La inmoralidad de Pablo Iglesias

Durante los últimos meses, estamos comprobando cómo la izquierda más revanchista y sectaria, ha optado por buscar un nuevo caladero de votos basado en el enfrentamiento, resucitando viejos conflictos, desenterrando con lenguaje ‘guerracivilista’ el mito de las dos Españas y provocando con ello una fragmentación social ya casi irreparable.

Pero esta exhumación de problemas ya superados, no se realiza por los representantes de las ideologías más progresistas explicando la realidad de lo ocurrido durante la segunda república, no sacan a relucir la realidad de los acontecimientos de aquella época con el fin de aprender del pasado. No, la izquierda actual ha optado por versionar sesgadamente la realidad y ocultar el fondo de los hechos históricos que desde abril de 1.931 a julio de 1.936, nos llevaron al peor de los episodios de nuestra historia. Teniendo como origen, la intolerancia, la violencia y la imposición de un pensamiento único por parte de la izquierda más radical, representada en aquel momento por socialistas, comunistas, marxistas y anarquistas.

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Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera’ afirmaba el socialista Largo Caballero en febrero de 1.933, el mismo que siendo Presidente del Gobierno, consintió que las reservas de oro del Banco de España se entregaran sin la menor impunidad a la Unión Soviética.

Ante este mensaje sesgado y de odio, la derecha más cobarde de nuestro país, ha optado una vez más, por mostrar su silencio cómplice. Aislando al único partido que sale en defensa de la libertad de opinión y pensamiento, llamando las cosas por su nombre y dejando las cosas claras. Así, comprobamos como los representantes de Vox en general y Santiago Abascal en particular, son los únicos que contrarrestan esta nueva estrategia de los que se consideran herederos de la república, apuntando hechos históricos concretos y rigurosos, ante los que los socialistas y comunistas de este país deberían estar avergonzados. 

Nuevamente tiene que ser VOX quien apele al sentido común, diciendo que nadie puede obligar a un nieto a que repudie a su abuelo materno por haber luchado en un bando y aplauda  al abuelo paterno, por haber ocupado trincheras en el otro. Sólo hay un partido que ante esta sinrazón, una vez más, ha levantado la voz. El único que sin tibiezas, exige la vuelta a la concordia nacional, recordando el abrazo que se dieron nuestros abuelos y queriendo enterrar viejas contiendas que nada bueno pueden aportar a la política actual, más allá de aprender de los errores cometidos. 

Pero ante este mensaje de concordia, ante los argumentos más razonables y racionales que buscan la reconciliación nacional para volver al presente y olvidarse del pasado, aparece un sinvergüenza. Sí, un sinvergüenza en el sentido literal y en el sentido etimológico de la palabra y es un sinvergüenza, por la falta de respeto y escrúpulos que demostró Pablo Iglesias, al poner el siguiente ejemplo en el debate televisado que se ha celebrado recientemente: “¿Qué pensarían en Alemania si alguien dijera que ojalá uno pudiera reivindicar a su abuelo de las SS y otro a su abuelo judío que murió en un campo de concentración?».

Hace falta ser inmoral, irreverente e irresponsable poniendo este ejemplo, hace falta tener poca clase, poca vergüenza y demostrar con ello, el más absoluto desconocimiento de nuestra historia. Fue precisamente éste, el único momento que encontró la confrontación de Santiago Abascal en el citado debate (Casado y Ribera por supuesto callados, no vaya a ser que les tachen de lo que no son) y que despertó distintas reacciones entre los seguidores y representantes de Vox. De todas estas reacciones, me quedo personalmente con la del ‘viejo soldado’ convertido posteriormente en general por méritos propios, el diputado D. Agustín Rosety, (persona muy activa en el uso de las nuevas tecnologías) y que ya como civil, continúa manteniendo su juramento de servir a España al afirmar inmediatamente a través de sus redes sociales: ‘Los judíos no mataban ni torturaban alemanes, Los comunistas de la segunda república, mataron y torturaron a miles de españoles.’ 

Y es que así fue, esos dudosos héroes a los que el Sr. iglesias aclama y adora, entraban en las iglesias y las quemaban, violaban monjas y mataban curas, amenazaban de muerte a los que pensaban distinto a ellos e imponían de forma violenta la denominada dictadura del proletariado, asesinando impunemente al líder de la oposición, D. Jose Calvo Sotelo, en lo que fue un hecho histórico deplorable y sin precedentes, en un sistema supuestamente democrático. 

Que alguien le informe a Pablo Iglesias, qué fueron ‘las Chekas’ y qué ocurrió en Paracuellos del Jarama, que le expliquen cómo lo ocurrido en España durante la segunda república, no solo fue atroz, sino que incurrió en una merma de derechos y libertades sin precedentes, como las que paulatinamente pretende ahora imponer la izquierda y que precisamente, les permite gritar a día de hoy a sus seguidores, la despreciable frase amenazante de: ‘Arderéis como en el 36’. 

¿Pueden acaso los judíos, con todo el horror que vivieron, gritar a día de hoy a un ciudadano alemán: arderéis como en el 36? ¿Cuántos líderes alemanes asesinaron los judíos? ¿Cuántas iglesias quemaron los judíos? Resulta doloroso y repugnante, escuchar comentarios tan faltos de moral y de vergüenza.

Señor Iglesias, haga el favor de limpiarse la boca después de afirmar, buscando con ello un rédito electoral, apreciaciones tan sesgadas y desafortunadas. Y es que no, ni los que lucharon en el bando nacional fueron como las SS, ni los que lucharon en el bando republicano sufrieron como los judíos de la  Alemania nazi, si acaso Sr. Iglesias, fue precisamente al revés. 

Háganos un favor y hágaselo a Ud. mismo, lea los libros de historia, repase lo que ocurrió en España entre los años 1.931 y 1.936, ilústrese sobre los horrores de la guerra protagonizados por la FAI, los marxistas y los anarquistas, entérese que fueron ‘las chekas’, ‘los paseos’ y ‘las sacas de presos’, investigue sobre episodios como el del bombardeo de Cabra y contabilice los expolios a nuestro patrimonio, para entregar lo robado al gobierno de Moscú. Y una vez que se instruya sobre la realidad de lo protagonizado por sus ancestros, pida perdón por representar la peor de las ideologías que han existido en la historia de la humanidad: El Comunismo.