Contra la imposición de género

Entrando en este 2019 y tras la irrupción de Vox en el parlamento andaluz a finales del 2018 que acabamos de cerrar, las hordas de la izquierda han cargado con todo su poder mediático en un flanco: el de la mal llamada “violencia de género”.

Hemos visto una vez más como supuestos entrevistadores, transformaban una ronda de preguntas en un interrogatorio más propio del KGB que de un periodista.

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El fuego se ha concentrado en este aspecto, debido a la intención del partido de no apoyar la Ley 7/2018, de 30 de julio, por la que se modifica la Ley 13/2007, de 26 de noviembre, de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género. Dicha ley es una de las más ordinarias y soeces imposiciones ideológicas que he tenido la oportunidad de ver en mi vida, y sobre todo los últimos años.

El lenguaje de la Exposición de motivos tiene una carga ideológica que ya ni se molestan en ocultar y, de este modo, nos encontramos ante uno de los mayores atentados contra la libertad e igualdad del individuo, que el poder legislativo, en este caso autonómico, ha sido capaz de imponer.

La inclusión en el texto legal de la expresión “violencia machista” o el enaltecimiento del feminismo, advierte al jurista de que la justicia va a aplicarse sin venda y sin balanza, empuñando la espada a dos manos dispuesta a soltar un tajo certero.

El artículo 14 de nuestra Constitución garantiza la igualdad de todos los españoles y una de las causas por las que no se podrá producir desigualdad es por razón del sexo. Teniendo en cuenta que sólo hay dos, esta ley arrea un mazazo directo al citado artículo. La excusa que, desde la segunda mitad del siglo XX, han puesto los que, emulando al Napoleón de Rebelión en la granja, querían pasarse por el forro las normas que nos imponían a los demás, ha sido la de las famosas “affirmative actions” ideales para imponer cuotas y desequilibrios en la aplicación de la ley en función al sujeto y no a las circunstancias del caso.

Nuestro sistema jurídico tiene otros mecanismos para poder aplicar la justicia en aquellos supuestos en los que las circunstancias especiales del caso, supongan un claro desequilibrio de fuerzas y no, criminalizar directamente a parte de la población por razón de su sexo, es posible que Calderón de la Barca tratara de avisarnos, pues “…qué delito cometí contra vosotros naciendo. Aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido; bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido.”