La maquinaria mediática se enciende contra VOX: ‘Fachas, muy fachas’

VOX, como ya le ocurrió a Donald Trump en Estados Unidos, se convierte en el blanco favorito de los medios de comunicación.

Ha vuelto a ocurrir. Volvemos dos años atrás y muchos de nosotros no nos habiamos enterado. El globalismo no tuvo un buen 2016: el brexit resultó ser un duro varapalo para aquellos que apostaban por el continuismo dentro de la UE y buscaban por dejar al margen a las voces críticas que exigen una revisión del sistema; el acuerdo de paz con las FARC puso de manifiesto el hartazgo del pueblo colombiano con unos políticos corruptos que pretendían rendirse ante la narcoguerrilla; y la victoria de Donald Trump destapó el circo mediático para apoyar a Hillary Clinton.

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Ahora le ha llegado el turno a VOX. Los buenos resultados de la formación en Andalucía han encendido las alarmas en las principales cabeceras de nuestro país. Más allá de titulares escandalosos y una larga retahíla de adjetivos, la realidad es que el mundo tampoco se acabará hoy. Ni tampoco mañana.

VOX ha llegado para quedarse porque representa a una ciudadanía harta de los partidos tradicionales. Una ciudadanía que se avergonzó de la labor del Gobierno de Mariano Rajoy en Cataluña y que ha dicho basta ante el saqueo sistemático por parte del PSOE en Andalucía. Una ciudadanía que no tolera acuerdos para alcanzar La Moncloa con partidos independentistas y filoetarras. Una ciudadanía que ha dicho basta.

Santiago Abascal y los suyos representan el inicio de un nueva era. El cambio, ese del que tanto presumieron los hoy millonarios líderes de Podemos, ha comenzando en Andalucía y será imparable en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Fachas, ultraderechistas, xenófobos, machistas, homófobos son los términos más repetidos en los medios de comunicación para referirse a VOX. Una postura que choca con la adoptada con Podemos, un partido que desde sus comienzos abogó por terminar con la Constitución, y sus propuestas comunistas para todo el territorio nacional.

En su discurso en Vistalegre, Abascal se adelantó a todos ellos: «Nos llamarán fachas. Fachas, muy fachas». No le faltaba razón. Ante la ausencia de argumentos de peso para cargar contra la formación, la etiqueta «facha» siempre es un buen balón de auxilio. O lo era. Hasta ahora.

por elDebate.es.

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