De España al cielo

Hace nada, un cursi Pablo Iglesias, hoy resucitado de entre los muertos políticos en forma de vicepresidente, decía que Podemos existía para tomar el cielo por asalto, pero de momento se contenta con asaltar a nuestra España. Es verdad que es un cuarto de vicepresidente y que Sánchez le factura todo tipoi de jugarretas en cuanto puede, pero, con todo, la cuestión es saber quién de los dos acabará venciendo al otro. Porque, a pesar de las melosas palabras y los insufribles abrazos mutuos, sólo puede haber un macho Alfa en la manada de la izquierda radical. O Pedro, o Pablo. Estoy convencido de que Sánchez, además de guapo, se cree el más listo, pero yo no me confiaría tanto. Le falta algo que a iglesias le sobra, una visión a largo plazo. Es más, Sánchez juega a la defensiva, pues a lo máximo que aspira es a seguir durmiendo en su colchón de la Moncloa, mientras que la pareja Iglesias/Montero, estarían más que dispuestos a cambiar su casoplón de Galapagar por el palacio de la Moncloa. Es más, necesitan hacer esa mudanza para mantenerse al frente de Podemos, pues la ambición de esa formación no es quedarse de socio minoritario en el gobierno (a pesar de las prebendas y el poder que eso conlleve), sino hacerse con toda la tarta del poder. Ahora bien, que sólo pueda quedar uno no significa que vayamos a ver ese duelo mañana o pasado. Mucho les ha costado llegar a donde ahora están como para tirarlo todo por la borda. Además, podrían acabar los dos matándose mutuamente, algo que, supongo, ninguno quiere. La rivalidad existe ya, las contradicciones que la lleven a una batalla soterrada o campal tardarán en manifestarse.

La segunda incógnita por despejar es si Pablo Casado y el PP sobrevivirán al gobierno Sánchez. Desde las elecciones, dio la impresión de que el nuevo PP no creía para nada en la capacidad de Sánchez de concertar los apoyos necesarios para la investidura. Cuando estaba claro que sí, su llamamiento a la desesperada para que unos pocos socialistas buenos se hicieran el arakiri y abandonaran la nave pedro/pablista sonó entre desinflado y patético. Los permanente giros de la confrontación a la calma, no pueden ser más desorientadores justo en unos momentos donde una mayoría de españoles se siente engañados, estafados y a la deriva. Fracasada la estrategia de esperar a que Sánchez fuera incapaz de formar gobierno, los tambores que rodean a Génova no dejan de repetir “calma, que esto no aguanta, y nosotros heredaremos el desastre para salvar a España”.  Es lo que creen que pasó en 1996 y lo que querrían que pasara en 2022. Esto es, no hacer apenas nada, bajar la cabeza, perfil bajo, y esperar a que la fruta pocha caiga por su propio peso. Pero ni Aznar esperó desde 1989 a 1996, ni la fruta madura es lo mismo que pocha. Si la sociedad española se sigue no ya polarizando, que lo está, sino tendiendo a los extremos, de la Anti-España a la Pro-España, el centro prudente y callado no tiene futuro.

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Por eso la tercera es la incógnita más importante: ¿Será capaz el pueblo español que no comulga con los planteamientos separatistas y comunistas de aguantar el envite del actual gobierno? ¿será capaz de aguantar el tiempo que sea necesario? ¿Será capaz de resistir la ofensiva del gobierno y frenar sus designios totalitarios?  En 1939 los judíos no contaban con un estado de Israel que los defendiera y por eso Hitler fue capaz de acabar con la mitad de la población judía de la época. Hoy los españoles no están completamente solos. Comulguen o no con todos y cada uno de los planteamientos que hace Vox, saben que en la formación de Abascal encuentran el primer dique de contención del gobierno socialcomunistas amparado por el separatismo. Mientras en Génova se debaten sobre cuánta oposición hacer. Vox ya ha sacado a miles de españoles a las calles -hasta hace nada solamente de la izquierda- y está desarrollando una tarea de oposición real con todos los instrumentos a su alcance, desde iniciativas en el Parlamento español, acciones en el ámbito europeo, y denuncias ante los juzgados que cuestionan la legalidad de las decisiones de este gobierno. La amenaza a España no permite tregua alguna. No es de extrañar que Vox siga creciendo en apoyos sociales de cara a unas elecciones. Pero el problema es que no va a ver elecciones a corto plazo y que, cuando las convoquen, serán unas elecciones destinadas a invalidad a las candidaturas de la oposición y garantizar la victoria del oficialismo. Pues no nos engañemos, a diferencia de lo que siguen creyendo en el PP, esto no ha sido un cambio de gobierno únicamente. Y éste no es un gobierno como otro cualquiera. Estamos ante un cambio de régimen y Sánchez es la bola de demolición, dirigida por Podemos y ERC.

Decía el gran Cantinflas en la película “La Vuelta al Mundo en 80 días”, mientras repartía los naipes en un tugurio de París, “¿jugamos como caballeros o como lo que somos?”. Pues bien, si la derecha se empeña en jugar como caballeros, ganarán los truhanes de la izquierda. El que avisa no es traidor.