La palabra empeñada

Cuando el célebre escritor argentino Ernesto Sabato -Premio Cervantes 1984-, fue elegido por el presidente Raúl Alfonsín para presidir la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que investigó los delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) y que ensangrentaron el país austral, tuvo que escribir un prólogo para el esclarecedor informe que pasaría a la Historia con el título de Nunca más, lo meditó profundamente. Sabato, sapiente estudioso de las pasiones humanas, recordó el drama del general de carabinieri italiano Carlo Alberto Dalla Chiesa, legendario policía asesinado por la Mafia en 1982.

Dalla Chiesa, hombre probo y decente, reaccionó magistralmente ante la consulta de un subordinado y así lo narró Sabato: “En ocasión del secuestro de (el primer ministro italiano) Aldo Moro, cuando un miemnro de los servicios de seguridad le propuso (…) torturar a un detenido que parecía saber mucho, le respondió con palabras memorables: “Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura”.

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En estos días de incertidumbre y fantasmagoría política adornadas por la baja especulación ideológica, VOX está adoptando, ante la sorpresa generalizada, que existen otros caminos. A la espera de lo que suceda en Madrid, tanto en Murcia cuanto en otras regiones de España, los liderados por Santiago Abascal esgrimieron una propuesta inédita: están dispuestos a apoyar en solitario los gobiernos encabezados por el Partido Popular en desmedro de lo que Ciudadanos decida, aunque eso ponga en peligro la mera existencia de esos gobiernos.

Planteado este escenario, los otros actores de la entente centroderechista se encuentran ante un dilema fatal: ¿Aceptarán de una vez por todas que el partido verde se siente en la mesa de negociaciones e imponga sus legítimas condiciones? ¿Preferirán dejar el gobierno en manos de la izquierda, ya sea el Partido Socialista, Unidas Podemos o las diversas “mareas” que en todo el territorio español han sido? Hasta el propio diputado autonómico Íñigo Errejón (poco sospechoso de tener simpatías voxistas) justificó las demandas de VOX, actor indispensable para la formación de gobiernos liberal-conservadores consistentes

El final de esta apasionante aventura se vislumbrará hacia noviembre, pero nada está asegurado. Para VOX, al menos, la palabra empeñada significa algo importante.

Suceda lo que suceda, queda claro que otro camino es posible.

por Eduardo Fort.

Soy porteño, es decir, de Buenos Aires. Escéptico, pero curioso y abierto a lo que pueda suceder. Defensor de la libertad -cuando hace falta- y el respeto a los valores occidentales. Amante del cine, la literatura, la música y el fútbol. Creo en Clint Eastwood, Johan Cruyff y Jorge Luis Borges. Soy licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y doctorando en Estudios Norteamericanos por la Universidad de Alcalá.