El 21D fue un éxito porque fue un fracaso

Hacía semanas que rojos, naranjas, amarillos, morados y azules andaban preparando el 21D. Los medios se apuntaron al partido, y la gente pensó que sería el inicio de otra guerra entre hermanos, el acojone era generalizado, gracias a Dios no ocurrió nada, o casi nada.

El viernes se corroboró lo que venimos diciendo hace tiempo y es que la gente está harta, harta de los suyos y de los de más allá. Me atrevería a decir que ya solo quedan unos pocos miles (no llegan a 100.000) muy movilizados por la causa indepe, unos pocos centenares (quizás algunos miles) con ganas de violencia física y un número cada vez mayor de personas que votaron a la panda de ineptos que está desmontando Cataluña y que no piensan salir de nuevo a la calle a dar la cara por ninguno de ellos.

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Es a estos últimos, a quienes el partido que de verdad tenga interés en acabar con esta gran mierda que arrastramos desde hace años, debe conquistar. Por ahora, ninguno parece interesado en que esto acabe.

El día 21 la gente salió a la calle, y lo hizo para ir a trabajar. Durante semanas les estaban machacando con que el Gobierno provocaba al celebrar el Consejo de Ministros en Barcelona. Les repitieron día sí día también que sus líderes estaban en la cárcel, algunos en “huelga de hambre” (huelga de hambre, ¡los cojones!). Les dijeron que estaban sufriendo una brutal represión y que solo era el principio. Les inocularon mucho odio, mucha rabia, y les dieron muchos motivos para poner Barcelona patas arriba.

Pero nada fue suficiente para disuadirles de ir al trabajo, o a tomar unas birras con los amigos, o a practicar deporte. 

Los únicos que sufrieron un colapso ese día fueron los medios de comunicación, hablando de una realidad que en las calles no se vivió (ni hubo “parada de país” ni nada parecido) y colapsaron también los cerebros de los devotos del Prusés (ese grupo de unos pocos miles), que desde sus WhatsApps y Telegrams se consolaban mutuamente, y cabreados intentaban comprender a qué se debía el fracaso. El 21D era el gran día, el día importante. El más importante del año.

Por suerte, parece que el viento cada vez sopla más fuerte y poco a poco va disipando la espesa cortina de humo que el Prusés tiene instalada en Cataluña. A la mayoría de los indepes les importó una soberana mierda el fracaso del 21D. 

Y es que hacen falta más médicos y funcionarios (y muchos otros) protestando en la calle por sus condiciones laborales, defendiendo sus derechos y su dignidad, y menos hiperventilados, bandera en ristre, haciendo el gilipollas. 

Quiero ver a más gente sublevarse para acabar con problemas concretos que afectan a su vida y menos tontolabas que se van de mani para echar gasolina a la máquina de humo. 

Quiero ver más pueblo, más sociedad y menos 21D.

Quiero ver lo que hay detrás de la cortina, y entre banderas, imbéciles, politicuchos y mass media, me cuesta mucho ver algo.

Aunque gracias a la ineptitud de Torra y los suyos, que supera de largo a la de Puigdemont, cada vez se vislumbra más a través de la cortina. Cuanto peor, mejor.