8M: Racializadas, psiquiatrizadas y fanatizadas

Hace unos días prometí leerme de cabo a rabo el argumentario de la huelga feminista del 8M; son 30 páginas de majaderías que intentaré resumir en este artículo. Grosso modo, la huelga pide un mundo feminista, comunista, proabortista, sin fronteras y con unos límites claros a la libertad individual. La victimización que impregna el manifiesto se concreta en una serie interminable de reivindicaciones que giran en torno a cuatro temas: violencias, cuerpos, fronteras y economía.

Partiendo de la base de un mundo patriarcal y opresor que maltrata a las mujeres de las formas más peregrinas, estas criaturas justifican y exigen un conjunto de medidas para que el mundo compense su perpetuo y secular sufrimiento. Pero en el fondo también buscan un lugar privilegiado en la sociedad, consumar su venganza sobre los hombres y una imposición de su visión del mundo sobre el resto que consiga el ideal de sistema político, económico, cultural e ideológico que anhelan.

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Concretemos, ¿qué quieren? En primer lugar, privilegios:

– Luchar contra la perversa justicia patriarcal. Quieren que se las crea, que no se ponga en duda su testimonio cuando acusen de algo a un hombre: que se ponga fin de una vez a ese machista y patriarcal derecho a la presunción de inocencia y otros derechos civiles básicos; para esto es imprescindible que el personal judicial y policial esté convenientemente adoctrinado.

– Buscan sentirse seguras en los espacios públicos… pero no con control policial, porque eso las hace sentirse más inseguras; no olvidemos que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son un símbolo del patriarcado y no se juegan la vida para protegernos, sino para oprimir a la mujer.

Limitar las libertades:

– Piden que no se las acose en redes sociales, y menos por ser feministas. Ellas, en cambio, sí pueden insultar a todas las que pensamos diferente.

– Que los medios de comunicación traten el tema de las mujeres como las feministas quieran, siempre considerando al hombre como machista opresor.

– Que la Iglesia, el Estado e instituciones varias no opinen libremente ni disientan de lo que ellas dicen.

– Que se transmitan como referentes sociales a las mujeres de otras razas (ellas dicen “racializadas”, término no reconocido por la RAE y carente de significado, pues la acción “racializar” no tiene sentido)

– Que se asuma que todas las mujeres son deseables (no se atreva ningún hombre a elegir quién le gusta y quién no. El que piense “Contigo no, bicho” se merece ir directo al gulag) y se asuma que son sujetos de placer y de masturbación (sic).

Controlar la educación:

– Piden que se adoctrine a los niños en los colegios con la ideología feminista como materia obligatoria y se demonice el amor romántico.

– Reclaman la impartición de educación sexual en los colegios, sustituyendo a los padres, y que se enseñe a los niños todas las opciones sexuales y de género, la masturbación y el placer como único fin del acto sexual.

– Comida ecológica en los colegios. En el manifiesto no dice que la pagarán ellas de su bolsillo, pero estoy convencida de ello.

Visión distorsionada de la vida y la salud:

– Piden aborto libre -siempre bajo el paraguas de los derechos reproductivos- y gratuito desde los 16 años; es decir, que puedan abortar menores y que sus abortos los paguemos todos.

– Que las mujeres no heterosexuales sean respetadas. Con su constante victimización confunden España con Arabia Saudí.

– Reclaman no ser víctimas del maltrato obstétrico ni tratadas con psicofármacos, porque todos sabemos que cuando vas al psiquiatra éste te encadena a una columna, te pone grilletes en los pies y te apunta con una Walther PPK para que abras la boca y e ingieras las pastillas. Y ahora viene lo mejor: se niegan a sufrir una doble opresión si son “psiquiatrizadas”, por ser mujer y por ser loca (sic).

Feministas sin fronteras:

– Exigen la eliminación de fronteras. Muerte al Estado-nación y a los principios de soberanía e integridad territorial. Revoquemos la Paz de Westfalia.

– Que se cierren todos los CIEs. Así, tal cual.

– Quieren privilegios para conceder asilo a los LGTBI, que se conceda la nacionalidad para todos los extranjeros que nazcan aquí y que a los inmigrantes ilegales -que no pagan impuestos- les paguemos la Seguridad Social.

– Que a las mujeres inmigrantes no se las discrimine en los medios de transporte (sic).

Comunismo y política:

– Quieren que se eliminen los trabajos que no coincidan con sus criterios de sostenibilidad medioambiental y con su concepto de bien común, que se luche contra la acumulación de capital -es decir, que tú no puedas ganar dinero como fruto de tu esfuerzo y de tu trabajo- y que se facilite un modelo de colectivismo contra el éxito individual.

– Que no falte la mentira tantas veces repetida de luchar contra la brecha salarial, y que no se excluya a las mujeres del acceso a la tierra. Menos mal que están ellas para conseguir que las mujeres podamos ser titulares de una propiedad… Un momento, si yo tengo una finca. Esperad… me explota la cabeza.

– Aspiran a un modelo económico que luche contra el libre mercado y que elimine los tratados de libre comercio.

– Exigen que no haya guerras. Quieren la paz en el mundo, como una miss de pacotilla en un concurso de belleza, pero ojo: que la paz sea antipatriarcal y anticapitalista.

-Que el 12 de octubre se reconozca como un genocidio.

Despropósitos aparte, estas plañideras profesionales, disfrazadas de mártires para ocultar su verdadera cara liberticida, son pequeñas (o grandes) dictadoras que quieren, a golpe de lloriqueos e imposiciones, conformar el mundo al son que ellas tocan pasando por encima de los derechos de los demás. Todos los partidos políticos -a excepción de Vox- han pasado por el aro en mayor o menor medida y han comprado las reivindicaciones y las mentiras de un grupo que ve, en esta lucha de sexos, un medio de vida y una forma de conseguir su cuota de poder a costa de limitar las libertades ajenas.

Es mucho lo que está en juego, ya que muchos de nuestros derechos se pueden ver anulados por esta doctrina totalitaria que no admite disidencia. De nosotros depende decirles “No pasarán” y que la libertad prevalezca sobre las ideologías.