“No nos une el amor, sino el espanto…por eso te quiero tanto”

Esos versos geniales del argentino Jorge Luis Borges pueden definir perfectamente la situación actual de la política española, a ambas bandas del espectro ideológico. En el compás de espera que media entre las (¿infructuosas?) negociaciones que vienen produciéndose de Moncloa a Princesa (con escala en Ferraz), brillan con luz propia -y cada vez más- las diferencias programáticas entre socialistas y podemitas. Diferencias estas que, pese a aparecer como nimios detalles técnicos, conforman auténticos dogmas de fe rotos por uno y otro negociador. Podemos, vital para el PSOE, pide mucho más de lo que merece… aunque tiene todo lo que el PSOE necesita. Cruel enigma.

En el sector de la derecha, parece que tanto el Partido Popular cuanto Ciudadanos y VOX apuestan por un entendimiento táctico y pragmático, que permita destronar (“andalucísticamente”) a los gerifaltes de los “gobiernos del cambio” y reemplazarlos por “gobiernos de la libertad”. Con esta estrategia general, del centro hacia la derecha cayeron las columnas de la ya mencionada Andalucía y caerán -previsiblemente- las de Madrid.

PUBLICIDAD

¿Qué negociación tiene más posibilidades de triunfar? 

El tiempo apremia y tanto Pedro Sánchez cuanto Pablo Iglesias parecen enrocados en sus posiciones. El dilema (y no tan dilema) socialista, aceptar las exigencias de independentistas, ex etarras y post comunistas puede ser la piedra de toque que aleje al sector más conservador de la socialdemocracia (por decirlo así: el PSOE de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Bono o Francisco Vázquez), que también lo hay y en España configura un actor fundamental.

La posibilidad de nuevas elecciones generales asoma en el firmamento. No sabemos (y no podemos saber) el grado de avance que hay en las negociaciones de la izquierda. Aunque lo sensato (para ellos: no necesariamente para España) sería dejar de lado las diferencias fundamentales en pos de oponerse a la entente cordiale de PP, VOX y Ciudadanos, los egos son indispensables y nocivos en la (¿alta?) política. 

De egos, Sánchez e Iglesias saben mucho.

por Eduardo Fort.

Soy porteño, es decir, de Buenos Aires. Escéptico, pero curioso y abierto a lo que pueda suceder. Defensor de la libertad -cuando hace falta- y el respeto a los valores occidentales. Amante del cine, la literatura, la música y el fútbol. Creo en Clint Eastwood, Johan Cruyff y Jorge Luis Borges. Soy licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y doctorando en Estudios Norteamericanos por la Universidad de Alcalá.