un poco la voz y por el simple hecho de existir unos son unos ultras y en cambio otros pueden reventar a la policía a botellazos, pero nunca dejarán de ser simpáticos antifascistas.

Incluso TV3 en los informativos de ese 9 de septiembre reconoció que en la manifestación reinaba un ambiente familiar con gente de todas las edades. Pero los digitales, a su bola.

El día 16 el grupo Hablamos Español había convocado una manifestación en Via Laietana cuyo recorrido debía finalizar en Plaza Sant Jaume con la lectura de unos parlamentos. Pero un grupo de pacifistas muy majetes decidió que no tenían derecho a mancillar la que consideran su plaza y quedaron un poco antes para impedirles la entrada en ella. Que conste en acta que la que era una acampada de 4 gatos se convirtió en una mani de cientos de gatos con ganas de dar algún zarpazo, azuzados por uno de los fundadores de Terra Lliure, Fredi Bentanachs y por el bufón del Régimen, Toni Albà.

Atención a los titulares de ese día en los dos medios.

VilaWeb publicaba una única noticia que rezaba: Los ultras no pueden entrar en Plaza Sant Jaume y celebran su acto en Via Laietana.

Los ultras eran los que habían pedido permiso y se habían dirigido pacíficamente hacia el final de su recorrido, y los buenos antifascistas eran los que decidieron por sus cojones que en la plaza no entraba nadie. Por si fuera poco, en la imagen que utiliza VilaWeb aparece un hombre con el rostro tapado con la bandera de España que parece dispuesto a agredir al que debe ser, faltaría más, un hombre digno y respetable. Más que nada por si alguien duda de que los buenos nunca llevan banderas de España y los malos las llevan siempre.

Ese día El Nacional publicaba dos noticias.

La primera aludía a que la organización se querellaría con varios personajes por lo sucedido, lo mínimo vamos.

En la segunda uno puede apreciar lo mucho que nos quieren. No contentos con impedir que quienes habían pedido permiso pudiesen entrar en la plaza, encima se burlaban de ellos: “El unionismo se queda con las ganas de clamar contra el catalán en Plaza Sant Jaume”.

“Se queda con las ganas”.

Y luego, como necesitan dejar claro que somos unos cabrones desalmados, buscan el modo de decir que vamos contra algo bueno: “de clamar contra el catalán”. Ellos son antifascistas que van contra los fascistas, nosotros, unos capullos que vamos contra el catalán.

Por si fuera poco, una vez más utilizan la imagen de un hombre visiblemente cabreado y envuelto en una bandera de España para ilustrar la noticia. No vaya a ser que alguien piense que se ha cometido una injusticia y que los de Hablamos Español eran un grupo pacífico a quien se ha prohibido ejercer su derecho a manifestarse, y por eso se cabrean. Por supuesto que se han cabreado y con toda la razón del mundo.

Llega el 29S y se repite la misma historia. Un grupo pide permiso para manifestarse en Via Laietana y llegar a Plaza Sant Jaume. Son los de Jusapol. Y una vez más, porque a los indepes les sale de la huevera, deciden bloquear todo acceso a la plaza para impedir que los “ultras” entren.

Los medios indepes ese día se coronan.

En VilaWeb dicen:

“Los mossos cargan contra los manifestantes independentistas”. Se vieron volar botellas, botes de humo, extintores… pero no vimos un solo ultra. Fijaos que aquí son los mossos los malos que cargan contra pacíficos manifestantes.

Hubo 6 tipos detenidos y el titular no hablaba ni de ultras ni de violentos, solo de 6 antifascistas detenidos, que queda muy bien. Seguramente reventaron a la policía y los furgones a botellazos, pero de eso, ni mu.

Luego tenemos el titular del año: Los manifestantes ultras, sorprendidos por la reacción, se encaran a los manifestantes que les chillaban.

Una vez más los ultras son los que han pedido permiso y pacíficamente se han manifestado por las calles de Barcelona. Y la noticia es que los de Jusapol se han cabreado porque miles de camorristas les querían la muerte, los insultaban, los escupían y en repetidas ocasiones les agredieron.

Premio Pulitzer para el panfleto YA.

Y El Nacional se lucía también con dos noticiones.

“Jusapol amenaza la manifestación independentista en Plaza Sant Jaume”

Llamadme ingenuo pero yo pensaba que si convocas una manifestación, consigues todos los permisos y los intelectuales de Arran hacen un cartel que convoca a la gente el mismo día a la misma hora con el título NO PASARÁN, no eres tú quién provoca.

Y luego nos regalan otro titular:

“El independentismo no cede ni un palmo a la provocación de Jusapol”.

Es entonces cuando uno descubre que vivimos en planetas diferentes.

Yo pensaba que éramos nosotros los que estábamos haciendo esfuerzos titánicos para no ceder a sus provocaciones.

El 9S un grupo de Unidad contra el Racismo y el Fascismo estuvo en Avenida Paral·lel provocando e insultando a los manifestantes.

El 16S otros cientos estaban en Plaza Sant Jaume tocando las narices a los de Hablamos Español.

El 29 de septiembre estaban en el centro de Barcelona con ganas de sangre.

El 3 de octubre estaban en Plaza Artós para impedir el pasacalle.

Y ahora dicen que el 12 de octubre van a seguir molestando a quienes vayan a la mani en defensa de la Hispanidad que se celebrará en Paseo de Gracia y Plaza Catalunya. Pero para los empanados de El Nacional es Jusapol quién provoca. Bravo.

Y qué decir de cómo cubrieron los hechos del 1 de octubre estos dos medios de reconocido prestigio.

Vimos un intento de asalto al Parlament, cómo intentaban linchar a los mossos en Via Laietana, cohetes contra la fachada de Jefatura de la Policía Nacional, puños en alto, banderas comunistas y muchas caras tapadas, pero en toda la jornada no se avistó a un solo ultra. Solo indepes y antifascistas. ¡Chapeau!

Si alguno todavía anda perdido, quiero decirle que en Catalunya los medios de comunicación no se conforman con manipular (cosa comprensible cuando los poderes te tienen pillado por los huevos y el bolsillo), aquí, que vamos pasados de vueltas, además de manipular, incitan al odio; este es nuestro verdadero hecho diferencial.

Para los medios están los buenos y los malos. Unos antifascistas buenos y unos ultras malos, malísimos. Unos dignos y otros desgraciados sin derecho a manifestarse. Indepes y escoria, resumiendo.

Así que se despide de todos ustedes un ultra, desgraciado, malo, es decir, escoria.