Derechas

Anda Valls descolocado. Viejo dirigente del socialismos francés entiende por defecto que la gran maniobra es repetir la de Miterrand creando una escisión insubsanable a la derecha que impidiese otro gobierno que no fuera el socialista.

La descolocación de Valls procede de varias circunstancias con las que se mezclan errores de apreciación graves. Primero Miterrand no dividió a las derechas francesas, al menos desde la Liberación y después Argelia mantienen entre ellas  un odio africano. No hay que hacer nada, basta dejarles. Eso no pasa en España, mal que le pese, quitando los separatistas, la derecha en España se ha reubicado sucesivamente buscando la unidad, y aunque ha sido siempre estafada por el centro, lo ha sido en partidos como Alianza Popular que procedían directamente de la derecha que había y  la única que tenía votos.

PUBLICIDAD

En segundo lugar el problema de España es de subsistencia nacional, es perentorio, inmediato, casi como fue para Francia la I Gran Guerra, donde se dejaron las diferencias, por lo menos aparentemente, y la marea azul incluyó clericales y anticlericales. El factor mas desestabilizador para la España actual y su unidad no es el denominado “populismo” sino el empeño socialista, protagonizado desde Madrid pero con guión en el PSC, de gobernar a costa de las cesiones que se crean necesarias. Ahí, la pseudocandidatura unitaria por Barcelona no es exportable al resto del territorio y no funciona ni en la ciudad de origen. El batacazo va a ser mortal pero Valls dedica horas a extenderlo a los territorios donde un Ciudadanos independiente tendría posibilidades.

El tercer problema es que, pese a la carencia de orgullo nacional por parte de los españoles, hay cosas que exceden lo tolerable. El número del acosado Macron diciendo a su agente Valls lo que se debe o no se debe hacer en España es demasiado incluso para los francófilos que somos muchos.  Un mínimo de estética hubiera venido bien.

Sabe Valls que su partido desaparece en Francia por circunstancias que no pudo prevenir ni un zorro como Miterrand. Corre el riesgo de alcanzar el record de liquidar dos fuerzas en dos países distintos.