Los yihadistas vuelven a casa

En todo el continente, los combatientes y sus familias se valen de la permeabilidad de la frontera turca -convenientemente controlada por Tariq Erdogan- para regresar a Europa.

Un estudio del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización del King’s College de Londres denuncia la creciente amenaza que supone el regreso las mujeres y los niños de territorios dominados.

El Gobierno de Sánchez está financiando el retorno a España de los familiares de los yihadistas que viajaron a Siria.

La Policía Nacional está tramitando el regreso a España desde Siria de familiares de yihadistas españoles que decidieron viajar a Siria para enrolarse en las filas del Estado Islámico. Una decisión del Gobierno de Pedro Sánchez que parece no comprender la naturaleza del problema al que a Occidente le toca hacer frente.    

Según El País, las Fuerzas de Seguridad del Estado han financiado los 3.000 euros que tienen pagar a los guías que logran conducirlos desde las zonas de conflicto hasta la frontera de Turquía, así como los billetes de avión rumbo a España.

Aunque mucho de esos yihadistas han muerto en combate, el Ejército Sirio está cerca de ganar la guerra, otros continúan con vida y numerosos expertos han alertado de los peligros que podría entrañar la vuelta depersonas adoctrinadas durante años en el islamismo radical.

Al menos 14 familias españolas, en su mayoría de origen marroquí, viajaron a Siria para universe el Estado Islámico. Allí recibían hasta 20.000 euros por familia, casa gratis y un sueldo mensual. A cambio la organización terrorista integraba a las mujeres y los pequeños en centros de aprendizaje donde el único objetivo era memorizar el Corán.

“Estamos sacando del infierno a muchas familias. No tienen recursos, dinero, ni contactos, algunos no saben ni escribir, pero sus familiares aquí nos piden ayuda y la estamos prestando por razones de humanidad”, explica un responsable policial.

“Nadie que no piense como ellos puede imaginar el poder de atracción que el EI logró sobre estas personas. La nueva umma (comunidad) que les ofrecían funcionó como un señuelo. A veces, algunas de las familias que viajaron allí tenían una vida más acomodada que aquí. Los que querían combatir y dudaban por dejar a la familia tenían la posibilidad de llevárselos”, sentencia otro experto de la lucha antiterrorista

Los peligros de los retornados

En todo el continente, los combatientes y sus familias se valen de la permeabilidad de la frontera turca -convenientemente controlada por Tariq Erdogan– para regresar a Europa.

Un estudio del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización del King’s College de Londres denuncia la inacción de las autoridades ante este fenómeno y la creciente amenaza que supone el regreso las mujeres y los niños de territorios dominados por la organización terrorista.

“Europol arrestó a 96 mujeres por cargos relacionados con el terrorismo en 2014, 171 en 2015, 180 en 2016 y 123 en 2017”, denuncia el estudio, que advierte acerca de los planes de la organización terroristas para estas mujeres y niños: “El Estado Islámico cuenta con ellos para lograr que su ideología avance en Europa”.

A comienzos de 2018, dos hermanas y su madre fueron arrestadas en Reino Unido por formar la primera célula terrorista íntegramente femenina, cuyo objetivo era atacar algunas de las zonas más transitadas y turísticas de Londres. Los investigadores destacan la figura de Safaa Boulard, una joven que se convirtió en la primera terrorista condenada en el país.

Joanna Cook, investigadora del Instituto y autora del informe, advierte acerca de los peligros que el adoctrinamiento islamista conlleva en los más pequeños: “Estos niños aparecen como verdugos, combatientes y espías”.

‘La amenaza sigue siendo elevada’

El pasado mes de marzo, Luis de la Corte, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y autor del informe ‘La yihad en Europa’, aseguró  que existen razones por las que cabe esperar que la amenaza yihadista continuará en Europa, donde la dinámica de radicalización prosigue, además de que el continente “sigue teniendo intereses en todo el mundo que sirven de pretexto a los terroristas para acusarla de humillar al mundo islámico”.

De la Corte puso sobre la mesa el “desafío” que plantean los posibles retornados, terroristas ahora “más competentes” formados en los territorios que controló el ISIS.

El experto recordó que muchos atentados fracasaron en Europa y se quedaron en intentos porque sus autores eran “aficionados”, sin los conocimientos que sí tienen los posibles retornados.

Cierre de mezquitas radicales

En España, el único partido que ha exigido el cierre de la Mezquita de la M-30 de Madrid ha sido VOX. Una investigación policial reveló que en ella se realizaron labores de recaudación para “financiar el fundamentalismo islámico, actividades de adoctrinamiento y el viaje de muyahidines a Siria e Irak”.

El principal objetivo de este grupo islamista, que se constituyó en 2011 y que contaba con una vivienda en Santa Cruz de Pinares (Ávila) para sus reuniones, era la captación de potenciales “mártires”, especialmente en la mezquita de la M-30 pero también en otros centros, para enviarlos a luchar a las filas del autoproclamado Estado Islámico.

Al menos cinco de los yihadistas captados por esta célula viajaron a Siria y hay constancia de que dos de ellos -Bilal El Helka y Abdellatif El Morabet- murieron en Alepo en 2012 en una acción terrorista de la organización Jabhat Al Nusra, facción de Al Qaeda.

“Llueve sobre mojado en la Mezquita de la M-30. ¿Cuando supimos que se difundía el fundamentalismo islámico se tomaron medidas? No. Ahora sabemos que entre esas paredes se ha financiado el ISIS. ¿Qué más tiene que pasar para que el Gobierno actúe?”, aseveró Santiago Abascal.

 

por Arturo García.

San Vicente de la Barquera (Cantabria). 1991. Comenzó su trayectoria en Popular Televisión para después dar el salto a La Gaceta, el diario digital del grupo Intereconomía. Responsable de portada y especialista en las cuestiones internacionales, sobre todo en las relativas a inmigración y yihadismo.