Una Vox frente al fascismo redivivo

Querido doble hermano: No sé contestarte a algunas de las preguntas que me haces sobre el funcionamiento de la democracia española. A mí me tiene igualmente intrigado cómo es que hay partidos políticos en España cuyos dirigentes no se consideran españoles. Te diré algo más que no te contado: al referirse a España o a la nación dicen “el Estado”, que, como tú y yo sabemos, es otra cosa. No será la única confusión que se podría detectar en esta raza de los españoles.

Asistimos estos días al penoso espectáculo de la formación de Gobierno después de repetidas elecciones. Hay un número excesivo de partidos en el Congreso de los Diputados como para poder formar mayorías naturales. Por lo que veo, se va a producir un extraño maridaje entre los socialistas de toda la vida, los comunistas (que aquí se llaman Unidas Podemos) y diversas camadas de separatistas. Se añaden los grupos afines de tipo feminista o ecologista. Una combinación así es la que se produjo en 1936 en el llamado Frente Popular. El cual provocó a los militares, capitaneados por Franco, que, con las fuerzas de la derecha, se alzaron contra la República. El resultado fue una pavorosa guerra civil, aunque desde el exterior se percibió con un cierto tinte literario.

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La diferencia con el 36 es que ahora los partidos establecidos de la derecha (Partido Popular y Ciudadanos) permanecen silentes, apáticos y resignados ante el posible Gobierno progresista (socialista-comunista-separatista). En cuyo caso, Vox se muestra como la única oposición al totalitarismo progresista que se va a instalar como Gobierno. El cual suma partidos cuyos dirigentes no se entienden entre ellos, a pesar de los ostentosos abrazos que se dan en público, cosa muy española. Por eso choca tanto la pretensión de Vox de procesar a las autoridades de Cataluña por el delito de rebelión. Son estas autoridades parte del Estado, pero se rebelan contra el Estado. Son notorios los continuos desórdenes públicos en Cataluña, que llevan a cabo los hijos de los que mandan en esa región. A mí me parecen más bien fascistas redivivos, si es que en la Historia cabe vivir dos veces. Lo son, sin duda, porque glorifican la violencia con una cierta delectación estética.

Estos “fascistas” hodiernos de Cataluña reivindican el curioso “derecho de autodeterminación”. No piensan que tal concepto se acuñó, después de la II Guerra Mundial, para las colonias de los europeos. Ya es extraño que los separatistas de Cataluña pretendan que su “nación” (como ellos dicen) pueda pasar por colonia de España. En la realidad, Cataluña (con el País Vasco) ha sido una región más avanzada que el resto en muchos aspectos, no solo en el económico. Sin embargo, los separatistas catalanes (que son, además, varios partidos) pretenden ahora influir decisivamente en el Gobierno de España. No se sienten españoles, pero no hacen ascos a seguir cobrando del presupuesto público.

Como verás, un panorama así resulta difícil de entender. Por cierto, observo que en la vida pública española el adjetivo “difícil” ha sido sustituido por “complicado”, que en rigor no es lo opuesto a “fácil” sino a “sencillo”.

No terminan aquí mis asombros ante las manifestaciones de la política española. Te cito solo la más reciente. Una de las obsesiones del Gobierno (en funciones) estos días es que hay que frenar la expansión de las empresas dedicadas al juego (de azar) y las apuestas. Se supone que es el vicio de la “ludopatía”, ciertamente al que son tan aficionados los españoles. Lo sorprendente es que existe un poderoso organismo estatal, “Loterías y Apuestas del Estado”, que goza de todo tipo de facilidades y que se extiende por todo el país. Es lógico, pues constituye una pingüe fuente de ingresos para el Fisco. Se trata de un efecto más de la general hipocresía (lo digo sin ningún reproche moral) de la vida pública española. Como lo es que la opinión pública dominante en los poderosos medios de comunicación (públicos y privados) tache constantemente a Vox de “fascista”. Creo que ya he dicho que los voxeros suelen ser víctimas de actos violentos. Es más, Vox es el único partido que apela expresamente a defender la Constitución, incluido el sistema monárquico. 

Tuyo, Ñame Busdongo, embajador plenipotenciario de Bostwana en el Reino de España.

por Amando de Miguel.

Amando de Miguel es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense. Ha publicado más de 120 libros y miles de artículos. Forma parte del Patronato de Honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES).