Los extranjeros, responsables del 60% de las violaciones en Suecia

Demócratas de Suecia se ha consolidado como segunda fuerza política de cara a las elecciones legislativas que celebrará el país nórdico el próximo nueve de septiembre.

El informe del Gobierno sueco pone su foco en el número de condenas (843) y la procedencia de los condenado.

El país sufre una oleada de violaciones sin precedentes desde el comienzo del último lustro. El 85% de las personas que han asaltado a mujeres para violarlas también nacieron fuera de Suecia.

El cuento del multiculturalismo se desmorona en Suecia. Los ciudadanos ya no tienen miedo a levantar la voz y censurar las decisiones de su Gobierno. En el mes de febrero, el generalista Expressen publicó un estudio en el que aseguraba que la tasa de condenados entre los inmigrantes que cometen violaciones es mayor que la de los locales. La situación se entiende mucho mejor si se valoran las declaraciones de los miembros del Parlamento sueco. En el año 2015, la diputada Barbro Sörman aseguró que “era normal que los refugiados tiendan a querer violar a las mujeres porque es algo cultural en sus países”.

La campaña mediática para cubrir las violaciones y delitos de los recién llegados ha sido intensa. La misma política arremetió contra los hombres suecos y no tuvo reparos en afirmar que “si violan lo hacen por una elección activa”. Esgrimió el argumento de que los ciudadanos están “en una sociedad que cree en la igualdad de género y deben cumplir por lo tanto con estándares más altos que los inmigrantes”.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, las autoridades han tratado de virar en sus postulados sobre inmigración y seguridad. El Gobierno ha lanzado un informe sobre las violaciones que arroja resultados verdaderamente preocupantes: el 58% de los violadores ha nacido en un país extranjero.

En el mes de mayo, el diario Aftonbladet publicó una investigación que revelaba resultados idénticos: la gran mayoría de los condenados por violación grupal no es sueca, en base a una muestra de 112 hombres. Aunque esta modalidad de agresiones representa un porcentaje pequeño (29 del total de las 286 violaciones perpetradas en 2016 en el país), durante los últimos años se han disparado: de las 11 de 2013 hasta las 29 de 2017.

El informe del Gobierno sueco pone su foco en el número de condenas (843) y la procedencia de los condenados: 427 nacieron fuera de Europa -casi el 40% procede de Oriente Medio o África-, 97 de 129 violadores por asalto nacieron fuera de Europa y 70 de 94 violadores en grupo nacieron también fuera de Europa.

Conviene recordar que en Suecia el ratio de condenas por agresión sexual es extremadamente bajo. En 2016, los delitos sexuales ascendieron hasta los 190.000 casos, pero únicamente se informó de 6.715 violaciones y sólo 142 personas fueron condenadas por un tribunal.

Los parches del Gobierno

Mientras Suecia no da marcha atrás a sus políticas migratorias, las autoridades destinan una importante partida presupuestaria a una serie de programas que se han demostrado incapaces de controlar la espiral de violencia que vive el país.

El Gobierno sueco ha puesto en marcha un programa de educación sexual para los recién llegados. Estas medidas, que están destinadas a hombres y mujeres que solicitan asilo en el país, busca lograr una mejora en un asunto que se ha convertido en prioridad nacional.

“Encontramos que algunas de las mujeres de este grupo de recién llegados provienen de comunidades en las que existen normas, leyes y reglamentos completamente diferentes”, aseveró la ministra de Asuntos Sociales, Annika Strandhäll, que no tuvo más remedio que admitir que la situación es “grave”.

‘Nada volverá a ser como antes’

En el año 2015, cuando la canciller alemana Angela Merkel proclamó el ‘Welcome Refugees’ y decretó la política de fronteras abiertas, las autoridades del país escandinavo financiaron una campaña para recordar a los ciudadanos que “nada volverá a ser como antes” y pedirles que encontraran la manera de “convivir” con el creciente número de inmigrantes.

El vídeo, que se titulaba ‘El nuevo país’, mostraba diferentes perfiles raciales con una voz de fondo que decía: “los nuevos suecos reclamarán su espacio y traerán su cultura, idioma y costumbres y es el momento de verlo como una fuerza positiva”.

Los ciudadanos criticaron la “sorprendente” ausencia del perfil físico tradicional sueco y el “blanqueamiento mediático” de los delitos de los refugiados.

Agresiones en los festivales de música

En 2016, con la llegada del verano y los tradicionales festivales de música, las agresiones y abusos a manos de recién llegados se multiplicaron por todo el país. En el Festival de Bravalla, varias jóvenes de apenas quince años denunciaron cómo habían sido “molestadas sexualmente” por chicos extranjeros.

Aunque las autoridades se negaron en un principio a informar del caso, finalmente no les quedó más remedio que admitir que los autores de la agresión eran jóvenes de origen extranjero.

Días antes, en el festival de Putte i Parken de Karlstad, se habían denunciado hasta 32 casos similares cometidos por atacantes “extranjeros”.

La derecha alternativa, segunda fuerza

Demócratas de Suecia se ha consolidado como segunda fuerza política de cara a las elecciones legislativas que celebrará el país nórdico el próximo nueve de septiembre. Los sondeos colocan a esta formación con el 20%, un punto por delante de los Nuevos Moderados (conservadores) y a sólo cuatro de los socialdemócratas.

Las encuestas confirman la imparable subida en los últimos meses de Demócratas de Suecia, fuerza a la que hacen el vacío los otros partidos, lo que permite que gobiernen socialdemócratas y ecologistas desde 2014 pese a que la alianza de derecha tendría mayoría.

“Estamos en una situación de ensueño tan cerca de unas elecciones”, admitía hace dos días el secretario del SD, Richard Jomshof, una de las figuras clave en el ascenso del partido junto con Jimmie Åkesson, su líder desde 2005.