Peterson contra Peter Pan, y otros seis autores para pedir a los Reyes

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho” decía Cervantes. Andar ya andamos e incluso le damos al running, al jogging y al fitness. Nos falta lo otro. Estos Reyes 2019 pueden ser una buena ocasión para pertrecharnos de argumentos con siete libros imprescindibles de siete autores interesantes. Nada de ficción. Ensayos, droga dura… para tiempos duros. Ahí van los siete autores.

1.Peterson: para ir por la vida con la cabeza bien alta y afrontar lo que te echen

Para empezar el año nada mejor que un chute de optimismo, o más exactamente de realismo. Se trata del libro Doce reglas para vivir, escrito por el psicólogo canadiense Jordan B. Peterson, profesor de la Universidad de Toronto, perseguido por la caza de brujas de lo políticamente correcto por negarse a usar en clase el pronombre neutro para no discriminar a los LGTB.

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Estas son algunas de las recetas de Peterson:

-“Enderézate y mantén los hombros hacia atrás”;

Antes de criticar a alguien, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden”;

-“Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes”

-“Di la verdad, o por lo menos no mientas”;

-“Haz lo que tenga significado, no lo que te convenga”

Tomando pie de la ciencia, la psicología, pero también de la cultura -desde la narrativa de Occidente hasta la Biblia-, Peterson emula los pensamientos de Pascal pero aplicados a una sociedad que ha tirado por la borda el sentido del deber, y se ha negado a crecer, como Peter Pan.

Peterson contra Peter Pan. La responsabilidad frente a la inmadurez adolescente. El autor viene a recordar una obviedad: que la vida es sufrimiento (“No hay ninguna verdad más básica e irrefutable” explica), y que ocultárselo a nuestros hijos supone engañarles. De suerte, que la mejor educación que pueden recibir se basa en la verdad, la jerarquía y la responsabilidad.

Doce reglas para vivir  es algo más que un libro de autoayuda, es una bofetada -con sus dosis de humor- al relativismo, de la mano del pensador más influyente de Canadá desde Marshall McLuhan. Claro que McLuhan no tuvo que soportar a ese Peter Pan con ínfulas que es Justin Trudeau.

2.Gabriele Kuby: Para desenmascarar el espejismo de la revolución sexual

La activista alemana Gabriele Kuby era de las que creían que bajo los adoquines del 68 estaba la playa. Tardó años en descubrir que todo era un montaje urdido para destruir a la familia y disponer de individuos sin vínculos, carne de consumo y de producción al servicio de modernos tiranos.

La rebelde que iba a poner patas arriba el orden capitalista cayó del caballo cuando descubrió que el sexo sin tabúes no era sino el soma, la droga alienante de Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Años después lo cuenta en La revolución sexual global, cuyo subtítulo lo dice todo: La  destrucción de la libertad en nombre de la libertad.

Traducido a siete idiomas, el libro analiza un proceso iniciado por Freud, Reich y Marcuse; el maridaje de marxismo con freudianismo; la larga sombra de Simone de Beauvoir sobre las actuales ‘feminazis’ y la teoría del Género; y cómo tan indigesta pócima ha sido comprada por el gran capital (con John D. Rockefeller III y su antinatalista Population Council en primer término); y posteriormente por Naciones Unidas y la Unión Europea. Estas se encargan de imponer los dogmas de Género a esos chicos tan obedientes que son Gobiernos y Parlamentos.

El libro de Gabriele Kuby es imprescindible para saber lo que está pasando y -sobre todo- lo que pueden hacerle a tus hijos.

3.John Senior: Para cambiar Gran Hermano por Homero y Virgilio

“La televisión es muy educativa” decía Groucho Marx. Y añadía: “Cada vez que alguien enciende el televisor me voy a leer un libro”. Y décadas después, un profesor de Humanidades de la Universidad de Kansas, llamado John Senior tuvo la osadía de poner en práctica el consejo. Lanzó el Programa Pearson, basado en la lectura de los autores clásicos, que se daba de tortas con el relativismo que señoreaba los campus de los años 60 y 70.

Lo sorprendente es que aquel experimento tuvo éxito entre numerosos estudiantes. La verdad, la belleza, y el bien -los famosos trascendentales- es lo que tienen: que son irresistibles. Senior y su opción por la cultura clásica se puso tan de moda entre los hippies, como Tolkien y El señor de los anillos.

El libro La restauración de la cultura cristiana, sintetiza el espíritu del Programa Pearson. Es un canto al humanismo occidental, desde los griegos a los autores medievales, pasando por la sabiduría de los santos padres. La tarjeta de presentación de Senior no puede ser más sugestiva: “Debemos poner nuestro mayor esfuerzo en restaurar la lectura en voz alta: junto al fuego del hogar en invierno, y en el porche, en las noches de verano”

…Ni más provocadora: “Quizás alguien que esté leyendo estas páginas en este momento se levantará y destrozará el televisor. Ese acto, que no modificará el curso de la historia, cambiará radicalmente su vida y, sobre todo, la de sus hijos”

El libro está prologado por la escritora Natalia Martín Fenollera, a la que se puede considerar discípula tardía de Senior, en la medida en que su novela El despertar de la señorita Prim, se basa en la propuesta educativa del norteamericano. Por cierto, si todavía no has leído El despertar… aún estás a tiempo de añadir una posdata a la carta a los Reyes.

4.Solzhenitsyn: para estar en guardia ante las tiranías

Recién conmemorada la Revolución Rusa, pueden ser instructivas lecturas sobre aquel régimen de terror y el riesgo permanente del totalitarismo, que se manifiesta a través de nuevos ropajes -como las políticas de Género-. Una puede ser Memoria del comunismo: de Lenin a Podemos, de Federico Jiménez Losantos; y otra, Solzhenitsyn. Un alma en el exilio, de Joseph Pearce.

El Nobel de Literatura ruso, cuyo centenario estamos celebrando (nació en 1918 y falleció en 2008) sufrió el estalinismo en sus carnes. Fue detenido en 1945 por unas cartas en las que criticaba al zar rojo y se pasó 11 años en campos de trabajos forzados. No fue a recoger el Nobel a Estocolmo, en 1970, por miedo a que las autoridades soviéticas no le dejaran regresar.

Obras como Un día en la vida de Iván Denisovich o Archipiélago Gulag contribuyeron a dar a conocer en Occidente el horror de la dictadura comunista y el desprecio por la vida y la dignidad humanas. Posteriormente, cuando vivía en EEUU, criticó también el capitalismo y el llamado mundo libre, por su carencia de resortes morales. “No tengo ninguna esperanza en Occidente…  La excesiva comodidad y prosperidad han debilitado su voluntad y su razón».

El ensayista británico Joseph Pearce, biógrafo de Chesterton, traza en esta apasionante obra la peripecia política y moral del Sozhenitsin, incluida su conversión religiosa.

5.Elvira Roca: Para contemplar el pasado de España con orgullo (y que no te venga con historias)

“El que no conoce la historia; toda la vida será como un niño” decía Cicerón. Y eso es lo que nos pasa a los españoles de la era de internet. Nuestra visión del pasado de España está distorsionada por la falta de rigor y complejos endémicos. El libro de Elvira Roca Barea, Imperiofobia y Leyenda Negra, (20 ediciones en dos años) nos permite descubrir, datos en mano, el papel crucial jugado por España en el devenir de la Humanidad, con la epopeya colombina en primer término.

Pero sobre todo nos explica, con profusión de argumentos, que la envidia de la cultura luterana y de los grandes rivales del Imperio filipino -como Inglaterra y Holanda- está en el origen de la mala prensa de España y, por ende, de los complejos que arrastramos.

Dos botones de muestra. Primero, la autora explica que siglos después nos seguimos flagelando con la mala conciencia de la Inquisición o la expulsión de los judíos en 1492 -por cierto, mucho después de que hubieran hecho lo propio Inglaterra y Francia-. Dos hechos que fueron magnificados hasta tal punto que seguimos sin levantar cabeza.

Segundo botón: La América hispana anterior a la emancipación tenía ciudades modernas y prósperas como México, Santa Fe de Bogotá o El Callao, mientras los indígenas del Oeste de la América inglesa vivían en la Edad de Piedra. De hecho, la primera universidad americana fue San Marcos de Lima, fundada en 1538, cien años antes que Harvard. Y el científico alemán Alexander Von Humboldt se maravillaba, a principios del siglo XIX, del nivel de prosperidad y bienestar alcanzado por la América hispana.

6.Pinker: Para ver el futuro con (cierto) optimismo

Sin caer en el buenismo patológico de Zapatero, es preciso reconocer que no todo es apocalíptico. La esperanza en el futuro tiene bases chestertonianas y trascendentes. Pero también bases estadísticas.

Las aporta el psicólogo canadiense Steven Pinker en dos libros, Los ángeles que llevamos dentro (El declive de la violencia y sus implicaciones), del 2011, y el volumen que ha salido este año En defensa de la ilustración (Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso).

Vale la pena leerlos, porque nos sacuden el complejo de mujer de Lot en el que solemos caer, al pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor.

En línea con otros ensayistas, como Johan Norberg, con Progreso, (o a un nivel más filosófico con el español Javier Gomá, autor de Filosofía mundana), Pinker explica que nuestro pesimismo tiene mucho de problema de percepción.

Los medios de comunicación actuales, que nos transmiten en directo guerras y catástrofes en tiempo real como si de un partido de fútbol se tratase, dan una imagen distorsionada de la realidad. En su afán por ganar ‘share’ seleccionan sólo lo ‘gore’ y nos hacen contemplar el mundo por un canuto de fuego y sangre, como si no existiera nada más. “Los periódicos” observa Pinker “podrían haber recogido ayer la noticia de que 137.000 personas escaparon de la pobreza, pero eso no merece un titular”

Sin embargo hay ahora menos violencia que hace cien o doscientos años. Pinker presenta estadísticas de violencia comparándolas con el tamaño de la población, y concluye: lo que importa no es el número de muertes violentas sino la probabilidad de que uno, individualmente, sea víctima de una muerte violenta.

Y pone esa disminución de la violencia en relación con los avances científicos, tecnológicos y sociales (incluyendo los derechos humanos). Todo ella lleva al psicólogo a concluir que la pregunta no sólo es ¿qué estamos haciendo mal? sino también ¿qué estamos haciendo bien?

Y como el año es largo… con pan y vino se hace el camino.

7.Peyró: Para comer y beber sin que los dietéticos nos amarguen la fiesta

E incluso como una celebración gozosa. El periodista Ignacio Peyró, director del Instituto Cervantes en Londres, ya nos sorprendió hace unos años con Pompa y circunstancia, Diccionario sentimental de la cultura inglesa, que toma prestado el título de las marchas orquestales de Elgar, para regalarnos una aproximación deliciosa al mundo ‘british’, desde el sandwich de pepinillo a James Bond, pasando por las novelas de Evelyn Waugh o las correrías de Drake, pirata y caballero.

Aborda ahora otra miscelánea -que incluye notas autobiográficas, reflexiones politicas o incluso filosóficas-, con la gastronomía como centro de gravedad. Se trata de Comimos y bebimos, manjar servido por una prosa de cinco tenedores, que va mucho más allá del aparente epicureismo que impregna sus páginas. Y subrayo lo de aparente, porque este banquete trasciende la mesa, como la trascendía la película El festín de Babette.

Peyró despoja al comer y beber de las malsanas adherencias dietéticas y de los aguafiestas del nutricionismo; y toma la lira de Chesterton para cantar las excelencias de la mesa y de lo que le rodea -incluidas la etiqueta y la cultura-.

Un banquete literario cuya prosa nada tiene que envidiar a las de otros gourmets como Cunqueiro, Nestor Luján o Josep Pla.

por Alfonso Basallo.

Periodista y escritor. Doctor en Comunicación, ha trabajado, entre otros medios, en El Mundo e Intereconomía, ha dirigido el semanario Época; y fundado y dirigido el diario digital Actuall.com. Ha publicado varios libros sobre historia, terrorismo y cine. Coautor junto con su mujer, Teresa Díez, de dos bestseller sobre el matrimonio: Pijama para dos y Manzana para dos.