El ruido y la furia

Una tribuna de Alejandro Hernández Valdés, portavoz del Grupo Parlamentario VOX en Andalucía.

“La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada” (Macbeth, Acto V, Escena V)

PUBLICIDAD

Han transcurrido ya más de siete meses desde el 2 de Diciembre de 2.018, pero desde mi perspectiva como portavoz del Grupo Parlamentario VOX Andalucía, los cambios vividos son de tal envergadura que difícilmente puede llegar a comprenderse cómo han podido tener lugar en tan escaso período de tiempo.

Ni siquiera el más optimista de los simpatizantes de VOX pensaba en Noviembre del pasado año que al inicio del verano siguiente nuestra formación iba a contar con una nutrida representación en los parlamentos europeo, nacional y un gran número de los autonómicos, y que también iba a tener más de quinientos concejales repartidos por toda España. Todo ello dándose además la circunstancia de que nuestros votos resultan decisivos en muchas instituciones para nombrar sus respectivos gobiernos.

Así, en pocos meses, VOX ha pasado de la invisibilidad absoluta (pese a la frenética actividad de nuestros dirigentes) a ser el sujeto – aunque muchas veces omitido- de gran parte del discurso político.

Sin embargo, me llama poderosamente la atención que, muy probablemente, de cada diez noticias en las que aparece mi partido, apenas en una de ellas se recoja lo que realmente dice VOX, mientras que en la restantes se da pábulo y recorrido sin el menor pudor a interpretaciones interesadamente sesgadas y en no pocas ocasiones rozando lo infamante.

Se nos tilda de xenófobos, machistas, homófobos e incluso de cómplices de conductas violentas, pero sin que se justifique o razone medianamente la procedencia de esos calificativos más allá de algún zafio brochazo. Resulta especialmente llamativo el hecho de que, de ser las anteriores actitudes mínimamente manifiestas, serían constitutivas de una extensa variedad de eso que se ha dado en llamar delitos de odio. Siendo las invectivas que contra nosotros se dirigen tan numerosas y transversales, es curioso que, pese a la gravedad de las imputaciones, nuestros rivales y enemigos políticos no hayan inundado los juzgados y tribunales de denuncias y querellas. De dónde se deduce la ausencia de fundamento de las exageradas críticas que nos suelen dirigir. 

No querría que nadie pensase que me mueve un ánimo victimario, nosotros salimos llorados de casa todas las mañanas. Pero parece paradójico que aquellos que prometen la Constitución “por imperativo legal” (o utilizando otras fórmulas escasamente ingeniosas para exhibir su carácter subversivo) o quienes sin ningún reparo se asociarían con ellos, suelen tener el beneplácito democrático que a nosotros se nos niega, siendo aún más sorprendente cuando VOX quiere cumplir la Constitución incluso para modificar su articulado. 

Más llegados a este punto, no está de más que, sin caer en la hipocresía marxista, tampoco hay que llevar las cosas a ese extremo, hagamos un pequeño ejercicio de autocrítica, para la que tomo como punto de partida mi propia actividad en los tiempos anteriores a nuestra presencia en el Parlamento de Andalucía. En esos tiempos en los que toda la actividad (incluso la existencia de VOX) se encontraba obscurecida por los medios de comunicación, conseguir una pequeña reseña en un digital local era una extraordinaria hazaña. Y ello venía exigiendo una cierta vistosidad, siempre con un fuerte carácter reivindicativo, en alguna de las materias que más nos han venido distinguiendo de otros partidos. Hablamos fundamentalmente de nuestras posiciones sobre la “memoria histórica”, de la lucha contra la ideología de género, las alertas en relación con la inmigración ilegal o de la defensa a ultranza de la unidad nacional. 

Vaya por delante que en estas materias el criterio de VOX sigue tan inamovible en este momento como lo fue en su fundación a finales del 2.013. Ahora bien, pese a la importancia de estos temas la realidad es que el pensamiento político de VOX no se circunscribe a los mismos, por mucho que la clandestinidad a la que estábamos sometidos en prensa, radio o televisión pudieran indicar lo contrario.

Ahora, cuando nuestra actividad en las instituciones nos exige respuestas a tantas cuestiones, el criterio del interés general con el imprescindible aditamento del sentido común nos lleva a poder y tener que hablar de muchos otros asuntos, siendo nuestro objetivo prioritario centrar el debate en las preocupaciones reales de los españoles, cobrando en esa línea mucha importancia la creación de empleo, la fiscalidad y la marcha de la economía. 

Por lo que a Andalucía respecta, en VOX hemos asumido sin fisuras la responsabilidad consustancial a la representación institucional, primero, facilitando con una generosidad inusual en el mundo de la política un cambio de gobierno (si bien es pronto para saber si es un gobierno del cambio), y segundo, apostando por la estabilidad para consolidar una situación de crecimiento y bonanza en lo económico. Ni una cosa ni la otra nos han obligado a renuncias programáticas. Más bien al contrario, hemos suscrito con el Partido Popular y con Ciudadanos una serie de acuerdos presupuestarios que esperamos se traduzcan en el desmantelamiento de la administración paralela de la Junta de Andalucía que ha venido suponiendo un pesado lastre para el progreso y la dinamización de nuestra región, comprometiendo a ambos partidos de gobierno en una serie de reformas que en el 2.020 van a suponer una importantísima liberación de recursos hasta hora fosilizados mediante la eliminación de subvenciones a una extensa red clientelar y de adoctrinamiento radical y socialmente frentista e improductivo.

Nos encontramos en una nueva época en la que la confrontación pase a un lugar secundario para priorizar la construcción de una nueva realidad social edificada sobre valores en positivo. Lo cual sin duda requerirá de un mayor esfuerzo didáctico para que tanto nuestros votantes como la sociedad en general pueda percibir que en VOX estamos comprometidos e ilusionados por trabajar en el profundo e inaplazable cambio cultural que demanda nuestra gran nación.

por elDebate.es.

Un medio libre que trata aquellos asuntos ante los que otros muchos guardan silencio. La amenaza de los separatismos, la crisis de valores de la sociedad actual, la corrupción de la clase política o la cuestión migratoria desde un punto de vista inédito.Nadie habla de ello. Nosotros sí