VOX y la memoria histórica completa

Querido doble hermano: Los españoles andan otra vez sumidos en una nueva campaña electoral. Todo el mundo dice que, por cansancio, esta vez la participación en las urnas va a ser muy baja. No creo que el descenso de la participación electoral vaya a ser tan bajo como dicen. A los españoles les gusta mucho votar. 

Otra opinión general es que España vuelve al sistema bipartidista (PP, PSOE; conservadores y socialistas) que ha dominado durante la larga transición democrática de 40 años. En España los regímenes suelen durar cuatro decenios. Lo de la vuelta al bipartidismo lo dicen algunos comentaristas fiados de las encuestas, pero se trata de una medición que más parece propaganda que otra cosa. Los sondeos más difundidos suelen dar resultados que agradan al Gobierno, un poco como en el caso de los antiguos arúspices.

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Parece más lógico razonar que los partidos pequeños cada vez hacen más “ruido mediático”, como ahora se dice. Es más, ha surgido uno nuevo, Más País (que parece el anuncio de un influyente periódico de izquierdas), como una escisión personalista de Unidas Podemos. Este, a su vez, se desgajó del Partido Comunista. Más País lo lidera el antiguo número dos de Unidas Podemos, Íñigo Errejón, expulsado por el número uno, Pablo Iglesias. Puede que fuera una cuestión de celos. La continua rivalidad de los líderes políticos es un suceso muy característico de los partidos de la izquierda, no solo en España, sino en otros países europeos.

Aunque la ley electoral premia el reagrupamiento de los partidos, no veo que ese proceso lleve trazas de producirse. Imagino, incluso, que en España hay lugar para que se sigan constituyendo nuevos partidos, como el Partido Animalista o los Verdes, entre otros aún más variopintos.

Con esto de la campaña electoral (aunque oficialmente sea solo la precampaña hasta dentro de un mes), Mildred no para mucho por casa. Anda todo el día atareada con un equipo de Vox que llaman “Memoria Histórica Completa”. Tratan de recuperar para la memoria colectiva ciertos hechos y personajes obscurecidos en la vida pública por la Ley de Memoria Histórica, claramente sesgada en favor de la República. Son celebridades históricas que en su día se enfrentaron a la izquierda dominante durante la República. Concretamente, Mildred y su grupo andan interesados en organizar un homenaje nacional a Ramiro de Maeztu, un escritor de la llamada “generación del 98” que fue fusilado por los republicanos en octubre de 1936, nada más comenzar la guerra civil. Ramiro de Maeztu influyó mucho en los intelectuales hispanoamericanos conservadores a través de su idea de la “Hispanidad”. Seguramente la trajo de la Argentina, donde fue embajador de España en los años veinte. Fue un periodista eminente, quizá el único que hablaba inglés en el grupo de la “generación del 98”, todos ellos tan influyentes.

La actividad del grupo de Mildred es sumamente polémica. No digamos si siguen adelante con otra idea, que me acaba de comentar mi mujer. Es la de honrar públicamente la memoria de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española en 1933, un movimiento que adoptó ciertas formas del fascismo italiano, aunque con el añadido de la tradición católica. José Antonio (así se le conoce con solo el primer nombre) fue un brillante escritor y también hablaba inglés, un rasgo entonces muy raro en la intelectualidad española.

Aunque te parezca difícil de creer, en la España actual los partidos de izquierda no muestran hostilidad frente a la figura de José Antonio, fusilado también por los republicanos el 20 de noviembre de 1936. Simplemente, se le tiene apartado del recuerdo público. Sigue enterrado en el Valle de los Caídos, sin que nadie proteste. Lo digo porque estos días vuelve a recrudecerse la obsesión del Gobierno socialista de exhumar los restos de Franco, enterrado junto a José Antonio en el Valle de los Caídos. Es un proyecto que está generando agrias polémicas, pero Vox es el único partido que se opone frontalmente a la idea de remover la tumba de Franco para trasladar sus restos a un apartado cementerio.

El Valle de los Caídos es un mausoleo gigantesco, acaso el más monumental del mundo, después de las pirámides de Egipto. Se erigió como recuerdo de los “caídos” o fallecidos en combate durante la guerra civil. Se han enterrado miles de fallecidos, aunque los dos más destacados son Franco y José Antonio. Franco no fue un “caído” de la guerra civil; simplemente, fue el vencedor de esa contienda y falleció 40 años después de la guerra civil en un hospital público.

La obsesión que tiene el Gobierno socialista por exhumar los restos de Franco responde a la idea del presidente Sánchez de reverdecer el clima de la guerra civil. Él dice que es la coronación de la democracia. Seguramente es una forma de rellenar el vacío ideológico del socialismo de nuestros días, un movimiento decadente en muchos países de la Unión Europea. Lo que no me explico es por qué se ha respetado la figura de José Antonio, quien al principio fue enterrado en El Escorial (el mausoleo de los Reyes) y luego fue trasladado al Valle de los Caídos. Franco, que en sus orígenes era simplemente un militar vagamente monárquico, se apropió de los símbolos políticos de Falange Española para dirigir un régimen autoritario. También es curioso que Franco y José Antonio murieran el mismo día del mes, un 20 de noviembre. Las casualidades no terminan ahí, pues un famoso líder anarquista, Buenaventura Durruti, murió el mismo día en que fusilaban a José Antonio el 20 de noviembre de 1936. Seguramente fue asesinado por un guardaespaldas del Partido Comunista. Mildred me ha dado todos estos datos, al hilo de la propuesta de su grupo, que es la de traer los restos de Durruti al Valle de los Caídos. Me parece que la idea es bastante utópica.

Esto de remover los restos mortales de los personajes famosos es un rasgo muy español. No hay en España nada parecido, por su monumentalidad, a la abadía de Westminster como panteón de los hombres ilustres. Baste decir que no se sabe dónde pueden estar los restos mortales de figuras tan notables como Colón, Lope de Vega o Cervantes.

Hablando de otra cosa. Sigo maravillándome del carácter caprichoso que a veces encuentro en la lengua española, por otra parte, tan expresiva. No logro dominar el tono enfático que suelen dar los españoles a las conversaciones cotidianas. Por ejemplo, el constante añadido de “absolutamente” que acompaña a algunos adjetivos; me parece un énfasis desproporcionado. O también el énfasis en la expresión “de todas todas” (las veces) o “lo vi con mis propios ojos”. Y aun exageran algunos todavía más: “con estos ojos que se han de comer la tierra”. Un saludo entre dos conocidos que llevan algunos días sin verse es este: “¡dichosos los ojos!”.

El entusiasmo que ponen los españoles en la conversación más trivial lleva a un tipo de expresiones reduplicativas que a mí me fascinan. Por ejemplo, “pero sin embargo” (doblemente adversativa) o “todos y cada uno” (aparente precisión).

Otra cosa que se me hace muy cuesta arriba es que nuestra voz “noon” (esto es, las 12 horas) aquí dicen “mediodía”, lo que resulta muy claro, pero nunca se refieren a las 12 horas, sino más bien a las 14 o a las 15. En Madrid es la hora usual de comer. Por eso el saludo “buenas tardes” quiere decir después de comer, no después de las 12.

 Me llama la atención la noción tan distinta del tiempo cronológico que existe en inglés y en español. Nosotros disponemos de dos palabras para dos ideas muy diferentes: “time”(tiempo cronológico) y “weather” (tiempo atmosférico). Como puedes ver, en español utiliza la misma palabra, “tiempo” para ambas realidades. O también el adjetivo “temporal” como lo relativo a la cronología y opuesto a lo eterno. Como sustantivo, “temporal” es una tormenta o borrasca. La confusión entre los dos sentidos de la noción de “tiempo” se encuentra en este diálogo muy común. Dice uno: “buenos días”. Contesta el otro: “¿cómo buenos días si está lloviendo a cántaros?”.

Las ideas sobre el tiempo cronológico son tan dispares en español o en inglés que la palabra “negocio” proviene de “lo que no es ocio”. En cambio, en inglés “business” se relaciona con “busy” (estar ocupado, ser diligente o activo).

Los españoles no suelen tener una idea precisa del tiempo cronológico. Una expresión que utilizamos mucho en el trato diplomático es “gracias por su tiempo”. En España nadie la emplea.

Tuyo, Ñame Busdongo, embajador plenipotenciario de Bostwana en el Reino de España.

por Amando de Miguel.

Amando de Miguel es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense. Ha publicado más de 120 libros y miles de artículos. Forma parte del Patronato de Honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES).