Évole, héroe de la democracia 

Hubo un tiempo en que Salvados era noticia todas las semanas. A pesar del claro sesgo hacia la izquierda, interesaba a todos. Era costumbre incomodar a los entrevistados, y esas son las buenas entrevistas.

Salvados murió hace tiempo, por mucho que sigan grabando programas. Ahora ya no son ellos quienes crean la noticia, ya no son ellos quienes deciden el tema a tratar. Van a rebufo de lo que se lleva, del tema del momento. No es casualidad que los únicos programas que han conseguido eco mediático en los últimos meses, hayan sido Campeones y el último, sobre VOX. Antes de emitirse el programa, el éxito estaba cantado.

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Campeones fue una buena pieza audiovisual. Aunque como de costumbre, Évole metió la cuñita política, haciendo que los protagonistas se mojaran en temas irrelevantes para la audiencia, aunque a él y a quienes le pagan, les debían interesar muy mucho. En definitiva, una buena historia, con unos excelentes protagonistas, muy bien contada, a pesar de Évole.

El segundo programa se emitió el pasado domingo. El título: VOX: al natural, prometía. Luego resultó ser un fiasco. Yo pensé que Évole y su legión de guionistas habrían descubierto secretos turbios del partido y sus líderes, pensé que habrían montado un debate interesante y profundo para intentar desmontar sus propuestas, y que tras el programa, correrían ríos de tinta sobre los secretos y entresijos del partido, desvelados.

A diferencia de lo que dije en su momento sobre Campeones, en esta ocasión os digo que no miréis el programa, y esos 60 minutos, invertidlos en regar las plantas. Os lo resumo yo muy brevemente y no hace falta que perdáis el tiempo.

A Évole se le ha metido entre ceja y ceja que VOX es extrema derecha y que él es el elegido para salvar a España del fascismo. Escoge a un fichaje estrella, Carlos Herrera, un tipo de derecha moderada, considerado de derecha dura. Qué mejor que alguien así para criticar a VOX y dar a entender a la audiencia que se trata de un partido superhipermegaradical. El programa tiene elementos más que suficientes para resultar exitoso. Un periodista con capacidad analítica, un entrevistador con menos capacidad analítica y un tema de candente actualidad.

La conversación no va más allá de una charla de bar (que es donde se graba la entrevista), es verdad que seria, razonada y analítica, pero de poca profundidad.  Évole no se cansa de repetir la palabra extrema derecha y aprieta a Herrera para que le dé la razón. Herrera no se cansa de dar la razón a Évole aunque a veces lo sorprende con alguna respuesta contundente sobre la izquierda y su obsesión con el franquismo. 

Resulta bastante llamativo oír decir a Évole que se planteó si emitir el programa porque le preocupaba que eso ayudara a VOX a crecer. Ese es el referente del Periodismo en España. Mero instrumento al servicio de la Política. Para que unos crezcan, o para que otros desaparezcan. Y lo de explicar una realidad (con toda su complejidad) para que el espectador la conozca y se él quien se forme una opinión, ya lo dejamos para la semana que viene, que hablaremos con un futbolista, que es pieza capital para el futuro social, cultural, económico y político de nuestro país.

Esperaba ver puñales, contradicciones, realidades escondidas, Periodismo al fin y al cabo, y solo he visto una terapia de Évole con Herrera para intentar asumir y aceptar que VOX ha entrado en el Parlamento andaluz, y lo ha hecho con el voto de 400 mil personas. 400 mil tipos que para Évole son el cáncer de nuestra democracia, porque tienen el atrevimiento de pensar sobre algunas cuestiones, si no  en todas, exactamente lo contrario a él. O quizá lo mismo, pero unos lo dicen alto y sin importarles las consecuencias y otros lo susurran en el salón de su casa o se lo callan. No vaya a ser que dejen de ser los chupiguays.