La alcaldesa que toma el lugar del cura

Habíamos descansado de los ‘bautizos civiles’ durante un tiempo, pero los laicistas vuelven a la carga. La alcaldesa de Getafe, la socialista Sara Hernández, anuncia que en febrero pondrá a su Ayuntamiento a hacer la competencia a la Iglesia.

Siempre se ha dicho que mucha gente, sobre todo mujeres, se casaba por la Iglesia para lucir un traje y dar una fiesta. Cada vez hay menos matrimonios y bautizos religiosos en España, fruto sin duda de la ‘primavera del Concilio’, pero el deseo de montar una pachanga y de ser el centro de atención es inherente al ser humano, sobre todo al más hortera. Para satisfacerlo y, además, dar un pellizco a los católicos, varios alcaldes ‘progresistas’ se han empeñado en montar ceremonias de ‘acogimiento civil’.

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La alcaldesa de Getafe y secretaria general del PSOE madrileño ha decidido poner al servicio de algunos vecinos el salón de plenos municipal para sus saraos y sus fotografías, siempre que éstos consistan en permitir que ella o un concejal les adoctrine sobre la manera de convertir a su niño o niña en un buen ciudadano, obediente a los políticos y a los dogmas progresistas.

Como otros alcaldes de izquierdas (¡a ver cuánto tardan los de Ciudadanos en copiarlo!), Hernández instará a los padres a que traten bien al niño porque lo manda la Convención Internacional de los Derechos de la Infancia y a que le eduquen en los valores de la Constitución. Supongo que también en pagar impuestos, respetar las ordenanzas de medio ambiente y temer el calentamiento global. Robespierre se habría conmovido ante semejante ciudadano en agraz. En vez de regalar el Catecismo a los padres, la alcaldesa les regalará la Carta Municipal de Ciudadanía del Niño y la Niña.

¡Es todo tan aburrido, pedante y patético! ¿Acabará así el mundo, con un bostezo y el sonido de un sello puesto en un papel oficial?

El matrimonio (entre un varón y una mujer) y las honras fúnebres son instituciones que han acompañado a los hombres desde el principio de los tiempos. Por eso, los viejos juristas las califican de propias del derecho natural y las encontramos en todas las civilizaciones. Sin embargo, el bautismo es un sacramento exclusivamente cristiano, instituido por Jesucristo. Y por tanto cuando los ateos, los progresistas o los librepensadores lo ‘ofrecen’ en oficinas municipales en realidad están usurpando un acto esencialmente religioso.

Del Demonio aseguran los teólogos que es el mono de Dios (Simius Dei): le imita aunque con una finalidad perversa; en ocasiones para ridiculizar su obra. ¿Y no es una imitación la ‘ceremonia de otorgamiento de ciudadanía’ o la boda oficiada por una concejal vestida de princesa Leia? ¿No es un quiero y no puedo?

A mí me llama la atención que los alcaldes progresistas nunca se ofrezcan a los judíos para realizar circuncisiones laicas o a los testigos de Jehová para inmersiones civiles en la piscina municipal o a los musulmanes para degollar corderos de acuerdo a las ordenanzas.