PP y C’s quieren ahora la Gran Coalición

Cuando ya están disueltas las Cámaras de las Cortes Generales y convocadas las elecciones, Pablo Casado y Albert Rivera nos dicen que están dispuestos a permitir que Pedro Sánchez gobierne, mediante una coalición o una abstención. Y semejante cambio se produce, oh casualidad, después de la tertulia de Mariano Rajoy y Felipe González en Galicia recomendando un pacto.

En la política española se cambia de ideas como una adolescente de peinados. Sánchez ha pasado de afirmar que en España hay cuatro naciones a hacer una campaña con un lema de una asociación franquista, ‘Ahora España’. Y Casado y Rivera en un fin de semana han roto sus compromisos anteriores de no negociar con Sánchez.

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Rivera, que hizo una campaña con la promesa de que no gobernaría con el PSOE en la que obtuvo más de cuatro millones de votos y 57 diputados, el sábado 5 sorprendió a todos con un truco de manos: se ofreció a Sánchez para negociar varias reformas que propone y hasta apoyarlas sin ser parte del Gobierno.

Mientras la llamada derecha se burlaba del bandazo de Rivera, se estaba imprimiendo El Mundo del domingo 6 en que se publicaba una entrevista con Pablo Casado, donde el presidente del PP subrayaba las enormes coincidencias del PP con el PSOE: “política de Justicia, política de violencia de género, política de pensiones, políticas de infraestructuras, política europea o política presupuestaria”. Bueno, entonces, ¿en qué se distinguen el PP y el PSOE? Como demostró Mariano Rajoy en nada, pues la política económica del gallego fue el sueño de un izquierdista, con subidas de impuestos y de la deuda pública.

¿Y no podían Rivera y Casado haber cambiado de opinión antes de la disolución de las Cortes? Si están de acuerdo en pactar con el PSOE, ¿por qué no haberlo hecho hace dos semanas y habernos evitado estas nuevas elecciones, con el gasto y el cabreo que implican?

Unos consejos de casino cosmopolita

Quizás la nueva actitud de estos jóvenes políticos se explique con el coloquio entre Rajoy y Felipe González, realizado el viernes 4 en el Foro de La Toja, Con la esposa del viceprimer ministro británico Nick Clegg oficiando de moderadora y con su risa chirriante acompañando el diálogo, ambos ex presidentes propusieron a Casado y Rivera, y también a Sánchez, que no fueran tan cabezotas y se pusieran de acuerdo, que hay gente mirando y negocios pendientes. Por cierto, Clegg, uno de esos cosmopolitas inaguantables, es opuesto al Brexit. 

Viniese la orden de Rajoy y González o días antes de París y Bruselas, Casado y Rivera fueron chicos obedientes, mientras que Sánchez, cuyo ego no cabe en un tren, de momento ha despreciado los ofrecimientos. Seguramente quiere la investidura gratis, como en los últimos meses. Queda claro que el PSOE es el partido central de la partitocracia española desde que empezó la transición, el que debe gobernar siempre, incluso cuando está en la oposición.

¿Estamos ante una Gran Coalición copiada de Alemania? Ya sabe el lector que  daba igual lo que votasen los alemanes, porque el Poder decidía que gobernase Angel Merkel, y los socialistas del SPD, sumisos, pasaban por el aro. A cambio, Merkel introducía cientos de miles de inmigrantes, imponía las cuotas de sexo y se lanzaba al combate contra la ‘emergencia climática’.

La consecuencia de este chanchullo es en las elecciones posteriores el desplome de los dos partidos, la CDU y el SPD, y la subida de los demás. Los Verdes se están convirtiendo en eje de la izquierda y AfD, la pesadilla de los tertulianos, ya supera el 20% en varios estados del país.

Adelante, que hagan un tripartito Sánchez, Casado y Rivera, a ver qué ocurre. Supongo que en Vox y Desunidos Podemos se frotarán las manos.

Al menos los ‘delegados’ que administran el PP y Ciudadanos han tenido la decencia de declarar antes de las elecciones sus planes. Que luego las señoras de Hola y tarta de chocolate dominical no se quejen de que su voto ha servido para hacer ministra a cualquier socialista analfabeta.