Lo que deberíamos saber de Irán

El revuelo levantado por la negativa de VOX a acudir a la recepción diplomática a una delegación iraní en el Congreso ha sido considerable. Sin embargo, en España, sobre Irán, sabemos muy poco. Algo sobre una supuesta financiación del régimen iraní a Podemos -Pablo Iglesias nunca ha negado sus vínculos interesados con el régimen; aquí cuando hablaba del tren blindado de Lenin, y aquí cuando hablaba de “cabalgar contradicciones”, y que “la política es una cosa fea”-, una maravillosa película como Argo, y poco más. 

Es, por tanto, una buena ocasión para obtener algunos datos de ese régimen que, en resumidas cuentas, representa todo lo que aborrecemos, o deberíamos aborrecer, en Occidente. 

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El régimen de Irán no solamente es misógino, es también, el mayor patrocinador del terrorismo en el mundo, viola sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos y amenaza con hacer saltar por los aires el delicado equilibrio que sostiene al Oriente Medio. 

La misoginia está a la orden del día en el régimen de los ayatolás. Las últimas condenas que van a padecer mujeres iraníes por protestar contra la la obligatoriedad del velo han sido reveladoras, como bien recuerda el periodista Carmelo Jordá. En agosto, Mojgan Keshavarz fue condenada a 23 años de prisión, Saba Kord Afshari a 24, y a Monireh Arabshahi y Yasaman Aryani, a 16 cada una. Éstas últimas son madre e hija respectivamente. El pasado mes de marzo, la activista por los derechos humanos, Nasrín Sotudé (premio Sajarov del Parlamento Europeo 2012) fue condenada en marzo a recibir 148 latigazos y a pasar 38 años en la cárcel. 

En 2018, según Amnistía Internacional, seguía vigente el matrimonio con niñas. 366 niñas con edades por debajo de 15 años y 29 menores de 10 años fueron obligadas a casarse. 

Las libertades políticas en Irán están restringidas, y la oposición, perseguida. No en vano, en el Índice de Democracia de The Economist del año 2018 Irán ocupaba el puesto 150 (de 167). 

En 2017, el último año del que se tienen cifras, los tribunales del régimen aplicaron en 507 ocasiones la pena capital, que se extiende también a los menores. Los métodos aplicados para ejecutar a los reos son medievales. El ejemplo más conocido y paradigmático, el ahorcamiento, con grúas, de los condenados por homosexualidad

En lo relativo a la financiación del terrorismo, los datos son escalofriantes. Un año más el Departamento de Estado de los EE UU ha calificado a Irán como el principal país número uno patrocinador del terrorismo en el mundo. Su principal tentáculo en esta actividad es el grupo terrorista libanés Hezbolá, tristemente célebre por cientos de atentados cometidos en Oriente Medio y en Occidente, el cual tiene una amplia implantación en América Latina, en donde también está implicado en el tráfico de drogas y en el lavado de dinero. 

Desde el triunfo de la revolución islámica en 1979, Irán, además, ha sido el principal agente desestabilizador de Oriente Medio. Ahora, controla cuatro capitales árabes: Bagdad, Sa’na, Damasco y Beirut, y ha conseguido un gran creciente chií que amenaza no sólo a Israel (país contra el que han declarado, por activa y por pasiva, su intención de borrarlo del mapa, sin que ningún país occidental haya exigido que cesen en esa actitud) sino también a los países suníes. 

El de Irán, en suma, y sin mencionar todos los demás indicadores, es un régimen execrable, un sistema político del que debemos abominar todos los ciudadanos libres. 

Ya sabemos que la diplomacia implica darse la mano con tiranos y gente indeseable, lo tenemos aceptado. Pero el gesto de VOX, encaminado a defender la dignidad de las mujeres (defenderla de verdad, no con hashtags, banderitas, o tontunas como los micromachismos) ha vertido también algo de justicia para con los que sufren la bota del régimen de los ayatolás, dentro y fuera de sus fronteras.