El enemigo no se esconde

Cada vez es más difícil mantener un secreto, sobre todo porque quienes lo saben lo cuentan delante de un micrófono o una cámara. La discreción es, junto con la modestia, la castidad, la humildad y el silencio, una de las virtudes que están desapareciendo. Pero tiene una ventaja: nadie puede decir que no lo sabía.

En este largo año de campaña política, hay dos frases resonantes pronunciadas por sendos diputados que a mí me han impresionado. 

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La primera corresponde al ex diputado Oskar Matute, de EH Bildu. En el segundo debate de investidura de Pedro Sánchez, en julio, dijo: “De sobra es conocido que EH Bildu no tiene sentido de Estado español”.

La segunda la dijo Gabriel Rufián, ex diputado de ERC, en el debate en TV3 entre candidatos catalanes: “Tenemos que conseguir que Sánchez no pueda escoger y que esté débil”.

Dos dirigentes de otros tantos partidos caracterizados por su odio a España y los españoles, su supremacismo y su egoísmo han expuesto su programa ante todos los que quieran escucharles. No tienen sentido de Estado español porque no aceptan a España como su patria y necesitan Gobiernos centrales débiles para arrancarles competencias, impunidad, privilegios y dinero que luego usarán contra los españoles, sobre todo los que en sus regiones no se les sometan.

Los nacionalistas llevan actuando así desde las primeras Cortes, las de 1977. No han engañado. Sólo se han encontrado enfrente o con ingenuos que creían antes sus propios planes de alta política diseñada en restaurantes de lujo que las palabras de quienes se definen como enemigos existenciales de España o con cínicos dispuestos a entregar lo que se les pidiera a cambio de unos votos en el Congreso que les permitieran ser presidentes. 

Y en estos días también ha hablado el partido más dispuesto ahora a seguir negociando con separatistas admiradores de ETA. El socialista José Zaragoza, en el mismo debate de TV3, propuso a ERC un acuerdo para que no gobernase la derecha y para solucionar el conflicto catalán con diálogo.

Me pregunto qué compromisos tienen las cúpulas de PP y PSOE, que coinciden en el Parlamento Europeo en tantas votaciones, para no haber sido capaces en España de pactar una solución que haya eliminado la condición de fiel de la balanza de los separatistas, de todos: catalanes, bizkaitarras, gallegos, o canarios.

Las conspiraciones no ocurren en habitaciones secretas, sino a la luz del día. Lamentablemente, muchos de nuestros compatriotas van por la vida con orejeras.