La población musulmana y el invierno demográfico europeo

Es conocido por todos uno de los grandes males que asola Europa: la falta de relevo generacional y el consecuente invierno demográfico que nos espera en pocas décadas. Nuestros iluminados líderes políticos, en vez de fomentar la natalidad nativa, prefieren que sean los inmigrantes los que se encarguen del futuro de nuestro continente. Los musulmanes son el colectivo más numeroso y, por eso, el más peligroso.

Poco antes de verano, saltó en los medios digitales una terrorífica noticia que no ha tenido ninguna repercusión. Según datos de 2015 calculados por la Sociedad Española de Fertilidad, siete de cada diez españolas de más de 35 años no tienen hijos. Gran parte de las mujeres nacidas durante los años 70 y principios de los 80 no han tenido descendencia, algo que llama la atención si comparamos estos datos con los del final del franquismo (1976) -una media de 2,8 hijos por pareja-. Actualmente, este dato se sitúa por debajo del 1,33, siendo el mínimo de 2,1 el considerado necesario para la perpetuación de la civilización según los expertos.

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Si a este dato le sumamos que el 50 por ciento de las mujeres que desean y pueden tener hijos retrasan su maternidad por motivos económicos, el futuro no es nada halagüeño.

Como dato curioso y patético a partes iguales, valga el siguiente. En Madrid hay el doble de perros que de niños menores de cinco años y en algunos distritos incluso que de niños de menos de diez años. Los perros son los nuevos hijos para los españoles y europeos en general, no tengan ninguna duda al respecto.

La población musulmana en cifras

La inmigración masiva hacia Europa favorecida por los políticos de uno y de otro bando (socialistas, socialdemócratas y conservadores liberales) desde los años 60 en adelante, ha cambiado nuestras sociedades. En el caso español, esta inmigración se ha visto intensificada en torno al cambio de milenio, cuando José María Aznar era presidente.

El caso musulmán es el más llamativo por varias razones. Entre ellas, una historia de conflictos violentos desde hace cientos de años entre el cristianismo y el islam o formas de entender la sociedad, el Estado y la persona –y en especial las mujeres- radicalmente opuestas.

En general, la población musulmana no supera el 10 por ciento del total europeo. En 2016 suponía el 5 por ciento. Sin embargo, en algunos países como Bulgaria, Francia o en Suecia, los datos son mucho mayores. En las próximas décadas, la población podría llegar a duplicarse incluso aunque la inmigración de este colectivo se parase ya mismo de raíz.

Según datos del Pew Research Center, en Bulgaria suponen el 11,1%; en Francia el 8,8%; en Suecia el 8,1%; en Bélgica el 7,6%; en Holanda el 7,1%; en Austria el 6,9%; en el Reino Unido el 6,3%; en Alemania el 6,1%, en Italia el 4,8% y en España el 2,6%.

En datos numéricos se ve de manera diferente. El total en 2016 sobre la población europea era de 25.770.000 musulmanes, dos tercios de la población española. En Francia, 5.720.000; en Alemania, 4.950.000; en el Reino Unido, 4.130.000; en Italia, 2.870.000; en Holanda, 1.210.000 y en España, 1.180.000 –ahora supera los dos millones-.

Por lo tanto, Francia y Alemania tienen en su seno los dos mayores núcleos de musulmanes de la Unión Europea (los 28 países más Suiza y Noruega), aunque el país con mayor población musulmana en total es Chipre con 300.000, lo que supone el 25,4% por ciento de la población, muchos de ellos de origen turco.

Desde mediados de 2010 hasta mediados de 2016, la proporción de musulmanes en Europa aumentó más de 1 punto porcentual, del 3,8% al 4,9% (de 19,5 millones a 25,8 millones). Para 2050, podría aumentar a más del doble, elevándose al 11,2% o más, dependiendo de la cantidad de inmigración que se permita en Europa. Incluso en el caso improbable de que la migración futura se detenga permanentemente pese a los intentos de países como Hungría, la población musulmana aún ascendería a un 7,4%, debido a la relativa juventud –la edad media mundial es de tan solo 24 años– y las altas tasas de fertilidad.

En 2016, la edad media de los musulmanes en toda Europa era 30,4, 13 años más joven que la edad media para otros europeos (43,8). Visto de otra manera, el 50% de todos los musulmanes europeos tienen menos de 30 años, en comparación con el 32% de los no musulmanes en Europa. Además, se espera que la mujer musulmana promedio en Europa tenga 2,6 hijos, uno más que la mujer no musulmana (1,6 hijos).

Los europeos están divididos en su visión sobre los musulmanes

Los ciudadanos del sur y del este son los que peor opinión tienen sobre este colectivo. Y llama la atención que sean los principales países por donde asaltan o pasan los inmigrantes para llegar hasta los países del norte.

Es decir, en los países donde más problemas generan (salud, civismo, violencia) antes de asentarse es donde peor se les considera. Cualquier persona puede ver la situación general en España, Italia o Hungría ante el empuje de centenares de miles de personas que son capaces de atacar a las fuerzas de seguridad con tal de entrar en territorio europeo a sabiendas de que la ley les ampara en ocasiones mucho más que a un ciudadano nativo.

En Hungría, el 72 por ciento de la población tiene una mala opinión sobre ellos; en Italia el 69%; en Polonia el 66%; en Grecia el 65% y en España el 50%.

Sin embargo, es en los países destino donde mejor se les consideran. En Francia, Alemania y Reino Unido el 29 por ciento de la población no tiene una opinión positiva sobre ellos. Aun así, sigue siendo un tercio de la población y estos datos no están actualizados con las recientes encuestas tras los atentados islámicos o el Brexit. En el caso de Alemania, esta otra noticia de El País señala que la mitad de los alemanes considera al islam una amenaza.

Europa ya no es la que era hasta hace apenas tres décadas y todo apunta a que el retroceso de los nativos es imparable. ¿Qué será de Europa en 2050?