Google, Facebook y la libertad de expresión

El documental The Creepy Line evidencia la ausencia de opiniones alternativas en las empresas que controlan el flujo de información.

The Creepy Line es un documental que explora el funcionamiento de Facebook y Google y sus mecanismos para controlar el flujo de información que llega a los usuarios. La película analiza los riesgos de permitir que estos dos gigante tecnológicos recaben información personal de millones de personas en todo el mundo.

PUBLICIDAD

El documental está dirigido por MA Taylor y cuenta con entrevista a figuras destacadas como el Jordan Peterson, el Dr. Robert Epstein del Instituto Americano de Investigación y Tecnología del Comportamiento y Peter Schweizer, Presidente del Instituto de Responsabilidad del Gobierno y autor de Clinton Cash.

“Estimamos que si todas las compañías trabajan juntas y apoyan al mismo candidato, podrían cambiar el sentido del voto del 10% de la población de Estados Unidos”, ha explicado Epstein, que ha reclamado “mayor control” de los flujos de información.

‘La libertad de expresión ha muerto’

“Vivimos tiempos difíciles para la libertad de expresión”. Ann Coulter se plantó frente a la censura estructurada que los contenidos conservadores sufren en todo el mundo y reclamó a Donald Trump que obligue a determinadas plataformas a cumplir con la Primera Enmienda:

El Congreso no podrá hacer ninguna ley con respecto al establecimiento de la religión, ni prohibiendo la libre práctica de la misma; ni limitando la libertad de expresión, ni de prensa; ni el derecho a la asamblea pacífica de las personas, ni de solicitar al gobierno una compensación de agravios.

Esta Primera Enmienda, que vertebra el funcionamiento de la sociedad norteamericana, “no está siendo respetada” por portales como Google o Facebook según la periodista. Coulter explicó que estamos ante una “crisis importante” de la libertad de expresión y ha recordado que los grandes medios están “en manos de la izquierda”.

Coulter describió los esfuerzos de las empresas tecnológicas para censurar el discurso conservador: “Todas las empresas de redes sociales buscan cerrar los pequeños portales de Internet donde se informa de lo que ellos no quieren que se sepa”.

“Necesitamos aplicar la Primera Enmienda a empresas como Twitter, Facebook y Google que censuran contenidos. Tenemos precedentes y es realmente aterrador lo que puede acabar ocurriendo”, mantuvo Coulter.

Trump aseguró en el mes de agosto que era “muy peligroso” para las compañías de redes sociales como Twitter y Facebook prohibir cuentas. El presidente de los Estados Unidos explicó que las compañías estaban “discriminando por completo a las voces republicanas/conservadoras”.

YouTube, Facebook y otras compañías eliminaron algunos contenidos publicados por Infowars, una página web dirigida por Alex Jones, cuya cuenta de Twitter fue suspendida temporalmente el 15 de agosto.

Censura a los conservadores

En el mes de enero, un informe de Project Veritas (PV) puso de manifiesto una práctica poco conocida de Twitter que se denomina “bloqueo desde la sombra”, un método de censura bastante sigiloso: “El bloqueo desde la sombra es una forma de bloquear a los usuarios desde una plataforma de redes sociales sin notificarles absolutamente nada”, explicó el fundador de PV, James O`Keefe.

“Los tweets de un usuario bloqueado desde la sombra todavía aparecen a sus seguidores, pero no aparecen en los resultados de búsqueda, ni en ningún otro lugar en Twitter”, mantuvo.

“Aunque Twitter se presenta como políticamente neutral, su cultura a puertas cerradas es de censura flagrante, sesgo sistemático y parcialización política”, añadió O`Keefe.

A través de este tipo de bloqueo, la red social consigue que el alcance de las publicaciones de la persona en cuestión sea prácticamente nulo. Sin embargo, el usuario nunca es consciente y piensa que nadie se está involucrando con su contenido.

El exingeniero de Twitter Conrado Mirando subrayó que la red social utiliza a menudo este método con los conservadores o partidarios de Trump en Estados Unidos.

“Es arriesgado. La gente se dará cuenta de eso, y será como … ya sabes, es mucha mala prensa si la gente descubre que eres una sombra que los bloquea. Es de alguna manera, poco ético”, explicó.

Según Project Veritas, la cultura corporativa en Twitter es anticonservadora: “Estoy bastante seguro que cada empleado odia a Trump”, explicó Clay Haynes, ingeniero de seguridad en la red social.

 

por Arturo García.

San Vicente de la Barquera (Cantabria). 1991. Comenzó su trayectoria en Popular Televisión para después dar el salto a La Gaceta, el diario digital del grupo Intereconomía. Responsable de portada y especialista en las cuestiones internacionales, sobre todo en las relativas a inmigración y yihadismo.