El odio de Willy Toledo

Sería bastante hipócrita hacerse de nuevas al respecto del nivel moral o intelectual de Willy.

Sus bufonadas no pasarían de ser una triste anécdota si no fuese porque llueve sobre mojado en un país que ha sido víctima del genocidio perpetrado hace ochenta años sobre sacerdotes, frailes y monjas – además de seglares católicos, simples creyentes -, perpetrado por el Frente Popular durante la guerra civil.

Casi 7.000 religiosos y varias decenas de miles laicos fueron asesinados por su condición de católicos. Un genocidio – lo fue, de acuerdo a la definición del derecho internacional- acaecido tras décadas de agitación anticlerical y anticristiana, permitida y tolerada desde el poder.

Esa propaganda alcanzó su culminación durante la II república y se vio refrendada e impulsada por las políticas gubernamentales durante el primer bienio, entre 1931 y 1933, y tras el fraudulento triunfo del Frente Popular en 1936.

La extrema crueldad de lo acaecido en España solo se explica por la existencia de masas intoxicadas por sujetos del jaez de Willy, rebosantes de odio, pero tremendamente eficaces en proporcionar una coartada ideológica a esas masas necesitadas de una causa.

El que el Observatorio sobre Intolerancia y Discriminación de los Cristianos en Europa, acabe de publicar unos datos – para los años 2016-2017 – que sitúan a España como el segundo país en cristianofobia de Europa, debiera ser motivo de una profunda reflexión.

Cosas como los impunes llamamientos cristianófobos de Willy prologaron el genocidio de los católicos en los años treinta. Si la expresión de ese odio no encuentra hoy el adecuado reproche penal – para Willy se justifica el genocidio, “algo habrían hecho”- podremos afirmar, sin temor a equivocarnos, que estamos en las vísperas de una indisimulada persecución.

por Fernando Paz.

Fernando Paz Cristóbal, nació en Madrid, en cuya universidad complutense estudió historia, a lo que se ha dedicado profesional y vocacionalmente durante estos años. Además de profesor, ha publicado cinco libros de su mano y ha participado en otras dos obras colectivas.Colaborador en varias publicaciones digitales, interviene con regularidad en los medios del grupo Intereconomía, en cuya televisión dirige y presenta diariamente un espacio dedicado al mundo de la historia y la cultura, “Tiempos Modernos”.