Ortega Smith y el esperpento de una supuesta maltratada

Nuevo numerito de los de siempre, esta vez le ha tocado a D. Javier Ortega Smith, el ser abroncado en un acto institucional por una agitadora, alentada y seguramente promovida, por la izquierda del pensamiento único. Sí, me estoy refiriendo al esperpento protagonizado por la tal Nadia Otmani, en el acto celebrado en el Ayuntamiento de Madrid contra la denominada violencia de género.

La diferencia en este caso, la marca que el discurso ideológico y el ‘Show mediático’ ha sido blanqueado por el Alcalde popular, en un lamentable sermón del Sr. Martínez-Almeida, plegándose a las posiciones de la izquierda y a su ideología de género y por la Sra. Villacis y su grupo municipal, apoyando la reprobación a un Ortega Smith que a mi juicio estuvo intachable.

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Me voy a abstraer de entrar a analizar todo lo que se está diciendo de esta persona últimamente, me refiero a la tal Nadia Otmani y si realmente tuvo relación con un laboratorio de heroína, si estaba vinculada a un asunto de drogas y si los disparos que recibió de su cuñado, un iraní casado con su hermana, fueron en realidad un ajuste de cuentas.

Limitándome a lo que jurídicamente se llaman ‘hechos probados’, comprobamos que al parecer, esta ‘señora’ se encuentra en una silla de ruedas como consecuencia de los disparos recibidos hace unos años por su cuñado. Es decir, fue disparada por una persona con la que ni tiene, ni ha tenido relación sentimental alguna. Esta circunstancia, conforme a lo establecido en la vigente Ley que regula esta materia, impide que pueda ser calificada en el sentido que están haciendo los medios de comunicación: Una víctima de violencia de género.

Para evitar interpretaciones, paso a transcribir el contenido del artículo 1 de  Ley Orgánica 1/2004 de Violencia de Género, relativo a su ámbito de aplicación: La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

Queda en consecuencia fuera del marco de aplicación de esta ley, todo lo que no se encuentre contemplado en este supuesto. No hace falta ser un experto en la materia, para entender que si no hay relación de pareja y si no existe o ha existido vinculación afectiva, ni éste ni ningún otro caso similar, puede ser calificado por la ley actual como violencia de género. 

Y es que aquí está el ‘quid’ de la cuestión y aquí se encuentra el principal de los rechazos de VOX a este cuerpo legal, al quedar fuera del ámbito de esta norma,  cualquier otro tipo de violencia que se encuentre dentro del entorno familiar. En consecuencia, estos revolucionarios de VOX, lo que plantean es la derogación o reforma de la ley, con el fin de que se apruebe otra normativa que regule la violencia intrafamiliar y que ampare o pueda amparar más casos, en definitiva, que proteja más víctimas. Y sorprendentemente por este motivo, les califican de fascistas, machistas y negacionistas.

Sin alejarnos del artículo primero, comprobamos que la Ley se limita únicamente a la eventual violencia que ejerza un hombre sobre una mujer, excluyéndose por tanto de los supuestos de género amparados por este marco normativo, aquella que en su caso pueda ejercer ya no sólo una mujer sobre un hombre, sino dos mujeres o dos hombres entre sí, que convivan o hayan convivido en una relación homosexual afectiva o de pareja.  

En resumen, la autora del esperpento en cuestión, no es ni será nunca una víctima de violencia de género en tanto en cuanto, no se modifique la actual legislación, les guste o no al consenso progre creador de la ideología de género. Y esto como digo, se desprende del contenido del primero de los artículos de la ley que tanto defienden los agitadores sociales en general y los buscadores de subvenciones y ayudas en particular, que tienden a utilizar la polémica normativa para crear chiringuitos cuyas prebendas, no alcanzan a las víctimas sino a sus bolsillos.  

Mi opinión personal, es que la violencia nunca puede ni podrá tener género y que la legislación actual hace aguas por todas partes. Por no hablar de su eventual inconstitucionalidad, al resultar del todo evidente que dentro su ámbito de aplicación, no todos somos iguales ante la Ley.

Volviendo a los denominados hechos probados del pasado de esta señora, la tal Otmani, comprobamos como su cuñado el iraní, de los nueve años de prisión a los que fue condenado, únicamente ha cumplido dos. Esto no habría ocurrido si se aplicaran las propuestas de VOX, ya que habría sido deportado a su país para que cumpliera allí la condena o en su caso, hubiera sufrido el peso de la ley con carácter íntegro en nuestro país.

Lo que resulta a todas luces lamentable, es comprobar como viene siendo habitual, este tipo de espectáculos contra políticos de VOX. Recuerdo las imágenes de aquella señora del Sindicato Andaluz de Trabajadores, quien fuera de sus casillas en un pleno del Ayuntamiento de Jaén hace un par de años, increpaba y posteriormente intentaba agredir al propio Javier Ortega, con motivo de una moción a favor de la unidad de España y de la aplicación del famoso artículo 155. Resultaba curioso ver a la agitadora apelando al ‘arcarde’ de la ciudad, para que echara del pleno a un Ortega Smith que exhibiendo la constitución, se limitaba a ignorar a esta persona y a mostrar la mayor de sus indiferencias. 

Como se dice ahora, ‘escrachear’ a los políticos de VOX es muy fácil, rara vez tiene consecuencias penales y más allá de presentar las oportunas denuncias, estos se limitan a ignorar a los revoltosos, haciendo caso omiso a sus gritos y proclamas. Y es que hasta esto se ha criticado a Javier Ortega. La prensa progresista al servicio de los agitadores del pensamiento único, le recrimina que ni siquiera mirara a esta impostora a la cara, porque no merece otro nombre; Es una impostora que ha vivido estos años del cuento, aprovechándose de un sistema ‘buenista’ e insostenible de subvenciones y ayudas, mientras exige todo tipo de derechos que resultan del todo inexistentes en su país de origen. ¿Se imaginan a esta señora dando este espectáculo ante el imán de una mezquita o en una audiencia del Rey Hassan de Marruecos? Yo tampoco.