El estupor de los mediocres

Desde que, allá por 1885 -y merced a los buenos servicios del general Arsenio Martínez Campos- Antonio Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta pactaron los detalles fundamentales de la política española, nuestro sistema institucional se convirtió en un auténtico juego de tahúres; verdaderos trileros en los que es muy difícil confiar y en quienes no conviene apostar. La palabra empeñada de un dirigente español vale tanto como un paquete de acciones en PanAm o la escritura de una finca en Saturno.

Planteado este escenario, la coherencia y la firmeza en las decisiones se convirtieron en una rara avis de la política vernácula. Y ese es otro de los tabúes que VOX parece dispuesto a romper.

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Concluidas las elecciones locales del 26 de mayo pasado, tanto el Partido Popular cuanto Ciudadanos creyeron que el camino para la formación de gobiernos autonómicos y locales “de la libertad” o “del centroderecha” (elíjase el calificativo que se prefiera) estaba expedito. Confundidos con el escenario andaluz, confiaron en que VOX se limitaría a apoyar lo que azules y anaranjados decidieran. Los verdes, simplemente, levantarían la mano y se retirarían en buen orden a su madriguera.

No fue así y el estupor de los mediocres está alcanzando niveles abismales.

Si algo ha demostrado el partido liderado por Santiago Abascal es que no se dejó, no se deja y no se dejará influir por presiones externas. Para lo bueno y para lo malo, VOX morirá con las botas puestas y aferrado a sus ideales: ¿Existe un partido político así en la España del siglo XXI? Parece que sí; una vez más, VOX es ese invitado no deseado en una fiesta para pocos.

Lo que en un principio se confundió con una vaga retahíla de amenazas se confirmó en Murcia y -si todo sigue así- se confirmará en Madrid. Ante la inaceptable afrenta que supone la indiferencia por parte de Ciudadanos que -en un acto de autismo político insólito- simula que VOX no existe y (lo que es peor) ni está, ni se lo espera, ni es necesario esperarlo. La firmeza del partido de Ortega Lara (cuyo nombre fue invocado en vano en una despreciable columna de David Torres para Público) adquiere un valor adicional.

Que Casado y Rivera se atengan a las consecuencias. La coherencia de VOX supone un factor novedoso en la política española.

Como reza un viejo refrán, conviene no vender la piel del oso antes de haberlo cazado. Tanto en Génova cuanto en Alcalá, la epidermis de plantígrado comienza a cotizarse decididamente caro.

por Arturo García.

San Vicente de la Barquera (Cantabria). 1991. Comenzó su trayectoria en Popular Televisión para después dar el salto a La Gaceta, el diario digital del grupo Intereconomía. Responsable de portada y especialista en las cuestiones internacionales, sobre todo en las relativas a inmigración y yihadismo.