Una extraña VOX

Querido doble hermano: Yo ya me creía un hispanista o por lo menos ahora una especie de español-consorte. Sin embargo, si te digo la verdad, cada vez entiendo menos a los españoles, especialmente a los que actúan en el gran teatro de la política. Acabo de asistir a una versión real del famoso cuento de Andersen, “El traje nuevo del emperador”, cuando el niño inocente grita: “¡El emperador va desnudo!”. Me lo ha recordado el suceso de unos diputados de Vox, invitados a una recepción oficial en el Congreso de los Diputados para honrar la visita de una delegación de altos dignatarios de Irán. Por lo visto, en ese tipo de actos los jerarcas iraníes saludaban a los diputados españoles, pero, se abstenían de dar la mano si los diputados eran mujeres. Aunque pueda parecer mentira, solo saludaban a los diputados varones. Nadie había protestado hasta ahora de tal insulto a la dignidad de las mujeres españolas y, por tanto, de España. Cuando digo “nadie”, incluyo a las feministas, ahora tan vocales en el Gobierno y en otras instancias políticas. Hasta que, en esta ocasión, donde por primera vez había diputados de Vox, estos pusieron el grito en el cielo y se negaron a asistir a una ceremonia tan humillante. Lo curioso es que son esos mismos diputados de Vox los que tienen que padecer el calvario de ser tachados por sus colegas de otros partidos y por los periodistas progresistas como “misóginos” o “machistas”. 

Hay más. No sé si será verdad, pero me cuentan fuentes solventes que, en las cenas oficiales que se hacen ocasionalmente en honor de los altos representantes de Irán o de Arabia, el protocolo español evita servir vinos o licores no solo a los extranjeros (que se presumen musulmanes) sino a todos los asistentes al acto. Para redondear el absurdo, te diré que el partido (o partida) Unidas Podemos ha sido generosamente subvencionado por el régimen teocrático de Irán. Por si fuera poco, parece que Unidas Podemos también ha recibido fondos de la dictadura militar de Venezuela. Unidas Podemos es el heredero de los comunistas y anarquistas de la vieja tradición española.

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Por si fuera poco, nuestro Gobierno me pide ahora información sobre algunos extremos de la vida política española, que yo, francamente, no acabo de entender bien. Ni siquiera Mildred me ha podido ayudar a la interpretación de este galimatías. Me dirigido a la Oficina de Información Diplomática del Reino de España para que me aclaren qué es eso de los “liberados sindicales”. Al parecer, se trata de algunos empleados de las grandes empresas públicas y privadas que funcionan como representantes de los sindicatos subvencionados y que siguen en nómina sin posibilidad de ser despedidos, pero sin obligación de trabajar. Ahora entiendo un poco la continua queja de los sindicatos (repito, subvencionados por el Gobierno) cuando se publican mensualmente las cifras sobre empleo. De forma sistemática, los sindicatos claman para que se creen más puestos de trabajo que no sean “precarios”. Está claro que están pensando en el ideal de los “liberados sindicales”. La pregunta es: ¿por qué las grandes empresas toleran la extraña figura de los “liberados sindicales”? No me satisface la explicación que me ha dado un periodista amigo: se trata de una institución que se originó en los tiempos de franquismo.

Acumulo más dudas sobre otras realidades de la vida pública española que nadie me las despeja. Por ejemplo, ¿cómo es posible que se tolere, y aun se aliente, la presencia de dos asociaciones de jueces, una de izquierdas y otra de derechas? Con tal sistema resulta bastante fácil predecir el sentido de algunas sentencias. Basta saber a qué asociación pertenece el juez en cuestión. El problema es que se deteriora la imagen tradicional de la Justicia como una matrona clásica con los ojos vendados que sostiene una balanza equilibrada. Es decir, así no se puede exigir la necesaria neutralidad de los jueces en asuntos que rozan la política.

Otra institución que me tiene intrigado es la de los institutos oficiales para levantar encuestas electorales, lo que en los Estados Unidos se llaman “pollsters”. Es un trabajo que también requiere cierta neutralidad profesional, pero será difícil presumirla si los “encuesteros” son pagados por el Gobierno. En España el instituto oficial más importante es el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), que fue creado en la época franquista y que depende directamente del Gobierno. No es casualidad que los resultados de las predicciones electorales que adelantan sus encuestas favorezcan sistemáticamente al Gobierno. Desde hace un par de años el presidente del CIS es un destacado miembro de la dirigencia del Partido Socialista en el poder.

Hay otro dato relevante que no he podido aclarar en la consulta a la Oficina de Información Diplomática, un organismo que se supone que está para informar a las embajadas. El dato es tan sencillo como el número de coches oficiales (en propiedad o alquilados) que sirven a los miles de altos cargos nacionales, regionales, locales o de empresas públicas. Supongo que el dato se podría estimar con un minucioso análisis de los presupuestos públicos, pero se trata de una tarea imposible par los escasísimos medios de una embajada tan modesta como la nuestra. Así que me temo que no voy a poder cumplimentar bien el informe que me solicita nuestro Gobierno. Lo único que puedo advertir es que la flota de coches oficiales no ha hecho más que creer en los últimos decenios. Muchos de ellos son importados, aunque en España se fabrican muchos coches.

Me desahogo con Mildred de mis dudas, pero también a ella le resulta difícil entender ciertas peculiaridades de la vida pública española. Claro que ella tiene la ventaja de que, siendo venezolana, el idioma común le hace sentirse en España como en casa. En cambio, yo no he podido superar el reto de conjugar los verbos en subjuntivo. Tampoco se me alcanza la sutil distinción que significa hablar de tú o de usted. ¿Por qué en las oraciones se tutea a Dios, la Virgen María o los santos?

Por si fuera poco, me encuentro con una inesperada dificultad idiomática que no está en los libros. Ya había empezado a entender que en español casi todas las cosas son masculinas o femeninas, no solo las personas. Incluso he llegado a entender el “masculino genérico”. Por ejemplo, “nosotros” se refiere tanto a los varones como a las mujeres. Pero ahora ciertos políticos (y políticas) de Unidas Podemos dicen “nosotras” como femenino genérico, esto es, incluyen así a varones y mujeres.

Mildred no sabe resolver todas estas dudas que tengo de tipo institucional o lingüístico. Puede que sean demasiado filosóficas. Pero la venezolana sí me aclara una cuestión más práctica: por qué los dirigentes del PP, y más aún los de Ciudadanos, expresan una latente animadversión respecto a sus parientes de Vox. Debo recordarte que los tres partidos se sitúan a la derecha del arco parlamentario. Muy sencillo, me dice Mildred, resulta que no pocos “voxeros” fueron en su día votantes o simpatizantes del PP o de Ciudadanos. La moral cristiana aconseja perdonar a los enemigos, pero nada dice sobre los disidentes.

Tienes razón una vez más. De un tiempo a esta parte no hago más que hablar de Mildred. Fíjate la expresión que se dice en español: “bebo los vientos” por ella. Me ha dado fuerte; lo sé. He aquí la venganza de los que siempre me habíais tachado de “incasable”. Victoria me llamaba siempre el “solterón” de la familia. Pues bien, ahora yo también ingreso en la cofradía. Por cierto, cuento ya los días, las horas, para veros aquí en la ceremonia de la boda. El párroco, don David, me ha dado ya el “placet” (es decir, el OK) respecto a mi catequesis. Así que me bautizará y me casará el mismo día, todo por el mismo precio. Ya sabes que Victoria y tú seréis mis dobles padrinos. Se podría aplicar lo que aquí dice: “Si sale con barbas, San Antón; y si no, la Purísima Concepción”. Por lo menos ya he pasado con brillantez el examen final para ser aceptado como católico. Figúrate que el tal examen ha consistido realmente en una larga conversación con don David sobre el librito “Cartas del diablo a su sobrino” de C.S. Lewis. Ya sabes que es uno de mis favoritos.

Tuyo, Ñame Busdongo, embajador plenipotenciario de Bostwana en el Reino de España.

por Amando de Miguel.

Amando de Miguel es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense. Ha publicado más de 120 libros y miles de artículos. Forma parte del Patronato de Honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES).