Una VOX extemporánea

Querido doble hermano: No acabo de entender a estos españoles. Me ha sorprendido mucho la declaración de uno de los dirigentes de Vox, Javier Ortega Smith (ya sabes, en España se precisan dos apellidos) como réplica al hecho de que las encuestas dan a su partido una gran bajada ante unas hipotéticas elecciones. Esta ha sido la estupefaciente declaración: “Si bajamos, mejor; si subimos, fenomenal”. Esto de “fenomenal” es una exclamación que se traduce en el inglés americano por great o big deal.

Mildred me ha ayudado a interpretar la cabalística frase de Ortega Smith. A Vox no le interesa tanto participar en un Gobierno (sea nacional, regional o municipal) como influir en el debate público. La verdad es que lo está consiguiendo, en contra de todas las expectativas. Mildred me precisa más. Lo interesante de Vox es que obliga a que muchos hombres públicos (ya te he dicho que aquí no se puede decir “mujeres públicas”) se planteen importantes cuestiones que hasta ahora nadie se había atrevido a pensar en voz alta. Es decir, el propósito de Vox es de hacer que se despliegue una conciencia pública sobre lo que realmente importa. De nuevo apela Mildred a la biblia patriótica que es para ella el misterioso libro de Nicolás Gómez Dávila. (Ella siempre dice NGD): “lo importante no es lo que nos importa, sino lo que nos debe importar”. Esto es, los voxeros introducen una dimensión ética que hasta ahora había permanecido en la sombra. Por esa razón, “no debemos asustarnos: lo que admiramos no muere. Ni regocijarnos: lo que detestamos, tampoco”. Por eso precisa NGD que “entre las ideas solo son inmortales las estúpidas”. Aunque, por otro lado, remacha la ironía: “Las ideas de menos de mil años no son plenamente confiables”. De ahí se desprende el manifiesto desprecio del colombiano por lo que se considera comúnmente como moderno, revolucionario, democrático, progresista.

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Para el pensador bogotano, la admiración es el antídoto de la envidia. Es esta un mal congénito de la sociedad actual, mas no tanto la que manifiestan los pobres como algunos más engreídos de la clase media. Por eso, “el rico no se desconcierta sino ante quien no lo envidia”. Para concluir que “la envidia es clave de más historias que el sexo”. De ambos sentimientos se ha nutrido la literatura entera. 

He conversado detenidamente (un ritmo pausado que solo se da en España) con mi profesor de español, el eminente filólogo Damián Galmés, quien me ha expuesto su provocativa teoría sobre la “panglosia”. Con ese término alude a una hipotética lengua primordial, la que rompieron a hablar los primeros homínidos hace unos 65.000 años más o menos. Se sabe que fueron africanos, pero, en seguida, esa portentosa habilidad vocal se extendió a Europa, a través del Estrecho de Gibraltar, y a Asia través de Egipto.

Damián sostiene que un sonido peculiar de esa lengua primordial o “panglosia” es el de la “r”, que se asocia con el movimiento del agua y su contacto con la tierra. De ahí que ese sonido ancestral, claramente onomatopéyico, haya quedado asociado al nombre de muchos ríos. Por ejemplo, el Tiber italiano, el Ebro español, el Rhine alemán o el Rhon francés. Se enlaza con otro sonido primigenio, la “u”, que da lugar a muchos topónimos. Así tenemos la voz latina urbs (ciudad), la ciudad de Ur (la de Abraham, entre el Tigris y el Éufrates) o la de Roma, junto al Tiber. Me aduce Damián muchos ejemplos de esa presencia del sonido “ur” en muchos topónimos africanos. Yo le añado el de la capital de nuestro país, Gaborone, cerca del desierto de Kalahari y del río Kuruman al otro lado de la frontera (bastante artificial, como sabes) de la vecina Bechuanalandia.

Me siento muy complacido de que la lengua primordial de la humanidad (la primera voz articulada) naciera en África, y que ese rasgo fuera definitivo para la gran revolución cultural que se ha llamado impropiamente “neolítica”. Lo más curioso del caso, sigue Damián, es que el sonido “ur” para los ríos sea tan abundante en el País Vasco, seguramente porque el euskera o lengua vascongada es un resto de las primitivas que vinieron de África. Así, me asegura Damián que hay muchas similitudes entre la lengua beréber y el euskera. Apunta los nombres de estos ríos en el País Vasco: Oria, Urola, Urumea. Añade los de algunos montes con manantiales: Urbasa, Urgull, Urkilla, Urduña, Iturrieta. Más nombres de ciudades: Irún, Irura, Amurrio, Usúrbil, Murgia. En la misma línea hay también muchos apellidos vascos, que se originan seguramente en un caserío: Uribarri, Uranga, Urbieta, Urreta, Urteta, Urkizu, Urrusolo, Urberuaga. No puede ser casual tal abundancia del sonido “ur”.

En conclusión, que, según la teoría de mi profesor de español, seguramente Adán y Eva eran de raza negra, aunque ningún pintor se ha atrevido a pintarlos de esa manera. Es solo un rasgo del tradicional etnocentrismo europeo. Lo fundamental es que con nuestros primeros padres se inauguró propiamente lo que llamamos conciencia, esto es, lo específicamente humano respecto a las otras especies animales.

Ya sabes que en el hemisferio Norte el verano paraliza la vida, y más en España. Así que los españoles están todos de vacaciones (incluidos los gobernantes sin Gobierno) y la vida pública se encuentra paralizada. Cuídate. Tuyo, Ñame Busdongo, embajador plenipotenciario de Bostwana en el Reino de España.

por Amando de Miguel.

Amando de Miguel es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense. Ha publicado más de 120 libros y miles de artículos. Forma parte del Patronato de Honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES).