“Secuestradores y Pomelos”

En las últimas semanas se ha hablado mucho de los pactos y de lo que debe hacer cada uno de los partidos. Pero hay uno en concreto al que todo el mundo le ha venido diciendo lo que debía hacer: en resumen, mantener el consenso social-demócrata.

En la semana que todavía corre se ha centrado la atención en Murcia. Tenía lugar la sesión de investidura y todos confiaban en que se eligiera al candidato del Partido Popular con los votos de Ciudadanos y VOX para formar un gobierno en el que solo estuvieran los dos primeros. Pero, ¡ay!, los de naranja no quieren tocar a VOX ni con un palo. Y aquí empieza el debate. Todos los medios y los gerifaltes de PP y Ciudadanos se han dedicado a atacar a VOX como si tuviese la obligación de regalar sus votos. Le han amenazado diciendo que serían los culpables de que la izquierda vaya a gobernar y han comenzado una campaña para demonizarlos. Aquí podemos observar dos cosas:

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En primer lugar, la confusión del Partido Popular, que sigue convencido de que los votos de VOX son suyos y que, por lo tanto, los de verde deben votar como si fueran diputados populares. Tantos años de voto secuestrado, maltratado, ignorado y tirado a la basura -hubiera sido más racional votar al PSOE, que al menos se ve venir la bala- han hecho que los populares se crean propietarios de esos votos. En definitiva, se han creído su propia campaña. Y no es que eso sea algo malo, que al fin sería un primer paso para que el PP crea en algo, pero les lleva a equivocarse sobre el significado del voto. Los votantes de VOX no son votantes del PP, y lo que quieren las bases de Vox mayoritariamente es que dejen de reírse de ellos. Quieren que deje de usarse su voto, con la falsa excusa del ‘bloque de la derecha’, para grabar en piedra y aplicar políticas de izquierda. En definitiva, quieren que cambien las cosas.

En segundo lugar, están los señores de naranja, esos que han venido actuando con una soberbia insultante durante toda la campaña y, luego, en los pactos postelectorales. Aunque, ya se sabe, la soberbia es el primer pecado de Francia. Si empiezan a engordar dejándose llevar por la gula no dejarán lugar a dudas sobre sus orígenes o los de sus amos. Hay que recuperar el sentido común, si uno quiere que se le vote, tiene que negociar y convencer, no insultar y amenazar. Por lo demás, hasta la fecha quienes han permitido, apoyado y hasta compartido gobiernos con la izquierda han sido ellos. Al final sí que van a ser ‘pomelos’.

Por último, han anunciado toda clase de calamidades que la izquierda traerá sobre Murcia, pero para que salga la izquierda el PP o Ciudadanos tendrían que votarles y ¿qué calamidades son esas? ¿será un Estatuto que blinde la ideología de género y la memoria histórica? Un momento, eso ya lo aprobaron en la última legislatura, ¿y quién ha estado gobernando hasta ahora en Murcia?