Ochenta años después de la muerte de Machado

La polémica suscitada por la deficiente actividad conmemorativa en relación a hechos históricos tan relevantes como el quingentésimo aniversario de la llegada de Cortés a México o el de la primera circunnavegación, unida a la inestable situación política en la que queda España después de que parte de los separatistas que habían aupado al poder a Pedro Sánchez le retiraran su apoyo, determinando la convocatoria de elecciones generales, dejarán en segundo plano otros aniversarios que en su día tuvieron gran relevancia. Entre ellos destaca el octogésimo aniversario de la muerte de Antonio Machado, ocurrida el 22 de febrero de 1939.

Diez años después de que el escritor adquiriera forma cadavérica, Machado comenzó a ser homenajeado por distintos grupos ideológicos. En 1949 Cuadernos Hispanoamericanos, revista dirigida por Pedro Laín dependiente del Instituto de Cultura Hispánica, le dedicó un número monográfico en el que al sevillano se le limaron las aristas ideológicas para presentarlo como un poeta popular.

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Un lustro después, en febrero de 1954, en Madrid se celebraron los encuentros «Entre la poesía y la Universidad», tras los cuales estaba Enrique Múgica. Fuera de España, el poeta continuaba siendo una referencia para las izquierdas definidas de la época, especialmente para los comunistas, activos en su exilio o la clandestinidad. De hecho, el PCE incluyó al poeta en su «Mensaje del PCE a los intelectuales patriotas», fechado en abril de 1954, un año después de los acuerdos entre España y los Estados Unidos, del cual extractamos este pasaje:

«Las hiperbólicas alabanzas al honor de la bandera no pueden ocultar la tragedia nacional que significa ese acto de compra y venta de España, entre los yanquis y franquistas.

Ello viene a dar razón, una vez más, a Antonio Machado, quien decía que los señoritos –y el franquismo representa un señoritismo de la peor especie– invocan la patria para venderla.

[…] Pero el Partido Comunista de España, el Partido de Miguel Hernández, el partido junto al cual transcurrieron los últimos años de vida y de trabajo de Antonio Machado; el Partido de Pablo Picasso tiene derecho a pedir a los intelectuales, incluso a los más alejados de su política, que traten de conocerle tal cual es, objetivamente, a través de su propia ideología, de sus propios principios y objetivos, y no a través de la pintura grosera que de ellos hace el franquismo, enemigo del pueblo y enemigo de la intelectualidad. Semejante conocimiento objetivo, incluso si no implica la adhesión a nuestras ideas, sólo puede facilitar el establecimiento de un frente de lucha común contra los enemigos de nuestra Patria, los imperialistas yanquis y sus perros franquistas.»

Al Mensaje del PCE le siguió, en febrero de 1955, el artículo de Rafael Alberti, «Retorno de Antonio Machado», que vio la luz en el semanario Les Lettres Francaises.

El vigésimo aniversario de la muerte de Machado, abrió el abanico laudatorio. En 1959, se celebraron dos homenajes, uno en la Segovia en la que dio clases don Antonio, y otro en el Collioure en el que le sorprendió la muerte. El primero de ellos se apoyó en un manifiesto firmado por Ramón Menéndez Pidal, director de la Academia de la Lengua, a cuyo nombre acompañaban los de Gregorio Marañón, Pérez de Ayala, Teófilo Hernando, Joaquín Garrigues, Gabriel Celaya, Lauro Olmo, Buero Vallejo, Julián Marías, Dionisio Ridruejo, Pedro Laín, Aranguren, Alfonso Sastre, Raúl Morodo, Moreno Galván y Luis Felipe Vivanco entre otros.

En cuanto al homenaje de Collioure, alentado por el PCE, contó con un comité de honor integrado, entre otros, por Louis Aragon, Jean Paul Sartre, Marguerite Duras, Simone de Beauvoir, Raymond Queneau y Pablo Picasso, autor de un dibujo realizado para la ocasión. A la cita se adhirieron: Menéndez Pidal, Gregorio Marañón, Gonzalo Lafora, Teófilo Hernando, Manuel Aleixandre, Dámaso Alonso, Gabriel Celaya, Blas de Otero, Eugenio de Nora, Ridruejo, Pedro Laín, Joaquín Garrigues, Valentín Andrés Álvarez, Gallego Díaz, Montero Díaz, Rafael Lapesa, Julián Marías, Cela, Jesús Fernández Santos, Alfonso Sastre, Buero Vallejo, José Herrera Petere, Rafael Alberti, Max Aub, Léon Felipe, Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga.

Más allá de estos actos, a los que hay que sumar el organizado por La Sorbona, en el que participó Marcel Bataillon, el aniversario tuvo una amplia repercusión en las publicaciones de la época. Por citar algunas revistas, podemos referirnos a Acento Cultural vinculada al SEU, así como a Praxis, Cuadernos de Arte y Pensamiento, Caracola o Ínsula.

Como es sabido, la poesía de Machado sirvió durante décadas como fondo lírico para muchas de las reivindicaciones de la así llamada «izquierda española». Hoy, estas facciones parecen haber abandonado a aquel hombre que en 1909 se casó con Leonor Izquierdo poco después de que esta, hija de un sargento de la guardia civil, cumpliera los quince años.