Las 20 patrañas de un self-made man del siglo XXI para alcanzar ‘el éxito’

Sustituyo el proverbial “señoras y señores” por un “mujeres, hombres, viceversa y viceversa bis” para empezar con éxito este artículo plagado de sabios y redentores consejos.  

1). “Una mala persona no llega nunca a ser un buen profesional”

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La lista de bellacos, rufianes, malandrines, tramposos, trepas, caraduras, listillos, paniaguados, desgarramantas, psicópatas empresariales, “yuppies” “killers” y “destroyers” con puestos de notorio raigambre y renombrado prestigio se debe a que gozaban de una arcangélica bondad antes de lograr tamañas distinciones. El veneno apareció, por ensalmo y azares del destino, en sus venas poco después de alcanzar la cúspide del “éxito”, empezó a fluir dicha sangre ponzoñosa al albur del tempus fugit. Hasta entonces, siempre gozaron de una paradigmática, hiperbólica y arrolladora bonhomía. Fueron corrompidos por el poder. Antes, eran beatos.  

2). “Puedes hacer todo lo que te propongas”

Si no eres capaz de derribar un muro fabricado por Donald Trump, es porque no te lo has propuesto con ahínco e ilusión.  Si no puedes embestir de frente a un camión en marcha, se debe a que te sobra horchata en las venas y a que adoleces de falta de arrojo, frenesí, bravura y valentía. La mente lo puede todo. Incluso nos permite volar y levitar. El problema es que, como dicen los expertos de no sé cuál universidad de Estados Unidos, nada más que la aprovechamos en un 10%. Uno de los retos del hombre moderno y de este siglo (el más próspero de la historia de la humanidad, qué duda cabe) es aprender a gestionar el poder de la mente. Somos la generación mejor preparada y los elegidos para asumir este decisivo reto.

3). “Empezó como botones y llegó a director general”

Suena muy bonito y no niego que sea posible. Sólo te digo que cuando te cuenten que un botones llegó a director general, recuerda que las historias, aparte de presentación y desenlace, tienen nudo o desarrollo, es decir, unos hechos intermedios.

Un botones que llegó a director general es porque seguramente, entre medias, se puso a estudiar una carrera o hacer cursillos orientados a tomar las riendas de una empresa con aplomo y bizarría, aparte de a pelotear a sus superiores con superlativa destreza. No trepó hasta tan alto simplemente por hacer bien su trabajo, sino que recurrió a estrategias de profundísima cavilación para pegar semejante zancada. Todo tiene un porqué, por extremadamente bonito que suene. Como he dicho ut supra, las historias, además de un inicio y una conclusión, gozan de unos sucesos intermedios.    

4). “Si quieres llegar alto, tienes que empezar desde abajo”

No es mentira, aunque esta manida frase se suele pronunciar con tal énfasis que parece que es preciso comenzar desatascando tuberías en un despacho de abogados para convertirse en el letrado más temido y respetable de los juzgados.

5). “Si quieres que te contraten en una empresa, pon en el currículum que eres proactivo, dinámico, emprendedor, receptivo, abierto, soñador, cosmopolita, que te encanta viajar, que hablas árabe y chino, que amas tu trabajo, que haces deporte a menudo, que tienes capacidad de resiliencia y liderazgo, y también, que curraste sirviendo hamburguesas en Londres para saber lo que es duro y crecer como persona”

Estoy convencido de que si llegas a una entrevista de trabajo y vomitas este discursito emotivo e ilusionista, tu interlocutor va a quedarse tan estremecido de emoción, tan palpitante de vida y tan hormigueante de ilusión que no sólo va a contratarte, sino que va a ascenderte a manager sin pasar por junior, senior ni becario.

6). “Trabaja en lo que te gusta sin pensar en el dinero y éste vendrá solo”

Por muy jodido, anegado, derruido, arruinado, segado y socavado que esté un sector, por muy copado que esté por los dinosaurios que llevan lustros y decenas aplatanados en la poltrona y cerrados en banda a savia nueva, si tú le echas garbo, tesón, coraje y pasión, te acabarán poniendo la alfombra roja al son de trompeteos angelicales.

7). “El éxito está en tu esfuerzo”

No importan las buenas o malas elecciones. Si te esfuerzas, triunfarás en la vida. Si cavas en busca de un áureo y resplandeciente tesoro en la dirección equivocada, éste aparecerá por arte de birlibirloque. Si recorres una senda de perdición, por tormentosos y empantanados derroteros de cañadas oscuras, el camino de la salvación se abrirá paso en tu recorrido por arte de magia.  

8). “La verdadera base del conocimiento está en desaprender”

Para adquirir sabiduría, no leas, intenta olvidar todo lo que te han enseñado, desprenderte del veneno que te han inoculado en la mente. La clave está en desaprender, en desandar lo andado, en despojarte de las estructuras de conocimiento que han cimentado en tu intelecto, en el deconstructivismo. ¡Viva Derrida y Wittgenstein!

9). “Un buen método para reflexionar es colocarse, todos los días, durante 1 hora, frente a una pared blanca”

Hace tiempo, leí un artículo en el que un cantamañanas del esnoblishment decía que el mejor método para reflexionar era postrarte, a diario y durante una hora, delante de una pared blanca. La razón que arguyó es que meditar en soledad y sin ruido te puede llevar a crear hasta una milenaria religión, poniendo como ejemplo a Jesucristo y sus cuarenta días de travesía el desierto. Que los profetas llevasen anunciado su llegada siglos atrás y que el ángel se anunciase a la Virgen María, no cuenta. Jesús descubrió que es Dios Hijo dando un garbeo por unas dunas y tostándose frente a un sol abrasador. Siendo Dios, no lo sabía de antemano, le hizo falta retirarse lejos a meditar.    

10). “El que no monta una empresa es porque le falta valentía”

Admiro a los que montan empresas (de hecho, mi mujer y yo engrosamos dicha lista de emprendedores modélicos y startupers de moda, muy “in” y 8.0, además de que tenemos hermanos, padres y ancestros que han gestado negocios de sus entrañas creativas, lo cual nos convierte en una estirpe rematadamente VIP), pero no sólo hacen falta agallas y cojones para dar a luz una pyme, sino dinero, tiempo, imaginación, posibilidades, mentalidad tremendamente práctica, una coyuntura o situación favorable, que lo que se te dé bien, lo que te guste o lo que se te ocurra comulgue con lo que demanda el mercado, gente dispuesta a ayudarte a nivel emocional o económico, una persona que se asocie contigo en caso de que hiciese falta, potra, suerte…

Por ejemplo, mis negocios de la más diversa índole, desde financiera e inmobiliaria hasta comunicativa y periodística, los he montado gracias a determinadas personas que han aparecido en mi vida y sin las cuales no hubiese ni empezado. Esto es un ejemplo de que no sólo hace falta intrepidez, audacia e ilusión para engendrar una empresa. No se reduce todo al tamaño de los cojones. Tampoco, crear una startup te convierte en mejor persona.

11).  “Si montas una empresa y no funciona, es porque realmente no crees en tu proyecto”

Si montas una empresa y no funciona, es porque no has cubierto lo que demanda un público determinado, por grande o selecto que sea, no porque no creas en tu proyecto. Supina y somera gilipollez de frase hecha.

12). “Ámate primero a ti mismo y cuando estés bien contigo, ayuda a los demás”

Esta frase hecha es una justificación, con ropajes teológicos, del individualismo, del ir a tu bola, a tu rollo y pasar de los demás, por la simple y llana razón de que nadie está del todo bien consigo mismo. Es más, estoy firmemente convencido de que una de las causas de las frustraciones de hoy en día es que tenemos el corazón poco puesto en Dios y en el prójimo, lo cual nos conduce a caer en el sufrimiento más plañidero, en la tristeza más punzante y en el llanto más exasperante.  

13). “No existen las malas elecciones, sólo hay distintas maneras de elegir”

Los errores son una invención medieval y un instrumento del heteropatriarcado para generar culpabilidad en la mujer por desatender sus deberes conyugales y asumir su papel como madre.  

14). “No busques trabajo y el trabajo vendrá a ti”

Tú vales un potosí y aunque a los demás no les importes ni un ardite, si te haces respetar y valorar, un cazatalentos notará a distancia tus vibraciones de todoterreno y quedará abducido por tu aura de purasangre, para acudir a la puerta de tu casa a ofrecerte un puesto superior al de él.   

15). “No compres casa ni te hipoteques, alquila y estarás comprando tu libertad”

Eso de comprar coche y casa son cosas del pleistoceno. Los bienes propios y la propiedad privada son baluartes paleoconservadores, al igual que el matrimonio para toda la vida, que te conminan, compelen y constriñen a vivir estabulado en una patria determinada, a permanecer enclavado, enriscado, enfrascado y enrocado en una nación y localidad concretas, lo cual fomenta el nacionalismo, elevando muros trumpistas a tu libertad de movimiento cosmopolita, obstaculizando tu capacidad de deambular a tu antojo y albedrío por el globo terráqueo, por este precioso planeta bañado en esmalte azul y adornado con manchas de color café. Hay vida más allá del domus, la familia, la gens y la patria potestad. Evoluciona, hermano.

16). “Si un trabajo no te motiva, renuncia a él por mucho dinero que te ofrezcan”

Como he señalado en renglones anteriores, “si trabajas en lo que te gusta sin pensar en el dinero, éste vendrá solo”. El éxito no depende del sector en el que te involucres ni de la suerte que pueda arroparte, sino de que algo te motive y se te dé bien. Por lo tanto, renunciar a tus sueños por un copioso o abundante sueldo, es pan para hoy y hambre para mañana. Sé valiente y renuncia. No dejes que la serpiente eleve murallas en tu senda con jugosas, almidonadas, acharoladas y almibaradas manzanas. Recuerda que Adán fue un “loser”.  

17). “Vida sólo hay una: ¿Vas a renunciar a tus sueños simplemente por un buen sueldo?”

Sólo se vive una vez. Aunque cobres una bazofia y comas de latas de atún, tienes la obligación de hacer lo que te gusta. La felicidad, en ocasiones, es vivir motivado en un hogar agrietado, sin luz, calefacción ni agua potable.

18). “Para saber lo que es la vida, me fui un año de au pair”

Si no te vas un año de “au pair”, no tienes ni puta idea de lo que es el sufrimiento, la abnegación, el sacrificio personal, cocinar y saber moverte.

19). “Para hacerte un hombre, tienes que ir a un colegio mayor”

Si quieres convertirte en un hombre hecho, derecho y de provecho, estás en la obligación de sufrir las más sádicas y maquiavélicas novatadas. Quien no ha sido víctima del escarnio,  la mofa y la befa, no sabe parar los golpes de sus adversarios, ni sortear a sus maltratadores psicológicos. Ir a un colegio mayor desarrolla, en tu fuero interno, en tu equipaje sentimental, los anticuerpos que te inmunizan frente a las ofensivas de la gente tóxica.   

20). “Para que tus niños desarrollen su inteligencia, es bueno contratar a dos criados que les hablen en chino y en inglés”

Está científicamente probado que los idiomas multiplican por cincuenta tu inteligencia, ya que, como dijo una profesora de inglés que tuve, “wide your horizons and open your mind”. Por lo tanto, si queremos desarrollar, desde la más tierna y temprana infancia, el intelecto de nuestros hijos, hemos de incidir, con particular denuedo, en los idiomas y especialmente en el aprendizaje de las lenguas universales, como el chino y el inglés.

 

por Don Pepone.

Español a degüello y a porfía, incluso para pecar. Cristiano viejo y católico devoto, arruinado de rancio abolengo o nuevo pobre (de esos que llevan Loden dentro de un coche desvencijado), instruido en las letras (todo un diccionario con patas vigorosas y adiposo vientre), amén de un guerrero indomable (de aquellos que todavía enristran la falcata íbera y empuñan guadañas), pero, también, me considero algo truhán, pillo, bandolero, zascandil, amante del vino, pecador de gula (sólo con comida española, que conste) y expichabrava o donjuán redimido, siempre leal a su Doña Inés, además de obnubilado por su refulgente belleza. Me caracterizo por ser un hombre atemporal, la salvación de cada época, según el ilustre Chesterton. Soy un caballero medieval exiliado en el siglo XXI, un sevillano de corazón y costumbres metido en el cuerpo de un madrileño, un campechano condenado a vivir como un urbanita, un Quijote adicto a embarcarse en batallas perdidas, hasta el punto de ser capaz de apostatar del Real Madrid para arrodillarse ante el Atleti y curvarse ante el yugo del Betis. Este soy yo y esta es mi circunstancia.