Cuentas pendientes

Como mañana terminamos el año, no quería perder la oportunidad de pedir desde aquí algunos perdones. En primer lugar a Juanma Moreno Bonilla, al que en un artículo llamé -no me entrecomillo para citarme a mi misma que me parece lo peor- el mejor candidato que se puede tener para no ganar nada nunca. Perdón señor Bonilla. No había tenido en cuenta a Juan Marín. Es incluso peor. Y aun así ha multiplicado por dos su resultado. Lástima -o no- que ahora esté haciendo las cosas tan mal con esa reunión el día de Navidad con Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo medio escondidos en una cafetería de una estación.

En segundo lugar quería disculparme con Pablo Echenique, del que me pregunté otra semana si sería el tío más tonto que pulula por España. Perdón porque a la vista está que me quedé muy corta. Lo de acusar a los periódicos de pedir el voto para VOX por usar una foto de sus actos de campaña en la que hay un fondo que pone “Vota a VOX” es mucho hasta para él.

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Y ahora, con la conciencia tranquila para acabar el año en paz, ya puedo pasar a comentar la semana. Como yo vaticiné -tampoco hay que ser un lince- la hemos pasado de lo más tranquilos con nuestros queridos políticos de vacaciones. Con Pedro Sánchez algunos están muy enfadados porque dicen que felicitó el ramadán y no ha sido capaz de poner ni un “Feliz Navidad” en Twitter, pero yo creo que Moncloa ha declarado la Navidad “secreto oficial”. Como todo: el sueldo de Begoña, el coste de que vaya a los viajes, el de la boda del cuñado, el de los propios viajes de Pedro Fog… Lo podían declarar secreto a todo él y no perdíamos nada.

Yo tenía pensado esta semana escribir de lo mal que se portan los niños de hoy en día después de varias comidas que tenía con familia y amigos, pero me ha parecido que todos a los que he visto se portan fenomenal, así que he tenido que volver a mis obsesiones políticas. Puede ser que esté de tan buen humor por el mutismo de Sánchez que me parezca todo bien o que ahora que tengo un bebé de 11 meses que a veces chilla por la calle como un desaprensivo me haya vuelto más tolerante. Creo por el tono, es de alegría cuando ve algo que le gusta, pero igual viviendo en el centro de Madrid pega alaridos de horror al ver como nos tiene todo de sucio Carmena o los sitios para aparcar en batería marcha atrás que ha puesto. Deben tener un propósito, pero todavía no lo hemos descubierto.

Mi marido no ha tenido tanta suerte con el tema niños. Ha estado en una comida de amigos y alguno tiene hijos preadolescentes que dieron bastante murga pero claro, a los niños les dices que les van a traer carbón los Reyes si no se portan bien y paran un ratito. A unos de 11 años que se dedican a echar spray a los demás o les dices que va a venir la Mara Salvatrucha -y tampoco creo que les importe- o a ver qué haces.

Espero que esta semana de Navidad que queda sea igual de tranquila. Seguramente la alcaldesa de Madrid nos tenga alguna cosa preparada para la cabalgata como un Rey Mago con una túnica estampada de papelinas de droga. Después del Gaspar con hojas de marihuana de 2016 -y aun así tenía la túnica más bonita de los tres Reyes- sería la progresión lógica. De Baltasar igual puede hacer alguien del Sindicato de Manteros, que a mi es una cosa que me alucina que exista, ¿por qué no un Sindicato del Crimen directamente? Pero la buena noticia es que probablemente sea la última Navidad que se empeñan en fastidiar esta señora y su Grinch particular, Rommy Arce, que ha eliminado un concurso de villancicos en Arganzuela que se llevaba haciendo muchísimos años.

Podemos, sus sucedáneos de Ahora Madrid y demás han acabado siendo como el timo de la estampita, que según he leído estos días se sigue haciendo. Todavía hay tres o cuatro que pican, pero ya. Lejos queda 2014 cuando lanzaron la etiqueta de #NochebuenaconPodemos para que la “gente” hablara a sus familiares del partido durante las cenas. Si ahora piden que la gente hable de ellos y lo comparta en redes sociales los millones de respuestas mencionándoles la mansión de Iglesias y Montero y el asistente sin Seguridad Social de Echenique hacen que se caiga Twitter.

Echenique que por cierto está enfadadísimo con el Rey y ha escrito como 25 comentarios esta semana diciendo que no es nada creíble su discurso navideño sobre la situación de España. No como el suyo sobre los derechos laborales que se lo cree todo quisqui. En honor a mi madre que me regañó la semana pasada por decir que yo no veo el discurso de Felipe VI diré que este año lo vi -por lo menos algún fragmento- y me gustó mucho que no pidiera diálogo con los separatistas. Ya he dicho que estoy muy positiva esta semana. ¡Feliz Año!