Las “tontas útiles” del feminismo radical

En sus orígenes, los objetivos del feminismo eran alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, eliminando cualquier tipo discriminación por razón de sexo. Sus logros son conocidos por todos: igualdad jurídica, derecho de sufragio, plena autonomía femenina, eliminación de las limitaciones para ejercer cualquier tipo de profesión o formación. Logros compartidos por todas las personas de buena fe.

Aunque los españoles podemos estar orgullosos de que nuestro país es uno de los mejores del mundo para ser mujer, la realidad es que el feminismo sigue teniendo en nuestros días su razón de ser. Si bien es cierto que la igualdad jurídica es una realidad, todavía quedan muchos ámbitos de la vida económica y social en los que es necesario promover la igualdad real y efectiva de hombres y mujeres. No sólo la proporción de mujeres directivas sigue siendo muy inferior a la de los varones, también los datos de paro, precariedad y los niveles de renta de las mujeres son sensiblemente peores que los de los hombres. Y aunque nuestro país es uno de los países del mundo en el que la violencia contra las mujeres es menor, todavía existe maltrato y decenas de mujeres pierden la vida todos los años a manos de sus parejas.

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Seguramente por todo esto, muchos hombres y mujeres de buena voluntad asistieron a la manifestación que las asociaciones de mujeres convocaron el pasado viernes 8 de marzo con motivo del día de la mujer. El problema es que la inmensa mayoría de los que allí estuvieron no leyeron o escucharon un manifiesto que, más allá de defender los derechos de las mujeres, se posicionaba de forma inequívoca a favor de la laicidad, la eliminación de fronteras, el antimilitarismo y el aborto. Y en contra de las empresas multinacionales, el libre comercio, las leyes de extranjería y el sistema económico capitalista.

Todos y cada uno de estos posicionamientos son propios de la izquierda más radical. Pero por si quedaba alguna duda, el manifiesto incluye un párrafo que elimina cualquier tipo duda:

“Este año nos unimos al grito global lanzado por las mujeres en Brasil, en EEUU, en Italia, en India y en otras partes del mundo frente a las reacciones patriarcales por el avance de las mujeres en el logro de nuestros derechos, y frente a una derecha y extrema derecha que nos ha situado a mujeres y migrantes como objetivo prioritario de su ofensiva ultraliberal, racista y patriarcal”

Al leer este párrafo, la pregunta es inevitable. ¿Todas las mujeres son de izquierdas? Si así fuera, la izquierda tendría un 75% de los votos. Pero las encuestas nos dicen que en estos momentos los votos de izquierdas no llegan ni a la mitad del censo electoral.

La realidad es que es el movimiento feminista, no las mujeres, el que es abrumadoramente de izquierdas. Lo que está pasando es que la izquierda está utilizando la causa de la mujer para imponerse a la derecha. Una vergüenza, una inmoralidad y un escándalo.  Y lo peor es que todo está siendo generosamente nutrido de fondos públicos que, con la excusa de ir destinados a políticas de igualdad, va a alimentar a una horda de izquierdistas rabiosas que actúan como una auténtica milicia no armada de los partidos de izquierda radical y del PSOE.

Por eso creo que lo que han hecho PP y VOX es lo correcto. No tiene sentido que partidos que no son de izquierda asistan a este tipo de aquelarre. Y es necesario denunciar la utilización que la izquierda hace de la mujer y alertar a los que acuden a esta manifestación de que están siendo suciamente manipulados.

Lo que no acierto a comprender es la asistencia de Ciudadanos. La actitud de Ciudadanos me recuerda al comportamiento de los partidos liberales y socialdemócratas que mostraban simpatía por la causa de la URSS y se mostraban dispuestos a establecer alianzas con los partidos de obediencia soviética. Despreciados por los comunistas, que se referían a ellos como “tontos útiles”, eran utilizados como meros peones de Moscú en sus planes para extender el comunismo a lo largo y ancho del planeta.

Abucheadas por las radicales, las mujeres de Ciudadanos se manifestaron el viernes contra el libre comercio, el capitalismo y las leyes anti migratorias. Pero, sobre todo, se manifestaron contra ellas mismas, ya que lo hicieron contra una “derecha y extrema derecha” en la que la izquierda incluye a Ciudadanos.

Los organizadores de la manifestación y los partidos de izquierda se congratularon de la asistencia multitudinaria y quisieron contraponer la participación a la de la manifestación que en Colón hace unas semanas convocaron PP, Ciudadanos y VOX. Estaba claro que su objetivo no era reivindicar la igualdad de las mujeres, sino dar el pistoletazo de salida de una campaña electoral muy reñida en la que los españoles tendremos que elegir entre un gobierno del PSOE y Podemos apoyado por los separatistas, o una alternativa formada por los partidos del centro y de la derecha.

¡Qué pena me dio ver a Inés Arrimadas, adalid que fue en su día de la resistencia contra el separatismo, convertida en la tonta útil de la izquierda radical!