De viva Vox

Querido doble hermano: Quiero compartir mis dudas contigo. Mucho me choca el sistema que tienen los españoles de organizar el Estado de forma territorial. Las regiones no son tales sino “comunidades autónomas”. Es algo que me parece incongruente, pues más bien el carácter “autónomo” debería predicarse del Estado llamado redundantemente “central”. Me hago un lío con las denominaciones oficiales.

Solo un partido muy minoritario, que ni siquiera está en el Parlamento, Vox, aboga por la supresión de las comunidades autónomas tal como ahora están, con competencias que históricamente se han atribuido al Estado. Por ejemplo, se produce el contrasentido de que la comunidad autónoma de Cataluña hace todo lo posible para que a los niños en edad escolar les sea difícil seguir sus estudios en español. A pesar de lo cual, mi profesor de español me asegura que nunca en toda la historia ha sido tan alta como lo es hoy la proporción de españoles que pueden expresarse en la lengua de Cervantes.

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Habrá que convenir que los españoles son muy propensos a las etiquetas políticas ampulosas, grandilocuentes. Te cito los nombres de algunos Ministerios: “M. de Agricultura, Pesca y Alimentación. M. de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. M. de Asuntos Exteriores, Unión Europea y de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe. M. de Economía y Empresa. M. de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. M. de Política Territorial y Función Pública. M. para la Transición Ecológica. M. de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Como verás, se trata de una verdadera obsesión sesquipedálica. La idea es sustituir una palabra con otras varias. ¿Es que el Caribe no forma parte de Iberoamérica? ¿Qué es “transición ecológica”? Me dirás que lo de la “igualdad” no está mal como propósito central de un Ministerio, pero es que aquí se entiende solo la igualdad entre varones y mujeres, que, por otra parte, es el capítulo en el que se ha avanzado más. La explicación está en que el feminismo constituye el grupo de presión más poderoso que existe hoy en España. Baste decir que en el Gobierno hay más ministros mujeres que varones.

La explicación de la frondosa floresta léxica en los títulos de los Ministerios está en que así se manifiesta qué grupos de presión tienen más presencia en los distintos departamentos del Gobierno. Ocurre, además, que muchas de sus funciones tradicionales ahora las ejercen las regiones. Sin embargo, el número de funcionarios en el Estado central no ha disminuido gran cosa, conforme han ido avanzando las competencias de la Administración regional.

La acumulación de funciones por parte de las elites locales en las burocracias regionales ha reforzado la histórica oligarquía, que ahora se presenta más bien como una cleptocracia. El hecho comprobado es que los más sonados casos de corrupción política se han dado en las regiones, no en el Estado central. En las regiones florecen miles de empresas públicas, que en la práctica logran evadirse de muchos controles por parte del Estado central. Lo más notable del asunto es que solo el partido minoritario que te digo, Vox, defiende que hay que acabar con la degradación de la moral pública que significa en la práctica el llamado “Estado de las autonomías”. Lo que hace sospechar que la gran mayoría de los políticos españoles se encuentran muy a gusto con el actual statu quo de las sedicentes comunidades autónomas. Es la mejor prueba de que, con ese sistema, pueden enriquecerse de forma tranquila.

Lo más grave de la situación de las comunidades autónomas es que algunas de ellas consideran que su actual estatuto es solo el primer paso para una eventual secesión. Te parecerá impensable una tendencia tan alocada, pero no olvides que en Europa ocurren cosas que van contra toda lógica. Ahí está, por ejemplo, el caso del Brexit del Reino Unido, por mucho que su salida de la Unión Europea sea un desastre para todo el mundo. No lo sería menos una hipotética Cataluña independiente. ¿Podría acercarse entonces su situación a la de la colonia de Gibraltar?

Te insisto en que debemos favorecer una prometedora tendencia de los españoles acomodados a hacer turismo en nuestro país.

Otro día te contaré la casualidad de que mi apellido coincida con el nombre de un pintoresco pueblo de España. Tuyo, Ñame Busdongo, embajador plenipotenciario de Bostwana en el Reino de España.