Vox y el desembarco de Normandía andaluz: seis lecciones y una advertencia

El Día D de la política española, el pasado domingo en Andalucía, ha consistido en un doble desembarco: en las playas, hasta ahora inexpugnables, de un régimen corrupto y caciquil después de 40 años; y en las playas del marxismo cultural. Y la punta de lanza de esta operación Overlord han sido los “marines” de Vox.

Del histórico vuelco político protagonizado por Vox, cabe extraer seis lecciones… y una advertencia para la joven formación.

PUBLICIDAD

1. El voto útil no ha sido el PP, sino Vox.

Al final el voto a Vox más que útil ha resultado ser imprescindible. Sin el partido de Abascal, el PSOE no hubiera sufrido la derrota histórica que puede poner punto final a 40 años de caciquismo. Está demostrado que el PP era inútil total para desalojar del poder a la “PESOE”. Ergo…

2. Ha dejado en evidencia al Partido Popular…

Sin Vox a su diestra, el PP no hubiera derechizado su discurso. La estrategia de Casado poco se parece al relativismo marianista. ¿Hubiera tendido la mano el PP de Rajoy a Vox para un posible pacto en Andalucía? Casado, sin embargo, parece estar dispuesto.

3 …Y al Frente Popular

El desembarco de Vox ha servido para que la izquierda se autorretrate. Se les ha visto el ramalazo Largo Caballero a Iglesias y Garzón al clamar por un “bloque antifascista”; y al organizar manifestaciones ilegales en varias ciudades en contra de la voluntad de los andaluces expresadas en las urnas.

Y al Gobierno del Sánchez al sumarse al cordón sanitario “antifascista” tildando de “inconstitucional” a Vox. El Gobierno apoyado por golpistas y proetarras, me comprende usted…

4. ¿Son unos fachas los 400.000?

Los valores que han recibido un amplio respaldo del electorado (400.000 votos de una tacada) no son de extrema derecha, sino transversales. Que levante la mano quien quiera que le frían a impuestos, que se mantenga el gasto autonómico, que partidos y sindicatos sigan despilfarrando el dinero de todos, que el Estado esté por encima de la familia, que las mezquitas salafistas prediquen la yihad o que España se rompa…

Que Vox haya cosechado votos de la izquierda es muy significativo. Como lo es que el partido al que han colgado el sambenito de “xenófobo” tenga entre sus dirigentes a un mulato, hijo de madre africana, Ignacio Garriga. El diálogo que sostuvo con éste Dieter Brandau en EsRadio no tiene desperdicio:

¿Usted donde nació?
-En Barcelona
¿Su familia vino de otro país?
-Mi madre es de Guinea
¿De qué color es su piel?
-Soy mulato
Siendo catalán, de familia de inmigrantes y negro, ¿qué hace usted en Vox?
-Mejorar mi nación.

 5.Lo más transversal: España

Por primera vez en décadas, un partido triunfa en unas elecciones enarbolando no anagramas, puños, rosas o gaviotas… sino la bandera nacional. Sin complejos y por la puerta grande. La palabra “España” había sido sustituida hace años por “Estepaís” y había desaparecido de las formaciones políticas como si tuviera la lepra; y a la rojigualda le habían echado siete llaves como al sepulcro del Cid. Era preciso ganar Mundiales o Eurocopas para poder salir a la calle con la bandera sin que te llamaran facha. Hasta ahora.

6.Los medios de comunicación tradicionales se han equivocado

Ni uno sólo de los grandes medios de prensa y cadenas de televisión han acertado con Vox  al tacharle directamente de xenófobo, machista o marginal. Lo que demuestra su daltonismo ante un fenómeno inédito.

Sólo han demostrado buena vista un puñado de medios  (libertaddigital, intereconomía, okdiario, actuall etc.) y algunos blogs (contandoestrellas) al captar que Vox no era ninguna de esas cosas, sino un movimiento regenerador que no encajaba en el cliché izquierda-derecha, “dos formas de hemiplejia moral”, según Ortega y Gasset.

7. El día después… pactar es perder la virginidad

Lo de Vox ha sido una verdadera proeza: ha conseguido lo más difícil para un partido neófito, entrar en un Parlamento. Hasta aquí la épica, pero ahora empieza la prosa, porque si finalmente Vox pacta con PP y Cs tendrá que ceder. ¿Aparcará su propuesta de suprimir las autonomías, como le ha pedido Casado si quiere llegar a acuerdos en Andalucía?, ¿es coherente que un partido que quiere acabar con el Estado autonómico se estrene triunfando en unas autonómicas?

La cabalgada del caballo blanco de Santiago ha sobrepasado la meta con creces. Pero hay que desmontar, y hacer política, también llamada el arte de lo posible.

Es verdad que las famosas 100 propuestas son de extrema necesidad. Pero a ver si PP y Ciudadanos le compran una mensaje tan políticamente incorrecto.

 

por Alfonso Basallo.

Periodista y escritor. Doctor en Comunicación, ha trabajado, entre otros medios, en El Mundo e Intereconomía, ha dirigido el semanario Época; y fundado y dirigido el diario digital Actuall.com. Ha publicado varios libros sobre historia, terrorismo y cine. Coautor junto con su mujer, Teresa Díez, de dos bestseller sobre el matrimonio: Pijama para dos y Manzana para dos.