En busca del balazo mortal

«La objetividad no debería de existir en el periodismo porque, el deber supremo del periodista de izquierda, no es servir a la verdad sino a la revolución» (Salvador Allende. Discurso en el Primer Congreso Nacional de Periodismo de Izquierda. Diario «El Mercurio», 9 de Abril del 1971).

Se acaban las vacaciones del verano 2019. Un descanso y una estación, ésta pasada, que ha transcurrido de disparate en disparate -a cada cual más delirante y de forma continua-, con lo cual resulta prácticamente imposible quedarse con uno como el ganador absoluto a la imbecilidad nacional. De todas formas, y a modo de epílogo o recopilatorio estival, desde estas líneas voy a intentar darle el premio gordo a alguno de ellos, o por lo menos, mostrar bien a los candidatos y que usted, mi querido lector, decida quién o cuál de todas las idioteces merece más la corona de laurel. Así pues, veamos lo que las locuras del verano dieron de sí:

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Cuatreros del siglo XXI

En la cola de los despropósitos nos encontramos con el último artículo de la cancerbera del buenismo vegano/animalista español, la señora Ruth Toledano, que en el panfleto de “Pre-Escolar” en el cual habitualmente vomita vitriolo con su pluma y bajo el título de «Ya empezaron los tiros», acusa a los ganaderos y granjeros de este país de ser unos violentos armados y peligrosos, por haber descerrajado un tiro de escopeta a un vehículo en el que escapaban a toda prisa un grupo de delincuentes que habían entrado a robar en una granja de conejos de Gurb (Barcelona). Según ella, “gente pacífica y desarmada”; se ve que el allanamiento de propiedades no es para esta individua un acto violento.

Dice la tal Toledano que… “sí; que los activistas accedieron a una propiedad privada, lo que es ilegal (…) pero es que la desobediencia civil es la última -con frecuencia, la única- opción ante la injusticia sistémica (…) Muchas jóvenes personas de las nuevas generaciones nos están diciendo que no van a quedarse quietas ni calladas ante esas injusticias que no supimos evitar (se refiere al hecho de ser omnívoros y alimentarnos de animales…) Pero lo que resulta de todo punto vergonzoso es que se les responda a tiros y eso se silencie y se justifique (aquí, se queja amargamente de que los medios generalistas no hablen de ello…) ¿Habría tenido justificación que le abrieran la cabeza a Rosa Parks en aquel autobús bajo el argumento de que la ley le prohibía sentarse?” (increíble pero cierto: en este punto, compara la lucha de los derechos civiles HU-MA-NOS, con la cría de animales de granja).

Culpa así mismo a la Generalitat de Catalunya, de legitimar las reacciones de autodefensa de los granjeros ante los ataques por haber endurecido las multas a los cuatreros, y se pregunta qué hubiera pasado si algún asaltante hubiera resultado muerto de un perdigonazo tras cometer el delito. Por último, en un ejercicio de cinismo “progre” y con toda la desvergüenza del Mundo, destaca que… “los activistas no roban animales, como repite la mayoría de los medios y comunican las instituciones públicas: los liberan (…) Los activistas liberan a los animales del sufrimiento continuado y de la muerte (…) Mientras no se parta de esa base, mientras siga primando el discurso engañoso y victimista de los explotadores y los escopeteros, se tergiversará el sentido de sus acciones (…) Se llamará robo a lo que es liberación (…) Se criminalizará a los pacíficos (…) Es muy grave no tomar esta situación como un asunto político fundamental y prioritario (…) El futuro lo hará (…) Ya empezaron los tiros (…) Se les puso silenciador (…) Pero los tiros, ya empezaron”.

Es decir, que según Ruth Toledano nadie fue a robar nada a la granja de Gurb y mucho menos a provocar a ningún granjero, sino que fueron estos violentos, armados y poco hospitalarios pueblerinos quienes, sin provocación mediante, encararon sus escopetas contra un puñado de pacíficos visitantes. Los granjeros fueron los violentos por defenderse, y no los ladrones de conejos. Ahí es nada. Leyendo a esta señora (por decir algo), y viendo la catarata de noticias de este tipo que casi semanalmente saltan e inundan los medios de nuestro país, se entiende bien a las claras que, lo que andan buscando de siempre estos fanáticos del prohibicionismo y el pensamiento único, es un muerto en sus filas al que convertir en mártir de su descerebrada causa. Y si es con arma de fuego para la caza, pues mucho mejor, tal como reza el título de este texto. Que por cierto, la Toledano publicó su artículo justo después de que una veggie/animalista amenazara en redes a un niño de 4 años que, en una foto publicada por su padre en el 2016 y junto a la frase “#SoyJovenSoyCazador, futuras generaciones”, sostenía orgulloso en su mano una perdiz recién cobrada. La muy miserable escribió: “Se le mata de un tiro al mocoso y: a) Ahí acabó el cazador; b) Lágrimas hipócritas porque así es la Naturaleza”. De ese cacareado respeto y pacifismo de sus seguidores para con los menores y el prójimo en general, la buena de Ruth Toledano, ni una sola palabra dedicó en su artículo a cuentas del niño.

Por último, recordar que fruto del ataque a la granja de Gurb y según hemos sabido estos días, más de cien jóvenes animales murieron tras el asalto y robo de ganado (catorce conejos secuestrados), al quedarse sin sus madres, puesto que aún eran lactantes. También varios conejos adultos murieron por rotura de columna, a consecuencia de este tan de moda neo/vandalismo “progre”.

Los gallos violadores

Otro de los números de más éxito del circo veraniego, fue el asunto de las “frikis” del “santuario” «Almas Veganas» de Osor (Girona), y su idea de convertir en caníbales a sus gallinas haciéndoles comer sus propios huevos, amén de encarcelar a los gallos para que no las violen (suponemos que, a las gallinas, no a ellas; aunque quien sabe lo que pase por sus azoteas). El vídeo de este trío de bien fumadas con nadie al volante en sus cabezas, que se denominan a sí mismas como transfeministas interseccionales, anticapitalistas, antiespecistas, y comunistas libertarias, se ha convertido en todo un fenómeno viral dentro y fuera de nuestras fronteras. Tanto es así, que nuestras televisiones generalistas no sólo las han entrevistado varias veces ya en su singular explotación ganadera, sino que, incluso, han llegado a sentar en un plató a una de sus dirigentes como un contertulio más. Gracias a ello, hoy, la campaña promocional de si dejar de usar y comer productos de origen animal, ya está visibilizada en todos los medios y sin pagar ni un duro en publicidad. Objetivo conseguido pues: que hablen de ti, aunque sea mal, pero que hablen. Eso sí: de la gravedad de un asunto como es la banalización en los medios del delito de violación, aquí, parece ser que todo el mundo de perfil y sin nada que comentar. Curioso.

Aunque bueno, gracias a tanta presencia televisiva, pues hemos sabido también que la señorita del hachazo en la frente, Estefanía Torralba para más señas, que acusa de fascistas y asesinos a todos los que comen carne o pescado, es fiel seguidora y apoyo moral del preso Rodrigo Lanza Huidobro, asesino de un jubilado al que mató de una puñalada en el 2017 -por vestir unos tirantes rojigualdas-, y del ataque a un policía barcelonés al que dejó parapléjico. Y sentada en la mesa de un plató de televisión, y vistiendo en su brazo derecho el pañuelo verde símbolo del feminismo pro-abortista, se reafirmó en su apoyo incondicional al asesino. Moraleja: humanicemos a las pobres gallinas (hembras  víctimas del machismo) violadas y maltratadas por los gallos, y deshumanicemos a las víctimas del terrorismo independentista. Pura lucha feminista sin importar la especie (humana o gallinácea, pero hembras igual). Y de paso, evangelicemos también un poco más al respetable en la negación de los géneros sexuales, en lo que a comer sólo lechugas se refiere, y en pegarle patadas a la lengua castellana mientras, de la boca, no se nos cae la socorrida y roja coletilla de “el Estado opresor”.

El manido cambio climático

A continuación, en este “Hit Parade” veraniego, nos encontramos el gran negocio de la tan de moda lucha contra el calentamiento global y el cambio climático, defendida y manipulada este pasado verano desde tres frentes distintos: los pedos supuestamente malignos de las vacas, una menor sueca con síndrome de Asperger, y los falsos incendios del Amazonas. Puro estilo Goebbels: misma idea, distintos planteamientos. Éste, no es un asunto menor, que va. Aquí, el que se mueve, no sale en la foto. Hay que ser muy valiente para llevar la contraria en este tema del cambio climático a nadie y mucho menos en público, porque de lo contrario, corres el riesgo de ser automáticamente condenado al ostracismo y señalado como un apestado.

Los pedos malignos

Ocurría el pasado día 8 de agosto del 2019. La ONU, a través de su organismo el IPCC (Panel Intergubernamental por el Cambio Climático), emitía un informe (el segundo de los tres que tiene encargados elaborar tras la Cumbre de París 2016), en el que se nos recomendaba a los habitantes del planeta Tierra el consumir menos carne, si de verdad queríamos luchar contra el calentamiento global. Tengo que recordar que, estos de la ONU, ya intentaron meter el miedo en el cuerpo a la gente con esto del consumo cárnico hace unos años, diciendo que el vacuno y los fiambres podían producir cáncer. Se ve que como entonces nadie les hizo ni caso, ahora vuelven a la carga de nuevo pero, esta vez, disfrazados de climatólogos. Su argumento de ahora es que las vacas se tiran pedos. Y como estas flatulencias contienen metano -que es uno de los cinco gases de efecto invernadero-, pues la solución al problema es dejar de comer filetes para que así, desaparezca la ganadería; y con ella, los cuescos de las vacas. Como lo oye mi paciente lector. Ni quito ni pongo una coma. Literal.

Hay que tener una jeta de hormigón armado para, tras veintiún siglos de transporte terrestre, aéreo o naval, consumo de combustibles fósiles y revolución industrial, ahora, se intente culpar a las pobres vacas y a sus pastores del calentamiento global, en vez de a las contaminantes industrias del humano habitante del llamado primer mundo. Unas vacas y un ganado, que han estado ahí desde siempre, y sin hacer daño a nadie. Según el último informe de la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU., las principales fuentes de emisión de los cinco gases de efecto invernadero son: Producción eléctrica 28%, Transporte 28%, Industria 22%, Agricultura 6’1% y Ganadería 3’9% (incluida aquí la intensiva, la extensiva y la fauna silvestre). Así pues, y dada la (supongo que bien pagada como siempre) recomendación de la ONU, habrá que ir pensando en exterminar a todo bicho viviente de la Tierra (incluidos los siete mil millones y pico de humanos omnívoros), para que así, nadie pueda tirarse un pedo maligno.

Lo más grave, y que ha pasado quizá desapercibido bajo el ruido mediático de los contaminantes gases vacunos, es que junto al informe del IPCC, se adjuntaba una recomendación para que consumiéramos sólo productos agrícolas de proximidad, evitando así el transporte motorizado y disminuyendo la huella de carbono. La letra pequeña de todo ello es que, si en lugar de facilitar el comercio de países lejanos y menos desarrollados a la hora de comprar sus productos, vamos y les ponemos palos en las ruedas en aras de salvar el planeta, lo único que conseguiremos es que a esas pobres gentes no les quede más remedio que embarcarse en la patera más próxima para escapar de la miseria y la hambruna. Que ese, es el gran negocio junto a la mentira del carbono: la multiculturalidad y la mano de obra barata. Curioso de nuevo: justo, el sueño de Soros, especialista en destrozar países para, luego, comprarlos a precio de saldo.

Una niña manipulada

El otro frente climatológico de la “progresía” en este verano ha sido la burda manipulación de una niña sueca, Greta Thunberg, convertida en paladín de la causa medio ambiental, aderezada, como es costumbre desde los años ochenta, con mensajes catastrofistas y emocionales carentes de ningún análisis científico, con los que vivir a costa del cuento del miedo y sus jugosas subvenciones.

El mensaje para cambiar nuestro modelo energético era y es, desde aquella década ochentera (o incluso antes) el mantra del cambio climático y la mentira del CO2 antropogénico, blanqueada día a día mediante una pretendida justificación del consenso científico. Lo cual, era mentira cochina entonces, y que también lo es ahora. Así, los pretendidos salvadores del planeta -de espurios intereses en el negocio del carbono- con el ex-presidente americano Al Gore a la cabeza, se lanzaron en brazos de sus súper-ordenadores capaces de proporcionar modelos de funcionamiento de algo tan complejo como es el sistema climático global de la Tierra. Cuando la mentira de Mr. Gore quedó al descubierto, los jerarcas del negocio del carbono buscaron repuesto para su ídolo caído. Y hete aquí que, de unos meses a esta parte, lo han encontrado en una niña sueca de 16 años y síndrome de Asperger, Greta Thunberg, que en este pasado verano viaja en yate de lujo -y no en avión para minimizar su huella ecológica-, y que está siendo manipulada por todos los interesados en el suculento negocio de la contaminación ambiental, incluidos… sus propios padres.

La niña, financiada por políticos, “lobbies” y multinacionales energéticas, y que va para Premio Nobel de la Paz como poco, se embarcó este mes de agosto bajo el paraguas de una campaña mediática ambiental en el velero solar de Pierre Casiraghi rumbo a New York, y contra el criterio de la mayoría de científicos serios de este planeta (que son todos los que no chupan del dinero público en el IPCC). Eminentes científicos como por ejemplo, los ochenta y tres que el pasado 30 de julio en Italia, firmaron un bombazo de manifiesto en el que negaban que el calentamiento global fuera responsabilidad humana, sino más bien de los rayos cósmicos, los ciclos solares y los periodos cíclicos naturales de la propia Tierra. Un torpedo en toda regla al centro de la línea de flotación del negocio.

Dicen los sabios en su manifiesto que… “Sin embargo, uno debe ser consciente de que el dióxido de carbono, en sí, no es un contaminante. Por el contrario, es indispensable para la vida en nuestro planeta (…) Sin embargo, el origen antropogénico del calentamiento global es una conjetura no probada, deducida únicamente de ciertos modelos climáticos, es decir, de programas informáticos complejos, llamados modelos de circulación general (…) La responsabilidad antropogénica del cambio climático observado en el último siglo es, por lo tanto, excesivamente exagerada y los pronósticos catastróficos no son realistas (…) Los modelos de simulación del clima no reproducen la variabilidad natural del clima y, en particular, no reconstituyen los períodos cálidos de los últimos 10,000 años (…) Recuérdese que el calentamiento observado desde 1900 hasta la actualidad comenzó, de hecho, en el 1700, es decir, en el punto menor de la Pequeña Edad de Hielo, que es el período más frío de los últimos 10,000 años, y corresponde a un mínimo milenario de actividad solar que los astrofísicos llaman mínimo solar de Maunder (…) Así pues, es científicamente irrealista atribuirle al hombre la responsabilidad del calentamiento observado desde el 1900 hasta la actualidad (…) En conclusión, dada la importancia crucial de los combustibles fósiles para el suministro energético de la humanidad, sugerimos que nos neguemos a adherirnos a las políticas para reducir las emisiones atmosféricas de dióxido de carbono bajo el ilusorio pretexto de gobernar el mundo climático”.

Amazonas fake

En el primer puesto de los disparates de este verano tenemos finalmente los incendios del Amazonas y la supuesta sentencia de muerte al pulmón verde del planeta. Que, de pulmón, nada de nada. Resulta que a mediados de agosto los medios de todo el mundo (salvo los de Brasil, claro) se hicieron eco de los miles de incendios que, supuestamente, estaban devastando la selva amazónica. En Twitter, Facebook, Instagram y demás, centenares de personas y muchos famosos denunciaban la voracidad de las llamas como algo nunca visto por aquellos lares. Y lo hacían mediante fakes de fotos y vídeos falsos que no se correspondían con los lugares ni las fechas supuestamente por ellos mostradas. Animales muertos pertenecientes a especies no selváticas -o ni siquiera americanas-, bosques en llamas no tropicales sino boreales, o apesadumbrados indígenas de zonas ajenas o lejanas al fuego, fueron publicadas por famosos como Cristiano Ronaldo, Leonardo di Caprio o incluso Emmanuel Macron, para crear adoctrinamiento o tendencia social. Incluso los informativos de algunas televisiones fueron víctimas del engaño. La verdad de todo ello, revelada en tiempo real por la NASA y silenciada por todos, era muy simple: los incendios de este año, no eran ni más grandes ni de mayor número que los de otros veranos en la zona. ¿Qué había pasado entonces? Pues que algunos avispados vieron en las llamas un arma política muy oportuna que empuñar contra el presidente conservador de Brasil, Jair Bolsonaro, y no lo dudaron: repite la mentira mil veces hasta que se convirtiera en verdad, decía Goebbels.

Lo cierto de todo el culebrón es que los fuegos se originaron en Bolivia el 9 de julio, como consecuencia del Decreto Supremo 3973 aprobado por Evo Morales para deforestar su parte de Amazonía con quemas controladas de bosque (a espaldas de la industria maderera, supongo), en los departamentos amazónicos de Santa Cruz y Beni -que es donde se originaron los fuegos-, para así conseguir más terrenos para la ganadería y el cultivo de coca. Pero el fuego se les descontroló a los bolivianos, cruzando la frontera de Brasil. Y ahí es cuando saltaron a la luz informativa, como medio de ataque a un presidente señalado como de ultra-derecha. A los que manejan y manipulan la información, el comunista de Morales no les servía para sus fines; en cambio Bolsonaro, les iba como anillo al dedo.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Así pues, poco tardaron los eco/vegano/animalistas (E.V.A,) en sacar tajada y acusar a la industria cárnica alimentaria de quemar el Amazonas para poder plantar soja, con la que fabricar después piensos destinados a la alimentación de las vacas. Lo cual, es un clásico entre las mentiras ideológicas del movimiento E.V.A. que mucha gente cree a pies juntillas.

Veamos el primer fake: Amazonas el pulmón del planeta. Falso. El pulmón de la tierra son los océanos, y no un bosque maduro y viejo, que consume casi el mismo oxígeno que produce. Fue la NASA quien a finales de los noventa y mediante chequeo satelital, descubrió como el fitoplancton oceánico generaba casi el 90% del oxígeno terrestre. Lo cual, era lógico, ya que los océanos ocupan dos terceras partes del planeta, y no las selvas tropicales. Sólo los vegetales en crecimiento generan superávit de oxígeno y fijan el CO2. Los ya maduros, en ningún caso. Segundo de los fake: la soja se planta como forraje ganadero. Falso de nuevo. La soja es un vegetal de uso milenario en la gastronomía oriental. En occidente se puso de moda su consumo entre vegetarianos y veganos, como sustituto a una fuente proteica de origen no animal. Y como en Europa está prohibido plantar soja transgénica -que es resistente al glifosato, por ejemplo-, pues se cultiva fuera del suelo europeo para saltar la normativa comunitaria y luego, comprarla más barata que la de aquí, que encima cuesta un riñón. Países como Brasil, Argentina o EE.UU. se aprovechan de esta ventaja normativa para hacer negocio. Y de esa soja transgénica, sólo el deshecho va para forraje ganadero. Esto es, el cien por cien de la paja, y parte de la harina tostada, con la que se hacen piensos. El resto (grano, harina, aceite y proteína texturizada) va enteramente para alimentación humana o industria cosmética; e incluso, para la elaboración de combustibles tipo bio-diésel y demás.

La buena de Silvia Barquero, ex-presidente del partido animalista español PACMA, en cuanto vio la primera llama en la selva, corrió en busca de uno de sus voceros para escribir el correspondiente artículo adoctrinante en contra de la ganadería. Lo hizo en el diario Público (¿dónde si no?) el 22 de agosto y bajo el título «¿Qué está pasando realmente con la Amazonía?». Entre ella, y la señora Ruth Toledano con la que arrancábamos veintiún párrafos más arriba la presente columna, conseguirán ambas dos el que algún día, alguien, acabe harto de tanta provocación, y les regale el balazo que con ansia viva tanto buscan para así, convertirse en víctimas y mártires de ese Estado opresor en el que tan a disgusto viven.

por Álex N. Lachhein.

Naturalista de campo, articulista en prensa, y divulgador medio-ambiental en programas de radio como «Caza, Pesca y Naturaleza” (Intereconomía Radio), o «Cuarto Milenio» (Mediaset).Álex N. Lachhein ha trabajado en varios parques biológicos de nuestro país y participado en infinidad de producciones tanto de cine como televisión, en calidad de “Animal Trainer”, siendo a día de hoy, uno de nuestros más acérrimos paladines por la supervivencia del mundo rural.Gran experto en el trabajo de comunicación conservacionista tras más de treinta años de profesión trabajando con animales de todo tipo, es hoy una de las figuras públicas más combativas y polémicas frente al alarde de analfabetismo medio-ambiental y objetivo prohibicionista, del nuevo movimiento eco/vegano/animalista que parece invadir nuestra sociedad occidental de la mano de la corrección política y el marxismo cultural.