La banca de inversión, contra la economía real

Los bancos de inversión pueden causar desplomes de empresas mediante sus informes y sus recomendaciones. El último caso es Inditex, la mayor empresa por capitalización de la bolsa española y una multinacional que emplea a 170.000 personas. A la vista de la poca fiabilidad de éstos y de los delitos que cometen, ¿por qué se les sigue aceptando como ‘expertos’?

Para la ‘merma’, es decir, la extrema izquierda más resentida, capaz de cortarse las dos piernas para que sus enemigos pierdan una sola, la sesión de bolsa del miércoles 29 de agosto fue una fiesta. La acción de Inditex, propietaria de empresas textiles como Zara, perdió un 5,6% de su valor. Muchos envidiosos se regodeaban en Twitter con la disminución del patrimonio de su fundador y mayor accionista, Amancio Ortega, que cobrará casi 1.400 millones de euros en dividendos este año.

 

Sin embargo, el actual presidente de Inditex, Pablo Isla, explicó en la junta general de accionistas de julio pasado que Inditex pagó en 2017 en todo el mundo unos 6.000 millones de euros en impuestos, de los que 1.613 millones se abonaron al Estado español, con un tipo efectivo en Sociedades del 22,78%. Además, la plantilla del grupo empresarial supera los 170.000 empleados.

Paradójicamente, la ‘merma’ ha aplaudido un movimiento típico del capitalismo financiero. La caída del miércoles la causó un informe del banco de inversión Morgan Stanley, que reducía el supuesto ‘valor objetivo’ de Inditex a 21 euros por acción, debido a que calculaba que en los próximos cinco años su beneficio sólo crecerá a un ritmo de un 4% anual, en cualquier caso, mucho más que el crecimiento del PIB de los principales países de la zona euro, incluida España.

Los informes elaborados por los bancos de inversión (Morgan Stanley, UBS, JP Morgan, Goldman Sachs…) y las agencias de calificación (Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch) sobre el futuro no solo de empresas y sectores económicos, sino también de naciones suelen ser difundidos por los medios de comunicación de una manera acrítica y causar convulsiones en las cotizaciones y en las primas de riesgos.

Las consecuencias de estos informes son caídas en las cotizaciones bursátiles y los mercados de materias primas (con menos frecuencia, subidas) y encarecimiento de la deuda pública que emiten los Estados. Es decir, oportunidades para los ‘tiburones’, los que compran y venden acciones a descubierto o bonos estatales y los que operan con futuros de empresas y materias primas. ¿Pero son fiables estos informes?

En el mundo financiero se pone como ejemplo de ‘error’, de ‘incompetencia’ o de cosas peores dos informes sucesivos de Goldman Sachs sobre la evolución del precio del petróleo. En mayo de 2008, el banco de inversión afirmó que el barril podría cotizar a 200 dólares por unidad en un plazo de dos años. En octubre del mismo año, otro informe de Goldman Sachs pronosticaba una caída del barril hasta los 50 dólares. ¿Cómo son los expertos de este banco que dan semejantes bandazos en solo cinco meses?

El analista Fadel Gheit, de la firma Oppenheimer, denunció en 2011 que Goldman Sachs, Morgan Stanley y los demás bancos de inversión eran los que podían mover los precios del petróleo y el gas natural más que las petroleras como Exxon, Shell y BP. Por ello, reclamó reglas severas y se quejó de que el Gobierno de EEUU (entonces dirigido por Barack Obama) permitiese que las entidades financieras como las citadas hiciesen negocios gracias a sus informes.

De vuelta a los pronósticos de Morgan Stanley sobre Inditex, este banco de inversión vendió en enero pasado 14 millones de acciones de la empresa española a un precio que osciló entre 33,75 y 34,25 euros. ¿Sabían entonces sus expertos que los títulos valían un 30% menos? ¿De qué sirve el carísimo asesoramiento que pagan los clientes de estos bancos? ¿Para comprar a precios inflados?

Varios de estos bancos de inversión han sido condenados en Estados Unidos y la Unión Europea por estafar a sus propios clientes y manipular índices financieros y tipos de cambio de divisas. La lista de las multas es larga, por lo que mencionamos algunas de las más destacadas.

En 2013 la Comisión Europea multó con 1.712,5 millones de euros a seis entidades financieras internacionales (Deutsche Bank, Société Générale, RBS, JP Morgan, Citigroup y el bróker RP Martin) por formar un cártel en el mercado de derivados de los tipos de interés, que acabó afectando al proceso de formación de precios de indicadores como el Libor y el Euribor, a los que se vinculan multitud de créditos e hipotecas a tipo variable.

En una prueba de que las cúpulas de estas entidades no se habían corregido, en 2015 el Departamento de Justicia y la Reserva Federal de Estados Unidos cerraron un pacto con cinco de los mayores bancos del mundo, por el que serán sancionados con una multa combinada de 5.775 millones de dólares (unos 5.200 millones de euros) por haber manipulado durante cinco años el tipo de cambio de las divisas. 

El único problema de estos informes es que los periodistas, los políticos y muchos inversores pequeños los toman como las Tablas de la Ley. Si la prensa no abriese los periódicos con ellos, perderían su fuerza para conmover los mercados. Pero en la actualidad muchos multimillonarios, como Carlos Slim, Jeff Bezos y los Benetton (implicados en el derrumbe del puente de Génova), son propietarios de medios de comunicación. Curiosamente, Amancio Ortega no tiene acciones de ningún grupo de comunicación ni tampoco hace donaciones a partidos políticos. Quizás eso explique los palos que recibe de los bancos de inversión y de Gabriel Rufián…