Matteo, el antisistema

Desde que Benito Mussolini marchó sobre Roma en 1922 y la CIA aplicó (en la década del ’70) su strategia della tensione para evitar (atentados y muertos mediante), la llegada de los comunistas al poder -aliados al Partido Socialista y a la Democracia Cristiana, en el compromesso storico ideado por Enrico Berlinguer- Italia se configuró como un terreno fértil para la inestabilidad y las contestaciones al sistema político vigente. La tierra que vio nacer al Imperio Romano (cuna de la Europa moderna) es también el epicentro de sismos institucionales que muestran el peor rostro del anquilosado continente.

Siguiendo con Italia, la injerencia de la Unión Europea en los asuntos internos de los estados soberanos tuvo una expresión cristalina en las maniobras tendientes a evitar un nuevo gobierno del polémico Silvio Berlusconi.

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A toda la zozobra política debemos agregar, como cucharada final, la fulgurante consolidación de Matteo Salvini, líder de Noi con Salvini, partido derechista que participa del gobierno de Giuseppe Conte junto al inefable Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio.

Las diversas medidas tácticas ideadas por Salvini, relacionadas con la política migratoria y de seguridad pero, sobre todo, enfocadas -en sus propias palabras- a reforzar la imagen y el liderazgo de Italia como potencia regional, conllevaron polémicas interesadas y teledirigidas. Concluyeron, como no podía ser de otra manera, con la caída del gobierno y el probable nacimiento de la segunda legislatura Conte, esta vez sin actores incómodos que dicen lo que nadie quiere escuchar.

Como Trump, como Bolsonaro, como Orban, Salvini es una de esas presencias indeseables en el sistema político internacional. Esos invitados que de vez en cuando arruinan la armonía de la fiesta. Sin embargo, y a diferencia de Bolsonaro (pero al estilo de Trump y Orban), Salvini continúa concitando el apoyo de grandes sectores de la población italiana.

La commedia è finita?

por Eduardo Fort.

Soy porteño, es decir, de Buenos Aires. Escéptico, pero curioso y abierto a lo que pueda suceder. Defensor de la libertad -cuando hace falta- y el respeto a los valores occidentales. Amante del cine, la literatura, la música y el fútbol. Creo en Clint Eastwood, Johan Cruyff y Jorge Luis Borges. Soy licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y doctorando en Estudios Norteamericanos por la Universidad de Alcalá.