Carroñeros contra el circo

Elefantes, artistas circenses, carpas de colores, y un partido político animalista ladrando su rencor megáfono en mano, desde la esquina de una pancarta. Es una historia actual mi querido lector, aunque ya sé que suena añeja.

A estas alturas el que un servidor diga que PACMA y todo el llamado movimiento eco/veggie/animalista (E.V.A.) es un colectivo mayoritariamente eco-terrorista formado por fanáticos sectarios, intolerantes y prohibicionistas, no es, para cualquiera conocedor de mi actividad como personaje público, ninguna novedad. Es más: suena a cansino, a mensaje repetido, a un discurso que ya huele. Y alguien inteligente, deseoso de gustar a sus lectores con temas novedosos, lo primero que haría, seguramente, sería huir de las repeticiones como la peste, so pena de perder lectores. Sin embargo, quien estas líneas escribe, no tiene otro remedio que ”inmolarse” una vez más, y volver a extenderse sobre un discurso ya conocido, aunque de permanente actualidad. Actualidad que manda, que condiciona, y que obliga a este esclavo de la pluma y la comunicación, a obedecer al pulso de los acontecimientos, a sabiendas de que, a buen seguro, habrá lectores que no pasarán del primer párrafo por creer estar viviendo un Déjà vú.

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Tras la justificación… los hechos. No tan graves sin duda como los de la Barcelona en llamas de estos días -más parecida a la Roma de Nerón que a una metrópoli del siglo XXI-, pero extremadamente preocupantes para cientos de miles de ciudadanos de la España rural y tradicional, amantísimos de sus costumbres, de su modo de vida, y de sus derechos y libertades tan duramente conquistados a través de la historia. Unos hombres y mujeres estos, a los que, yo, por carambola del destino, he acabado defendiendo y hasta casi representando.

Hace escasos días el partido animalista PACMA cargaba de nuevo contra el ayuntamiento de Zaragoza interponiéndole una demanda judicial al negarse a clausular por la fuerza el circo Zoorprendente, instalado desde las fiestas del Pilar en un terreno privado -no público-, en lo que ya lleva camino de convertirse en el culebrón del verano, y también… del invierno. Los argumentos para el chantaje, como no, una conocida sarta de mentiras que los prohibicionistas saben que, a base de repetirlas, la ciudadanía y sobre todo los políticos, acabarán creyéndose como verdades. Y entre bambalinas, como oculto objetivo que mueve los hilos de toda esta tramoya, los oscuros intereses de unos pocos en hacer caja a costa de robar unos animales a sus legítimos propietarios, excusándose en un supuesto e inexistente maltrato animal.

Acusa PACMA en su demanda contra Zaragoza y el Gobierno de Aragón, de permitir maltrato contra Dumba, una elefante asiática de 42 años a la que los E.V.A. de todo el país le intentan echar el guante desde hace años. Exigen los prohibicionistas personarse en los expedientes de autorización abiertos por el ayuntamiento zaragozano y el Gobierno de Aragón, el cese de la actividad circense, así como la incautación de todos los animales del circo objeto de maltrato al encontrarse, según ellos, en penosas condiciones higiénico-sanitarias. Que digo yo -y cualquiera con materia gris-: ¿quién coño se creen las cuatro pelagatos del PACMA para exigir nada a nadie y menos a un Gobierno autónomo, cuando lo único que son es un minoritario cero a la izquierda y sin ni siquiera representación política de ningún tipo?

La denuncia, presentada el pasado 15 de octubre del 2019 ante los dos poderes públicos maños acusados de saltarse la ley, calca la estrategia de hace año y medio cuando, a raíz de un trágico accidente de carretera en el que murió un elefante del Circo Gottani, los veggie/animalistas del PACMA y sus adláteres intentaron presionar y chantajear a las autoridades para poder robar impunemente los paquidermos del domador Joy Gärtner, con el fin de poder hacer caja con ellos en un novedoso “santuario” francés para elefantes -de costosa y reciente construcción-, y en el que aún no residía (ni reside) ningún animal. La campaña de PACMA en aquellos días, basada en las mismas mentiras que ahora, les costó a Silvia Barquero y Laura Duarte, cabecillas del partido, el escapar por patas y escoltadas por la policía de un pueblo de Albacete, donde se recuperaban los animales del accidente, y ante la iracunda reacción de los vecinos por falsear unos vídeos. Unos vecinos, volcados en cuerpo y alma con el circo.

La orden de permitir la instalación del circo Zoorprendente en Zaragoza partió de un juez tras un recurso contencioso-administrativo interpuesto por el empresario Eduardo Belltall Olmos contra el municipio maño, que le negaba la licencia. En dicha resolución judicial, calificada como “contundente” por el propio ayuntamiento Zaragozano, se instaba a no poner palos en las ruedas al circo si, éste, cumplía en efecto con toda la normativa legal, toda vez que los ayuntamientos no son quien para prohibir una actividad legal y autorizada por leyes de rango superior. Caso del espectáculo Zoorprendente, miembro de pleno derecho de la Asociación Circos Reunidos, y que actúa en Zaragoza al amparo de las directivas comunitarias, leyes de rango superior y obligado cumplimiento para todos los países de la U.E. Leyes, cuya transposición al Estado Español, tienen su interpretación en las competencias transferidas a través del Gobierno central y soberano, a las distintas CC.AA. Los fanáticos, ante la sentencia del juez y la decisión de no recurrir del municipio aragonés montaron en cólera, y, desde entonces, no han parado de dar la matraca, conscientes de que pudiera escapárseles el caramelo de la boca con el soplo de los últimos aires políticos, no tan favorables ya a sus espurios intereses.

PACMA y sus palmeros exigen en su demanda, además, que al empresario del circo Zoorprendente se le impongan las sanciones económicas y administrativas que marca la ley, y que el importe equivalente de las mismas sea destinado a financiar campañas de sensibilización y respeto hacia los animales, fomento de la adopción y educación en la empatía. Que vuelvo a decir yo: ¿Las “perrigatis” del PACMA son tontas, o se lo hacen? Porque vamos, si un juez, un ayuntamiento con todos sus veterinarios, el Gobierno de Aragón con los suyos, y toda la Guardia Civil zaragozana, han inspeccionado cada una de las instalaciones de Zoorprendente centímetro a centímetro, informando favorablemente respecto a la legalidad de los animales, del estado de bienestar en el que viven, y de los minuciosos cuidados y atenciones que reciben a diario… ¿de qué sanciones económico-administrativo hablan estas iluminadas “pacmaníacas”? 

Las E.V.A. del PACMA y sus acólitos no soportan ni las leyes, ni nuestra sociedad omnívora, tal y como la conocemos. Por ello, invierten todos sus esfuerzos en retorcer la legalidad de la mayoría de la población a base de adoctrinamiento constante, y que ello les permita a base de votos y sufragio el acceder al poder y legislar a su antojo, prohibiéndolo todo como buenas estalinistas que son. “Rojas”, pero no tontas, claro, ya que exigen, además, no sólo la clausura del circo Zoorprendente, sino que sus animales les sean entregados a ellas y sus respectivos refugios, “santuarios” y protectoras, para que, así y sólo así, puedan vivir en condiciones de salud y seguridad óptimas. Y ellas, a su costa, obvio. Traducido al cristiano: parecido negocio, con animales peor tratados, aunque de distinto dueño. “Escolta nen, la pela es la pela”… 

Como el verbo “exigir” es el favorito de los intransigentes del marxismo cultural, pues las del PACMA y resto de malas hierbas exigen, a Zaragoza y Aragón, que deje de autorizar un negocio de esclavitud y maltrato como es según ellas cualquier circo tradicional, y en especial el del empresario circense Eduardo Belltall y su elefante Dumba (propiedad en realidad de un matrimonio de domadores checo-británicos que la quieren como a una hija). Dicho paquidermo (cuya temporal delgadez debido a un reciente cambio de dientes, ha sido usada por el vegano/animalismo como ejemplo de maltrato en un ejercicio de cinismo sin precedentes), es un animal totalmente dependiente física y sobre todo psíquicamente, de sus dueños, que son para ella su familia y única manada. De hecho, el elefante, cuando se encuentra separado de ellos, se angustia y sufre de un stress insoportable. Unos dueños, además, que se quitan el pan de la boca para que se lo coma ella.

Los domadores y el empresario, son acusados en una reciente nota de prensa emitida por PACMA y otras entidades E.V.A., de obligar a viajes de largo recorrido a sus animales en unas condiciones indignas: mentira. De ser todos salvajes y no domésticos: otra mentira. De no permitirles hacer ejercicio: mentira de nuevo. De recluirlos en cubiles diminutos: mentira cochina. De matarlos de hambre: mentira elevada al cuadrado. De obligarlos a vivir a la intemperie y a merced de los elementos: mentira elevada al cubo. De maltratarlos y esclavizarlos de todas las formas posibles: ¡MEN-TI-RA!

Y como quien calla otorga… y como no se puede consentir que tamaña sarta de mentiras sean utilizadas para engañar de forma miserable a la ciudadanía; y como los animales de Zoorprendente no son objeto de maltrato sino todo lo contrario -pues viven en grandes recintos con atenciones y servicio veterinario las 24 horas-; y como el estado de sus condiciones higiénico-sanitarias es perfecto según los informes avalan (e incluso superior al de algunos zoos); y como el Circo Zoorprendente cumple con toda la normativa legal Nacional, Autonómica y Local, contando además con una Licencia de Actividad que ha superado ya los más estrictos controles, y que muestra que el funcionamiento es de total normalidad…, pues por todo ello, Zoorprendente, como miembro de «Asociación Circos Reunidos», ha presentado ya en los Juzgados de lo Penal de Zaragoza una demanda con medidas cautelares inmediatas contra PACMA, «Amnistía Animal», y el conjunto de entidades y personas jurídicas que hayan estado -o estén levantando-, falsos testimonios y fomentando impunemente el odio contra todo el colectivo circense. Una demanda, esta, en la que se acusa a todas esas entidades y personas jurídicas con el PACMA a la cabeza, de asociación ilícita y organización criminal, exigiendo como objetivo último, su ilegalización como partido político.

El circo tradicional (acróbatas, payasos y animales), es un arte escénico patrimonio de la Unión Europea, estando protegido por todos los países miembros (incluido España) como disciplina artística con más de 250 años de historia. Los animales de los circos occidentales del siglo XXI, como es Zoorprendente, viven en un entorno de felicidad donde, sus cuidadores y educadores, muestran, durante las funciones, movimientos naturales de las distintas especies, entrenadas todas ellas con base científico/etológica, e introduciendo en los aprendizajes el refuerzo positivo como único camino para la creación de la belleza de sus actos en la pista de un circo. En toda Europa se protege al circo tradicional, siendo absolutamente falso que su actividad esté prohibida por ningún país de la Unión, como manipuladamente se dice día sí día también desde los diferentes colectivos E.V.A.

Hace unos meses atrás los bien subvencionados fanáticos prohibicionistas se frotaban las manos: por fin el santuario francés de Brigitte Bardot Elephant Heaven (Limousin, Aquitania) iba a tener sus primeros inquilinos con los que amortizar la inversión y hacer caja: nada más y nada menos que los dos elefantes del Zoológico de Barcelona; recinto decimonónico este, objeto de saqueo y destrucción por parte del Gobierno comunista de la señora Inmaculada Colau, y cuya ideología intolerante, ha llevado al parque barcelonés a su clausura como tal. Objetivo largamente perseguido por la minoría eco/veggie/animalista (los veganos, recuerdo, no llegan ni al 1% de la población mundial), que, en Barcelona, han logrado ya imponer su minoritaria y particular ética “progre” a una mayoría, dejando a los barceloneses sin zoo. Una ética que pasa por lograr equiparar a todos los animales al Hombre, poniéndolos a la misma altura de éste, y otorgándoles jurídicamente sus mismos derechos. Suena a locura, obviamente, pero lo cierto y verdad es que ya se han empezado a dar los primeros pasos en este terreno, de la mano de algunos jueces de izquierdas. En Argentina, por dos veces, ha sido otorgado el Hábeas Corpus a un par de simios: una chimpancé de nombre Cecilia en el 2016, y una orangután llamada Sandra dos años antes. En ambos casos los animales fueron incautados a sus legítimos dueños -dos zoológicos-, y trasladados a sendos “santuarios” (Cecilia a São Paulo, en Brasil, y Sandra a Florida, EE.UU.), siendo declarados jurídicamente los dos como seres sintientes y sujetos de pleno derecho. Algo privativo exclusivamente de los humanos. El Zoo de Mendoza donde residía Cecilia, aún sobrevive pese a la campaña E.V.A. en su contra. El Zoo de Buenos Aires en cambio, hogar de Sandra desde siempre, corrió peor suerte, y hoy ya no existe. Bonaerenses y Barceloneses, unidos y hermanados en un triste e impuesto destino: quedarse sin zoo.

Aquí, en España, los fanáticos no sueltan su presa: esto es, los zoos municipales (como el de Barcelona), y los circos, que dependen de licencias municipales para instalar sus carpas. Y lucharán con uñas y dientes para imponer su ideología sectaria a la mayoría de la población, chantajeando a políticos y mintiendo a los jueces y a la ciudadanía. Todo vale para ellos, aunque más de dos mil familias del circo se queden en la calle y sin tener que comer. No les importa. Ni el bienestar de los animales, tampoco. Es sólo una excusa. Como en México, que hace unos años prohibieron los animales en los circos, aniquilando cientos de empresas, y logrando que murieran casi dos millares de animales. O en Thailandia, donde incautaron todos los tigres de un templo budista, y acabaron muriéndoseles más de la mitad: 86 felinos muertos, de los 147 rescatados en el 2016. Ha sido este pasado verano ¡Menudo rescate! 

Si alguien se piensa que robando a la elefante Dumba y alejándola de la compañía de sus legítimos dueños, ésta, va a pasar a mejor vida, puede esperar sentado y revolcarse en su ingenuidad. Pasaría a mejor vida, sin duda, pero criando malvas en el barrio de los “calláos” pues, su destino, no sería otro que dejar de comer, y morir de pena al verse separada de su manada y única familia. Y desde luego que nadie tiene el derecho a condenarla a muerte. Su vida es el circo, donde la miman, la quieren y la cuidan, y que es el único lugar en el que su esperanza de vida está asegurada, como la de cualquier animal que viva de forma doméstica y no luchando por su vida en la Naturaleza salvaje… hermosa, indispensable… pero cruel e implacable.

por Álex N. Lachhein.

Naturalista de campo, articulista en prensa, y divulgador medio-ambiental en programas de radio como «Caza, Pesca y Naturaleza” (Intereconomía Radio), o «Cuarto Milenio» (Mediaset). Álex N. Lachhein ha trabajado en varios parques biológicos de nuestro país y participado en infinidad de producciones tanto de cine como televisión, en calidad de “Animal Trainer”, siendo a día de hoy, uno de nuestros más acérrimos paladines por la supervivencia del mundo rural. Gran experto en el trabajo de comunicación conservacionista tras más de treinta años de profesión trabajando con animales de todo tipo, es hoy una de las figuras públicas más combativas y polémicas frente al alarde de analfabetismo medio-ambiental y objetivo prohibicionista, del nuevo movimiento eco/vegano/animalista que parece invadir nuestra sociedad occidental de la mano de la corrección política y el marxismo cultural.