Golpistas, sinvergüenzas…y encima votan

“Para que el mal triunfe, sólo se necesita que los hombres buenos no hagan nada” (Edmund Burke).

Era la crónica de una muerte anunciada. La de verdad, no la novelesca. Quien la sigue, la consigue. El Mundo, tristemente hoy, es de los pesados, y, con esa insistencia característica del fanatismo, los intolerantes han obtenido finalmente su premio gordo, y también el de consolación: firmar el acta de defunción del centenario Zoo de Barcelona, y conseguir de paso tres elefantes con los que, por fin, empezar a saquear los bolsillos de los ingenuos a base de limosneo y mendicidades varias.

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Antiguamente los animales eran robados a sus dueños por cuatreros enmascarados. Y se les colgaba por ello. Hoy, los barceloneses, dueños de los animales de su zoo, han sido víctimas del moderno cuatrerismo, desvergonzado, y sin antifaz. Y en vez de la horca, la delincuencia encubierta ha recibido, encima, un sonoro aplauso. 

Hoy, con un plan de los eco/vegano/animalistas (E.V.A.) cuidado al milímetro, y en el último pleno de la legislatura, el ayuntamiento de Inmaculada Colau ha firmado la sentencia de muerte del zoo barcelonés de La Ciudadela. Tal cual. Con la ordenanza aprobada hoy, todos los animales del zoológico que según el consistorio de la Ciudad Condal no estén en peligro de extinción, tendrán prohibido el reproducirse. Tal cual. Y añade el articulado además que, todos los ejemplares del parque que estén en buenas condiciones de salud, serán traslados obligatoriamente a refugios, “santuarios” o equivalentes (es decir, a otros recintos similares al parque barcelonés o peores, pero que en sus puertas y fachadas no cuelguen el cartel de zoo sino el de “santuario”). Y lo escribo entre comillas, porque en esos lugares no hay santos -que es la definición justa de la palabra-, sino cuatreros, que en vez de cobrar una entrada al visitante, lo sangran a base de apadrinamientos, mercadotecnia, donaciones, PayPal, Teaming, Crowfunding, etc, etc… Un negocio millonario para aprovechados sin titulación académica, pero expertos en chupar del dinero público a base de sangrar el bolsillo de los españoles de bien.

Lo realmente indignante de este atentado prohibicionista contra los derechos y libertades de los barceloneses, es que la orden vino de fuera. Concretamente de la fundación de un suizo metomentodo (y recientemente fallecido) que desde los setenta no hizo otra cosa que vivir del cuento del ecologismo, y de las herencias de un montón de incautos: el Sr. Franz Weber. Con tentáculos por todo el planeta, y, en España, también, claro.

La sucursal E.V.A. de la Fondation Franz Weber en nuestro país, es el grupo radical LIBERA!, comandado por un tal Leonardo Anselmi (argentino con piquito de oro, inasequible al desaliento, y capaz de venderle una nevera a un esquimal). Este Anselmi (que ya consiguió hace unos años el metérsela doblada a los barceloneses con su prohibición de los toros), es el que, junto a otros actores como InfoZoos, el Proyecto Gran Simio y la plataforma Zoo Siglo XXI, ha conseguido a base de mentiras convencer a los políticos de un supuesto -e inexistente- maltrato animal en los zoos de medio mundo, liderados precisamente por el barcelonés.

Junto a BComú, han votado a favor de la ordenanza, como no, los golpistas e indepentistas del PDeCAT y ERC (y un sujeto llamado Juanjo Puigcorbé que dice que es actor), oponiéndose a ella PP, PSC y CD’s y absteniéndose la CUP. Nada más conocerse la consumación del delito, los responsables y trabajadores del Zoo de Barcelona se han puesto en huelga, pronosticando que éste, es el inicio del fin de una instalación inaugurada en el 1892, y que es además el hogar de más dos mil animales de trescientas especies diferentes. De ahora en adelante y por imposición golpista, sólo once especies autóctonas podrán vivir en el Zoo de Barcelona (quiero creer que ibéricas, y no sólo catalanas): un sapo, un tritón, dos tortugas, una gacela y seis pájaros. Eso es todo. Y de nada le han servido a la Colau las más de trescientas alegaciones de universidades y de la comunidad científica internacional. El analfabetismo ambiental de la regidora catalana y su trasnochada ideología política, han pesado mucho más que el bienestar animal, el conservacionismo científico y los derechos y libertades de los barceloneses.

Quienes ya andan frotándose las manos, son Brigitte Bardot y sus socios en cierto “santuario” francés para elefantes. Costó un dineral y, desde su apertura hace unos años, no tenían paquidermo con el que mendigar y llenar la caja. Cuando lo del accidente de carretera el año pasado aquí, en Albacete, sufrido por el Circo Gottani y en el que muriera una de las cuatro elefantas del domador Joy Gärtner, los cuatreros E.V.A. de Anselmi y sus adláteres -con el PACMA a la cabeza-, ya intentaron por activa y por pasiva “robar” los paquidermos a su dueño para llevarlos al “santuario” francés. No pudieron. Gärtner, ante la amenaza intolerante y posible complicidad política y judicial en su contra, se marchó con sus animales fuera de España. Después, lo intentaron con Dumba, una conocida elefanta propiedad de una pareja de domadores afincados en Barcelona. Tal fue la presión, que el matrimonio tuvo que trasladar a su animal a los terrenos protegidos de una reconocida fundación zoológica sevillana, para blindarse así ante un posible robo de un miembro de su familia (que eso es Dumba para ellos: como una hija). Hoy, los cuatreros se han quitado por fin el embozo de la cara: Alejandra García, la activista de LIBERA! que ha leído en la sala de plenos la modificación de la ordenanza de Colau antes de su votación, se ha mostrado “feliz” porque ya sabe a que “santuario” del sur de Francia, serán extraditadas Susi, Yoyo y Bully, las tres elefantas asiáticas del Zoo de Barcelona: el de Brigitte Bardot, obvio.

La persecución enfermiza y obsesiva contra el Zoo de Barcelona y su condena a muerte cuya sentencia ha sido firmada hoy por los separatistas catalanes, no es ni mucho menos improvisada. Largo tiempo lleva el encantador de serpientes de Leonardo Anselmi y sus secuaces, adoctrinando a la ciudadanía contra los zoos del Mundo y el de Barcelona en particular, desde sus bien pagados altavoces de la progresía. El más pestilente de todos, como no, ese diario de pre-Escolar llamado “El Estercolero.es” (las comillas son pura ironía de mi cosecha personal).

En un artículo del 20 de marzo del 2018, la señora Lucía Blanco firmaba en ese diario un vomitivo panfleto titulado «No son humanos, pero… ¿son personas?», en el que adoctrinaba a los lectores hacia la justa demanda de considerar jurídica y legalmente como “personas”, a los cetáceos, los elefantes y todos los simios antropoides del planeta, con el fin de dotarlos de derechos. En dicho texto, se felicitaban por la sentencia de una juez que otorgó el “hábeas corpus” a una chimpancé, “secuestrada” finalmente de un zoo argentino por los E.V.A. Cecilia, que así se llama la simia, vive hoy, claro, en un lucrativo “santuario” de Sorocaba, en Brasil.

El lector que es capaz de aguantar la lectura del mencionado tabloide, se encuentra con lindezas tales como la de poner en duda que los enfermos en coma irreversible sean considerados “personas”, o la afirmación de que “las diferencias biológicas entre los grandes simios, son sólo ligeramente mayores a las que existen entre grupos de humanos de distintas partes del Mundo”, por lo que bien pudieran ser considerados también como “personas”. En este sentido, se anima en el texto a promover la defensa de todos los simios cautivos en zoos, como se defendió a los esclavos en su momento, puesto que “no son algo sino alguien”. Y no sólo en los tribunales sino también en la opinión pública… “ejerciendo como lobby político para incidir en la educación”. De esta manera, se “cambiaría el paradigma, y se empezarían a definir las características necesarias para ser persona en abstracto, sin necesidad de anclar este concepto al ser humano”.

Dado que uno de los simios más famosos del Mundo vivió precisamente en el Zoo de Barcelona, en otro artículo adoctrinante del 23 de noviembre del 2018, Claudia Roca Martínez firmaba una nueva oda infumable titulada «Copito de Nieve y la colonia franquista de Barcelona». En ella, se evangelizaba en contra del Zoo de Barcelona, reprochando con ojos del siglo XXI su historia desde el XIX, tratando así de considerar a Barcelona y su zoológico, una suerte de potencia colonial en Guinea Ecuatorial a semejanza de lo que fue, el Congo Belga de Leopoldo II. Así, se adoctrinaba nuevamente al lector en la supuestamente vergonzosa historia del zoo barcelonés, que, de la mano del franquismo, por lo visto, esclavizó a los guineanos robándoles todo su patrimonio, incluido ese famoso gorila blanco llamado Copito de Nieve. El texto, oscuro por la infinita sombra de la Leyenda Negra, no tiene desperdicio. Cito literal algunos párrafos:

– “La exhibición de Copito hizo que todos los zoos del mundo quisieran tener un ejemplar como él y aumentaron las capturas de gorilas en África (…) Copito fue un caso excepcional en una política dirigida a la captura sistemática de animales, un negocio de animales vivos bajo presupuestos científicos (…) El zoo explotó genéticamente a Copito hasta la extenuación, tratando de conseguir otro gorila blanco, a pesar de que su valor científico y ambiental fuera nulo. Era un valor económico en la lógica de la exhibición (…) Guinea fue un ejercicio de dominio colonial (representado en Copito) que se apropiaba sistemáticamente del pasado, de la Naturaleza, de los bienes y de otros recursos locales. Un saqueo del hombre blanco en nombre de la cultura, la ciencia y el arte, amparado por la religión y la mediación política franquista (…) Los zoos son un error histórico, un símbolo del colonialismo del ser humano sobre otros humanos y sobre el resto de la Naturaleza, un hecho que demuestra con meridiana claridad que el permitirnos explotar la Naturaleza en el fondo nos permitió explotarnos a nosotros mismos (…) ¿No son los zoos un símbolo claro de la colonización del humano sobre el resto de las especies? Los animales son otras naciones, otros pueblos dotados de relaciones políticas, familiares y emocionales. Reducir su importancia no es más que una excusa para hacer con ellos lo que nos de la gana, incluso usar su sufrimiento como negocio (…) Franquismo, colonialismo y zoológicos como lógicas políticas, sociales y científicas son cosas que han de pertenecer definitivamente al pasado.”

No contentos en el diario de “pre-Escolar” con tamaña colección de mentiras evangelizantes, Claudia Roca Martínez volvía a la carga en sus páginas hace un par de semanas -el 15 de abril concretamente-, con una puntilla amarillista destinada a convencer a los políticos barceloneses que aún no tuvieran clara la sentencia a muerte del Zoo de Barcelona, de que había que firmar obligatoriamente su prohibición por la puerta de atrás y sin que la ciudadanía se enterara demasiado. Transformación y no prohibición, eran las palabras clave. De esta manera, en un artículo demencial y pro-conspiranoico titulado «Desenmascaran los lobbies del tráfico legal de especies a través del portal LaManoDetrasDelZoo.org», la tal Roca Martínez, declaraba que las asociaciones científicas internacionales de zoos y acuarios, encabezadas principalmente por la World Association of Zoos and Aquariums (WAZA) y por la European Association of Zoos and Aquariums (EAZA), habían enviado recientemente cartas abiertas al Ayuntamiento de Barcelona instándole a votar en contra de la iniciativa ciudadana ZOO Siglo XXI para prohibir la reproducción de animales en el zoo barcelonés mediante ordenanza; precisamente, la aprobada ahora en el pleno de mayoría independentista.

En el artículo, se intenta convencer al lector de que ambas asociaciones son un lobby mafioso cuyos únicos objetivos son comerciales y no conservacionistas, pues promueven la cría en cautividad de especies como negocio y no con un fin medio-ambiental de repoblación. Se ponen como ejemplo de tal comportamiento censurable entre otros, la nula reintroducción de ejemplares cautivos en el medio natural por parte de los zoos, el sacrificio por consanguinidad para no corromper genéticas, el salvamento mediante compra de algunos delfines en las conocidas como matanzas japonesas de Taijí (secuestro según ellos), o la extracción de algunos elefantes problemáticos de países africanos con sobrepoblación de paquidermos. Mayor colección de mentiras juntas, le aseguro mi querido lector que imposible de encontrar en ningún otro texto. Eso sí, del salvamento del oso panda, el lobo gris mexicano o el cóndor de California por ejemplo, rescatados de la extinción por zoológicos de renombre internacional como el de San Diego entre otros muchos, en el artículo no se dice ni mu. Curioso. Todo mierda para los zoos, con especial inquina en el de Barcelona, objetivo prioritario del artículo, pues se trata de convencer a los políticos que todos sus profesionales son un conjunto de maltratadores ávidos de dinero y a las órdenes de una organización mafiosa y criminal. Tal cual.

Y como detrás de tamaña campaña mediática se encuentran todos los vividores, cuatreros, sanguijuelas y chupa-bolsillos o subvenciones antes citados (InfoZoos, Proyecto Gran Simio, FAADA, Zoo Siglo XXI, PACMA, LIBERA! Fondation Franz Weber, etc), dirigidos en España por el argentino sin oficio conocido del piquito de oro, pues acababa el artículo haciendo un llamamiento a la movilización anti-fascista (parece ser que los zoos, como la caza, pesca o toros, siempre son de derechas), promovida por Leonardo Anselmi frente a la Plaza Sant Jaume… “para reclamar el cumplimiento de las promesas hechas hace años, las de un zoo moderno, compasivo y al servicio de los animales y el planeta (…) Demostremos a los lobbies de lo que es capaz el movimiento animalista organizado”, declaraba al “Estercolero.es” el importado de Anselmi, coordinador de la plataforma ciudadana ZOO Siglo XXI.

Así fue como se gestó la conjura para acabar con el centenario zoo de la Ciudad Condal. Su director, obviamente ha dimitido y, los trabajadores como decía más arriba, acaban de anunciar una huelga indefinida. Negro futuro se avecina pues para todos ellos y sus más de dos mil animales.

Curiosa es la historia de España. En ningún país del Mundo se había dado nunca la circunstancia de que, los perdedores reales de una guerra, se convirtieran con el paso de los años en los vencedores morales de la misma, abrazando el poder gracias a la sumisión de quienes no supieron defender sus conquistas. Merecemos llorar como Almanzor, y que nos acaben cortando a todos la cabeza… por “maricomplejines”.

por Álex N. Lachhein.

Naturalista de campo, articulista en prensa, y divulgador medio-ambiental en programas de radio como «Caza, Pesca y Naturaleza” (Intereconomía Radio), o «Cuarto Milenio» (Mediaset).Álex N. Lachhein ha trabajado en varios parques biológicos de nuestro país y participado en infinidad de producciones tanto de cine como televisión, en calidad de “Animal Trainer”, siendo a día de hoy, uno de nuestros más acérrimos paladines por la supervivencia del mundo rural.Gran experto en el trabajo de comunicación conservacionista tras más de treinta años de profesión trabajando con animales de todo tipo, es hoy una de las figuras públicas más combativas y polémicas frente al alarde de analfabetismo medio-ambiental y objetivo prohibicionista, del nuevo movimiento eco/vegano/animalista que parece invadir nuestra sociedad occidental de la mano de la corrección política y el marxismo cultural.